CARTA NATAL - Grabada
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El primer signo del zodiaco, de fuego y cardinal, gobernado por Marte. Qué reparte de verdad, qué significa cada planeta en Aries y por qué le corresponde la casa 1.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga · · 7 min de lectura
Aries abre el zodiaco, es de fuego y de modalidad cardinal, y lo gobierna Marte, que sigue siendo su único regente desde que la astrología se escribe. El Sol lo recorre entre el 20 de marzo y el 19 de abril. Se le tiene por el signo agresivo del mapa y esa fama se le queda corta, porque lo que Aries reparte no es agresividad sino arranque, o sea la capacidad de dar el primer paso antes de que nadie lo autorice, y de todo lo que un mapa astral puede darte esa es de las cosas que menos se enseñan y más falta hacen.
El zodiaco no empieza en Aries por sorteo ni por orden alfabético, sino porque su grado cero coincide con el equinoccio de marzo, que es el momento exacto en que el día vuelve a ganarle terreno a la noche después de medio año perdiéndolo. De ahí sale todo lo demás, ya que un signo levantado sobre el instante en que algo por fin asoma difícilmente podía ocuparse de otra cosa que no fuera empezar. Los once que vienen detrás se encargarán de sostener eso, de afinarlo, de compartirlo y al final de soltarlo, mientras que el empujón de salida sigue siendo suyo y de nadie más.
Se entiende mejor comparándolo con los demás, ya que los doce signos se agrupan de tres en tres según qué hacen con la energía de su elemento.
Aries es el cardinal de fuego, y no hay mezcla mejor entre las doce para empezar algo, porque el fuego ya sale disparado por su cuenta sin que nadie lo empuje y lo cardinal se limita a ponerle rumbo a esa salida.
Por eso quien tiene mucho Aries en la carta carga con un talento que se le nota más a los demás que a sí mismo, y se ve en cosas muy concretas.
Lo otro, que también hay que decirlo, es que muchas veces dejan a medias eso que arrancaron con tanta convicción, y no porque se les haya caído el interés sino porque ya andan con la cabeza puesta en lo siguiente.
Aries no significa impaciencia, por más que el tópico insista. La impaciencia es lo que queda cuando ese arranque no encuentra dónde meterse, y en cuanto encuentra dónde, la misma pieza pasa a llamarse valentía y se vuelve la parte de ti que se atreve a pedir lo que quiere en voz alta en lugar de dar rodeos esperando que alguien lo adivine.
Marte gobierna Aries y no dejó de gobernarlo cuando aparecieron los planetas modernos, porque el reparto nuevo le dio Escorpio a Plutón y Acuario a Urano pero a Aries no lo tocó, de modo que aquí sigue mandando el mismo planeta que mandaba hace dos mil años.
El mito lo explica mejor que cualquier definición, porque antes de Ares la gente peleaba sin técnica y el hierro solo servía para fabricar herramientas, y fue él quien enseñó a convertir ese mismo metal en lanzas y escudos. Marte es exactamente eso, la capacidad de agarrar lo que tienes a mano y volverlo herramienta para defenderte o para conseguir algo, y de ahí le viene que rija tanto el coraje como el enfado, que no son dos cosas distintas sino la misma fuerza según a dónde apunte.
Al lado de Venus se acaba de entender, ya que Venus consigue lo que quiere haciéndose desear y esperando a que venga, mientras que Marte sale a buscarlo sin más trámite. Ninguno de los dos caminos es mejor que el otro, y una vida entera recorriendo uno solo sale carísima, aunque cuando tienes algo en Aries esa parte de ti va siempre por el de Marte, de manera que ni espera ni seduce, arranca.
Un signo no se vive igual según qué planeta lo ocupe, porque cada planeta señala qué parte de ti está usando esa energía, y los cinco personales son los que más se notan en el día a día.
La identidad
El Sol se exalta en Aries, que en lenguaje clásico significa que aquí funciona a gusto y con fuerza. Te reconoces cuando estás iniciando algo, así que las etapas de esperar y sostener te dejan con la sensación rara de no ser del todo tú. Tu forma de crecer pasa por dar el primer paso en algo que importe, y la trampa es confundir arrancar siempre con avanzar de verdad.
