CARTA NATAL - Grabada
Envío We-Transfer
Reservar sesiónLos signos
El séptimo signo del zodiaco, de aire y cardinal, gobernado por Venus. Qué reparte de verdad, qué significa cada planeta en Libra y por qué le corresponde la casa 7.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga · · 7 min de lectura
Libra es el séptimo signo del zodiaco, es de aire y de modalidad cardinal, y lo gobierna Venus, que también gobierna Tauro y en cada uno de los dos hace un trabajo distinto. El Sol lo recorre entre el 23 de septiembre y el 22 de octubre. Se le tiene por el signo indeciso de la rueda y esa fama confunde el proceso con el resultado, porque lo que Libra reparte no es duda sino equilibrio, o sea la capacidad de ver lo que el otro necesita y de encontrar el punto donde las dos partes salen ganando, y de todo lo que un mapa astral puede darte esa es de las que menos se enseñan y más falta hacen en cualquier mesa donde haya dos personas.
El orden de la rueda no es decorativo, ya que cada signo se hace cargo de lo que el anterior dejó a medias, y Virgo deja siempre lo mismo, que es a alguien que ya sabe hacer bien lo suyo, que ya funciona y que lleva seis signos mirándose a sí mismo. Libra es el primero que levanta la vista y mira al otro, porque los seis primeros signos construyen a la persona y los seis siguientes la ponen en relación con el mundo, y hace falta alguien que abra esa segunda mitad reconociendo que enfrente hay otra persona con sus propias razones. El Sol entra en Libra en el equinoccio de septiembre, el día en que la luz y la oscuridad duran exactamente lo mismo, así que su trabajo dentro de la rueda es abrir esa segunda vuelta con lo único que puede abrirla, que es la medida justa entre dos.
Se entiende mejor mirando cómo se reparten el trabajo las tres modalidades, ya que los doce signos se agrupan de tres en tres según qué hacen con la energía que les toca.
Libra es el cardinal de aire, y es la mezcla más elegante de las doce para empezar algo con otro, porque el aire ya piensa en el otro por su cuenta y lo cardinal se dedica a dar el primer paso hacia él, sea una conversación, un acuerdo o una relación entera.
Por eso quien tiene mucho Libra en la carta carga con un talento que los demás usan sin darse cuenta de que lo están usando, y se ve en cosas muy concretas.
Lo otro, que también hay que decirlo, es que muchas veces se guardan lo que piensan para no romper el clima, y no por cobardía sino porque el desacuerdo les pesa físicamente y prefieren cargar con la incomodidad propia antes que con la ajena.
Libra no significa complacencia, por más que el tópico insista. Lo que hay es una necesidad de que las cosas queden parejas, y en cuanto entiende que la justicia también incluye lo que le toca a ella misma, esa misma necesidad se vuelve la parte de ti que sabe decir que no sin romper nada, que es de las cosas más difíciles que existen.
Venus gobierna Libra y también Tauro, de modo que hace dos trabajos distintos según dónde esté, y en Libra le toca el más social de los dos. En Tauro se ocupa del gusto propio, de lo que se toca y de lo que se queda, mientras que en Libra se ocupa del trato con el otro, del acuerdo y de que la relación quede pareja, o sea del encanto, del buen gusto compartido y de la palabra que hace que dos que no se conocían quieran seguir hablando.
El relato antiguo la hace nacer de la espuma del mar y la pone a repartir deseo entre dioses y personas, y le da un poder que ningún otro tiene, que es hacer que dos se busquen sin que nadie los obligue. Esa imagen explica bastante, porque Venus no impone, atrae, y lo que gobierna en Libra es justo eso, la capacidad de ver al otro, de gustarle y de encontrarle el punto medio en el que los dos se quedan a gusto.
Al lado de Marte se acaba de entender, ya que Marte quiere ganar y Venus quiere que los dos salgan bien, y esa diferencia no es debilidad sino otra forma de resolver las cosas, la de quien sabe que una victoria que deja al otro humillado se paga después. De ahí que Marte lo pase mal en este signo, porque está en el opuesto al suyo y aquí nadie quiere pelear, que es lo único que él sabe hacer.
Un signo no se vive igual según qué planeta lo ocupe, porque cada planeta señala qué parte de ti está usando esa energía, y los cinco personales son los que más se notan en el día a día.
La identidad
El Sol está en caída en Libra, porque él quiere ser el centro y este signo pone el centro en el medio de dos. Te reconoces en la relación con el otro, en la pareja, en el equipo, en la conversación, y las etapas de mucha soledad te dejan con la sensación rara de no saber bien quién eres. Tu forma de crecer pasa por aprender a estar bien contigo antes de estar bien con alguien, y la trampa es confundir agradar con querer.
