CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónFuego, tierra, aire y agua, la materia de la que está hecho cada signo. Los doce se reparten de tres en tres, y saber de qué elemento es un signo ya te dice cómo saca la energía, si la empuja, si la sostiene, si la piensa o si la siente. Y en tu carta, contar cuánto tienes de cada uno es la primera lectura de todas.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga · · 7 min de lectura
Los cuatro elementos son la materia de la que está hecho cada signo. Los doce se reparten en cuatro grupos de tres, fuego, tierra, aire y agua, y saber de qué elemento es un signo ya te dice lo más importante sobre él, o sea cómo saca la energía y qué necesita para estar bien, antes de haber leído una sola palabra de ese signo en concreto. Es la clasificación más vieja de la astrología y la más útil, porque convierte doce cosas que hay que memorizar en cuatro que se entienden.
Los cuatro se agrupan de dos en dos, y esa división es la que hay que tener clara primero. El fuego y el aire sacan la energía hacia afuera, la gastan, la muestran, la ponen en circulación, y por eso se les nota desde lejos y no saben guardarse nada, mientras que la tierra y el agua la guardan, van por dentro, se toman su tiempo antes de moverse y por eso construyen cimientos sólidos que a los otros dos les cuestan. Ninguna de las dos maneras es mejor, y una carta con solo una de las dos se lee coja, ya que la que gasta se queda sin reservas y la que guarda no llega a mostrar lo que tiene.
Dentro de cada par hay otra división, porque el fuego lo saca actuando y el aire lo saca hablando y pensando, y la tierra lo guarda en cosas que se tocan mientras que el agua lo guarda en lo que siente. Con esas dos preguntas, si saca o guarda y por dónde, ya tienes los cuatro.
El fuego es el elemento que saca la energía hacia afuera sin medirla, así que donde la tierra y el agua se guardan un rato para asegurarse, el fuego gasta y confía. Reparte entusiasmo, franqueza, iniciativa y unas ganas de vivir que arrastran a cualquiera, y necesita hacer, moverse, empezar cosas y que se le vea. Su exceso siempre es el mismo, porque se enciende antes de calcular si le alcanza la leña, y de ahí la impaciencia y la brusquedad, y su falta se nota en gente a la que le cuesta arrancar y creer en sí misma. Aries lo usa para empezar, Leo para sostener y brillar, y Sagitario para ir lejos.
La tierra es el elemento que solo se fía de lo que puede comprobar, así que donde el fuego y el aire se lanzan y ya verán, la tierra pregunta cuánto cuesta y cuánto dura. Reparte paciencia, sentido común, disciplina y una capacidad de sostener que se agradece muchísimo cuando las cosas se ponen feas, y necesita seguridad, cosas concretas y un ritmo que se pueda aguantar. Su exceso es tardar tanto en fiarse que se le pasa el momento, y su falta se nota en gente brillante a la que se le caen las rutinas, el dinero y el cuerpo. Tauro la usa para sostener, Virgo para afinar y Capricornio para construir.
El aire es el elemento que necesita entender antes de sentir, así que donde el agua y la tierra van por dentro y despacio, el aire pregunta, compara y le pone nombre a lo que pasa. Reparte curiosidad, ligereza, perspectiva y una facilidad enorme para hablar con cualquiera, y necesita ideas, conversación, gente y espacio para pensar. Su exceso es mirar una cosa desde todos los lados sin tocarla desde ninguno, y de ahí la fama de frialdad, y su falta se nota en gente a la que le cuesta tomar distancia y explicar lo que le pasa. Géminis lo usa para conectar, Libra para acordar y Acuario para abrir a todos.
El agua es el elemento que registra lo que pasa antes de que nadie lo diga, así que donde el aire pregunta y el fuego se lanza, el agua ya lo sintió y ya sabe. Reparte empatía, memoria, intuición y una capacidad de conectar con lo que la otra persona no dice, y necesita intimidad, vínculos de verdad y tiempo a solas para volver a distinguir qué es suyo. Su exceso es absorber lo que hay alrededor hasta no saber qué es propio y qué recogió por el camino, y su falta se nota en gente muy capaz a la que le cuesta nombrar un sentimiento. Cáncer la usa para cuidar, Escorpio para ir al fondo y Piscis para soltar.
Ojo, que Acuario es de aire aunque se llame como se llama. Es la confusión más común de las cuatro. El nombre y el símbolo del aguador engañan, pero lo que el aguador vierte no es agua sino conocimiento, y Acuario es un signo de ideas y de conexión, no de sentimientos. Y al revés, Escorpio parece de fuego por la intensidad y es de agua, porque esa intensidad va por dentro.
La primera lectura de cualquier carta, antes de mirar un solo planeta por separado, es contar cuánto tienes de cada elemento. Se miran los diez planetas y el Ascendente, se anota de qué elemento es el signo de cada uno, y se les da más peso al Sol, a la Luna y al Ascendente que a los demás. Lo que sale es tu mezcla, y esa mezcla explica muchísimo antes de entrar en detalle, ya que alguien con seis planetas en agua y ninguno en fuego funciona de una manera muy reconocible, sienta todo, guarda todo y le cuesta arrancar, tenga el Sol donde lo tenga.
Lo que más se aprende de esa cuenta es lo que falta, porque el elemento que no tienes es el que no te sale de fábrica, el que tienes que aprender a pulso o buscar fuera, y casi siempre es justo lo que más te atrae en otras personas. Quien no tiene tierra se enamora de gente práctica y estable, quien no tiene agua busca a quien le enseñe a sentir, y así. No es un defecto sino un área que se entrena, y saberlo desarma muchas culpas, ya que la persona deja de preguntarse por qué le cuesta tanto algo que a los demás les sale solo y entiende que sencillamente no lo trae de serie.
Y las mezclas se llevan como se llevan los elementos en la vida. El fuego con el aire se entienden y se encienden, la tierra con el agua se sostienen y se calman, mientras que el fuego con el agua se apagan y la tierra con el aire hablan idiomas distintos. En una carta eso no es problema sino tensión de la buena, y en una pareja explica por qué dos personas se atraen y por qué se sacan de quicio, casi siempre por la misma razón.
Fuego con Aries, Leo y Sagitario. Tierra con Tauro, Virgo y Capricornio. Aire con Géminis, Libra y Acuario. Agua con Cáncer, Escorpio y Piscis.
Que esa manera de funcionar domina. Mucho fuego es empuje, mucha tierra es paciencia y sentido práctico, mucho aire es cabeza y palabra, mucha agua es sensibilidad y memoria emocional.
Que esa manera no te sale de fábrica y la tienes que aprender o buscar fuera, y suele ser justo lo que más te atrae en otras personas. No es un defecto sino un área que se entrena.
El fuego con el aire y la tierra con el agua. Fuego y agua se apagan mutuamente, y tierra y aire hablan idiomas distintos, aunque en una carta bien integrada esas mezclas son las que dan más juego.
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