El refugio emocional
La Luna es lo primero que haces cuando el suelo se mueve, y en Aries ese refugio es la acción. Cuando te duele algo, lo que te calma no es que te abracen sino ponerte a hacer algo, sea salir a caminar, mover los muebles o mandar el mensaje ahora mismo. Reaccionas rápido y se te pasa igual de rápido, así que la gente de alrededor a veces sigue dolida cuando tú ya lo diste por resuelto.
La cabeza y la palabra
Mercurio es el filtro con el que traduces el mundo, y en Aries funciona en directo, sin borrador. Piensas hablando, decides mientras explicas y dices lo que ves sin envolverlo, lo que te vuelve utilísimo en una reunión atascada y te mete en líos en una conversación delicada. Tu mejor herramienta es escribir el mensaje entero y mandarlo diez minutos después.
El amor y el gusto
Venus está en un signo que no es el suyo, porque Venus quiere que las cosas se cocinen y Aries quiere que pasen ya. Es un amor que se declara temprano y sin red, que se enamora del principio de las cosas y que necesita algo de conquista para no aburrirse. La ventaja rara de esta posición es que sabes lo que quieres y lo dices, y hay mucha gente que se pasa la vida sin poder hacer eso.
La acción y el deseo
Marte en su propia casa, así que aquí no hay filtro entre lo que quieres y lo que haces. Tienes un empuje físico que a los demás les cuesta seguir, y el enfado te sale entero antes de que puedas hacer nada por detenerlo. Lo que mejor le sienta a esta posición es tener por dónde gastarse, sea el deporte, el trabajo con las manos o cualquier cosa que pida cuerpo. Sin salida, esa misma energía se te queda dando vueltas por dentro.
Cada signo tiene una casa que le corresponde por orden, y a Aries, por ir primero, le toca la casa 1, que es la del cuerpo, la primera impresión y la forma en que entras a los sitios y arrancas cualquier cosa. Encaja tan bien que casi sobra explicarlo, porque la casa 1 es el borde donde tú terminas y empieza el mundo, y hacer ese borde es exactamente el trabajo de Aries.
Ojo con una confusión que se repite mucho. Que Aries gobierne la casa 1 en el zodiaco natural no significa que la ocupe en tu carta. En la tuya, Aries cae en la casa que le toque según la hora y el lugar en que naciste, y ahí es donde tienes ese permiso de no pedir permiso. Si te cae en la casa 7 no esperas a que la pareja decida, y si te cae en la casa 10 vas por la carrera con todo o no vas, porque esta energía no sabe ir a medias.
Y esa es la parte que más alivio da de todo el signo, porque donde tengas Aries hay un área de tu vida en la que tienes derecho a ir de frente y a pedir lo que quieres en voz alta, sin dar rodeos esperando que alguien lo adivine por ti.
Entre el 20 de marzo y el 19 de abril, con un día de variación según el año. El inicio no es una fecha fija de calendario sino el equinoccio de marzo, que cae entre el 19 y el 21, así que quien nació justo en el borde necesita su hora de nacimiento para saber de qué signo es de verdad.
No, y es de las que más se confunden. Marte sigue siendo su único regente. El reparto moderno le dio Escorpio a Plutón y Acuario a Urano, pero a Aries no lo tocó.
Sí, y es lo que pasa casi siempre. El Sol es uno de los diez puntos que se miran en una carta, así que puedes tener el Sol en Cáncer y la Luna, Mercurio, Venus, Marte o el Ascendente en Aries. Además Aries siempre ocupa alguna casa de tu carta, o sea que absolutamente todo el mundo tiene un área de la vida gobernada por él.
No. Lo que reparte es arranque, no agresividad. La confusión viene de Marte, al que la tradición asocia con la guerra, cuando lo que gobierna de verdad es la energía puesta en acción y la capacidad de defender lo tuyo.
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