El refugio emocional
La Luna es lo primero que haces cuando el suelo se mueve, y en Libra ese refugio es la armonía. Cuando algo te duele, lo que te calma es que el clima de alrededor se arregle, hablarlo con alguien de confianza y que la casa esté en orden y bonita. Registras el conflicto ajeno como si fuera tuyo, y lo que más te desgasta es vivir en un sitio donde la gente se grita.
La cabeza y la palabra
Mercurio es el filtro con el que traduces el mundo, y en Libra piensa comparando. Ves las dos caras de cualquier tema antes de opinar, hablas con un tacto que hace que la gente te cuente cosas, y te cuesta cerrar una decisión cuando las dos opciones tienen algo bueno. Lo que mejor le sienta a esta posición es la negociación, porque encuentras el acuerdo donde otros solo ven la pelea.
El amor y el gusto
Venus en su propia casa, así que aquí el amor se vive de a dos y con buenas maneras. Necesitas que la relación sea pareja, que haya belleza y conversación, y que el otro te trate con la misma consideración con que lo tratas tú. Te cuesta estar sin pareja y te cuesta más todavía la pelea fea, y la ventaja rara de esta posición es que sabes hacer que una relación sea un sitio agradable donde estar, y eso muy poca gente lo sabe hacer.
La acción y el deseo
Marte está en el signo opuesto al suyo, o sea en exilio, porque él quiere pelear de frente y este signo quiere que todo el mundo salga bien. Actúas mejor en equipo que en solitario, te mueves cuando hay una injusticia por delante y el enfado se te acumula por dentro hasta que sale por donde no toca. Lo que mejor le sienta a esta posición es decir lo que te molesta cuando todavía es pequeño, porque guardado se convierte en algo que después ya no se puede negociar.
Cada signo tiene una casa que le corresponde por orden, y a Libra le toca la casa 7, que es la del otro, o sea la pareja, el socio, el contrato a dos y también el enemigo declarado, porque todo lo que te obliga a mirar de frente a alguien vive ahí. Encaja tan bien que casi sobra explicarlo, porque la casa 7 es el espejo del mapa, y encontrar el punto donde dos personas se ponen de acuerdo es exactamente el trabajo de Libra.
Ojo con una confusión que se repite mucho. Que Libra gobierne la casa 7 en el zodiaco natural no significa que la ocupe en tu carta. En la tuya, Libra cae en la casa que le toque según la hora y el lugar en que naciste, y ahí es donde buscas el acuerdo y donde no vas por tu cuenta. Si te cae en la casa 10 tu trabajo pasa por tratar con gente, negociar o hacer que las cosas queden bien, y si te cae en la casa 4 tu casa necesita ser bonita y estar en paz para que puedas descansar en ella.
Y esa es la parte que más alivio da del signo entero, porque donde tengas Libra hay un área de tu vida en la que tienes derecho a no ir por tu cuenta, y buscar a alguien con quien hacerlo no es dependencia sino la manera que tiene este signo de que las cosas salgan mejor.
Entre el 23 de septiembre y el 22 de octubre, con un día de variación según el año. El inicio no es una fecha fija de calendario sino el equinoccio de septiembre, que cae entre el 22 y el 24, así que quien nació justo en el borde necesita su hora de nacimiento para saber de qué signo es de verdad.
No, Venus sigue siendo su único regente. El reparto moderno le dio Escorpio a Plutón, Acuario a Urano y Piscis a Neptuno, y a Libra no lo tocó. Venus gobierna además Tauro, y en cada uno de los dos hace un trabajo distinto, que aquí es el trato con el otro y allá el gusto propio.
Sí, y es lo que pasa casi siempre. El Sol es uno de los diez puntos que se miran en una carta, así que puedes tener el Sol en Escorpio y la Luna, Mercurio, Venus, Marte o el Ascendente en Libra. Además Libra siempre ocupa alguna casa de tu carta, o sea que absolutamente todo el mundo tiene un área de la vida gobernada por él.
No. Lo que reparte es equilibrio, no indecisión. La confusión viene de que antes de decidir mira los dos lados, cuando lo que gobierna de verdad es la capacidad de ver lo que el otro necesita y de encontrar el punto donde las dos partes salen ganando. La indecisión aparece solo cuando ninguna opción deja contento a nadie, y ahí lo que hace falta no es decidir más rápido sino aceptar que alguien se va a quedar sin.
Envío We-Transfer
Reservar sesión
Vía Zoom
Reservar sesión
Envío por WeTransfer
Reservar sesión
Vía Zoom
Reservar sesión
Envío Wetransfer
Reservar sesión
Vía Zoom - ¿Dónde pasar mi cumpleaños?
Reservar sesión
Vía Zoom
Reservar sesión
Vía Zoom
Reservar sesiónLas posiciones y las dignidades de esta página siguen la astrología tradicional y están comprobadas una por una, no copiadas de ninguna parte.