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El tercer signo del zodiaco, de aire y mutable, gobernado por Mercurio. Qué reparte de verdad, qué significa cada planeta en Géminis y por qué le corresponde la casa 3.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga · · 7 min de lectura
Géminis es el tercer signo del zodiaco, es de aire y de modalidad mutable, y lo gobierna Mercurio, que también gobierna Virgo y en cada uno de los dos hace un trabajo distinto. El Sol lo recorre entre el 21 de mayo y el 20 de junio. Se le tiene por el signo de la doble cara y esa fama es directamente injusta, porque lo que Géminis reparte no es doblez sino curiosidad, o sea la necesidad de mirar cualquier cosa desde dos lados antes de darla por entendida, y de todo lo que un mapa astral puede darte esa es de las que más puertas abren y menos crédito reciben.
El orden de la rueda no es decorativo, ya que cada signo se hace cargo de lo que el anterior dejó a medias, y Tauro deja siempre lo mismo, que es algo sólido, bien hecho y guardado, que nadie más conoce todavía. Géminis es el que llega detrás y lo cuenta, porque una cosa que existe pero que nadie ha nombrado ni compartido está a medio camino, y hace falta alguien que la saque a la calle, la explique y la ponga a circular. El Sol entra en Géminis cuando la primavera ya está terminando y todo lo que iba a florecer floreció, así que su trabajo dentro de la rueda no es empezar ni sostener, sino repartir lo que hay antes de que cambie la estación.
Se entiende mejor mirando cómo se reparten el trabajo las tres modalidades, ya que los doce signos se agrupan de tres en tres según qué hacen con la energía que les toca.
Géminis es el mutable de aire, y no hay mezcla más rápida entre las doce para conectar cosas, porque el aire ya va de una idea a la siguiente sin esfuerzo, y lo mutable se dedica a que además no se quede quieto en ninguna.
Por eso quien tiene mucho Géminis en la carta carga con un talento que a los demás les parece facilidad y por dentro es trabajo, y se ve en cosas muy concretas.
Lo otro, que también hay que decirlo, es que muchas veces saben un poco de todo y a fondo de nada, y no por falta de cabeza sino porque cuando algo se vuelve rutina la cabeza ya se les fue a otra cosa.
Géminis no significa superficialidad, por más que el tópico insista. Lo que hay es una cabeza que necesita variedad para no apagarse, y en cuanto encuentra un tema que no se agota esa misma cabeza se vuelve la parte de ti que puede pasarse años aprendiendo sin cansarse, siempre que nadie le pida que aprenda una sola cosa.
Mercurio gobierna Géminis y también Virgo, de modo que hace dos trabajos distintos según dónde esté, y en Géminis le toca el más ligero de los dos. En Virgo se ocupa de ordenar lo que ya llegó, de revisar y de afinar, mientras que en Géminis se ocupa de salir a buscar, de preguntar y de traer, o sea de la conversación, del dato nuevo, del mensaje que va y viene y del recado que hay que dar.
El relato antiguo lo pinta con sandalias con alas y lo hace mensajero de los dioses, el único con permiso para entrar y salir de todas partes, del cielo, de la tierra y del mundo de abajo, y esa imagen explica bastante, porque Mercurio no pertenece a ningún sitio y por eso se mueve por todos, y lo que gobierna es justo eso, la palabra que viaja y la cabeza que conecta una cosa con la siguiente sin necesidad de quedarse en ninguna.
Al lado de Júpiter se acaba de entender, ya que Júpiter quiere una sola idea grande que lo explique todo, mientras que Mercurio quiere muchas ideas pequeñas y las quiere todas a la vez. Ninguno de los dos caminos es mejor que el otro, y una cabeza que solo tenga uno de los dos se pierde la mitad, aunque cuando tienes algo en Géminis esa parte de ti va siempre por el de Mercurio, de manera que ni sintetiza ni cierra, conecta. De ahí que Júpiter lo pase mal en este signo, porque aquí nada se queda quieto el tiempo suficiente para hacerse grande.
Un signo no se vive igual según qué planeta lo ocupe, porque cada planeta señala qué parte de ti está usando esa energía, y los cinco personales son los que más se notan en el día a día.
La identidad
Te reconoces cuando estás aprendiendo algo nuevo o contándoselo a alguien, así que las temporadas en que la vida se vuelve repetitiva te dejan con la sensación rara de estar apagándote. Tu forma de crecer pasa por seguir la curiosidad hasta el final en lugar de cambiar de tema cuando se pone difícil, y la trampa es confundir saber de muchas cosas con haber entendido alguna.
El refugio emocional
La Luna es lo primero que haces cuando el suelo se mueve, y en Géminis ese refugio es entenderlo. Cuando algo te duele, lo que te calma es hablarlo, escribirlo, leer sobre eso o contárselo a tres personas distintas hasta que le encuentras la lógica. Se te da tan bien explicar lo que sientes que a veces te lo explicas en vez de sentirlo, y ahí es donde el mismo talento se vuelve escondite.
La cabeza y la palabra
Mercurio en su propia casa, así que aquí la cabeza va rápido y sin trabas. Piensas en varias cosas a la vez, escribes como hablas y hablas como piensas, y tienes una facilidad para las palabras que se nota en cuanto abres la boca. Lo que mejor le sienta a esta posición es un tema al que volver, porque sin él la misma velocidad se convierte en ruido y en veinte pestañas abiertas que no se cierran nunca.
El amor y el gusto
Venus está en un signo que le pide conversación, así que aquí te enamoras de la cabeza de la otra persona antes que de cualquier otra cosa. Necesitas que te hagan reír, que te cuenten cosas que no sabías y que la charla no se acabe, y te cuesta sostener un vínculo con quien no tiene nada que decir. La ventaja rara de esta posición es que sabes mantener vivo el interés, y hay muchas parejas que se apagan justo por no saber hacer eso.
La acción y el deseo
Marte en un signo de aire, así que aquí la energía sale por la boca y por las manos. Discutes con gusto, escribes rápido y te defiendes con argumentos antes que con nada más, y el enfado se te va en palabras que después no siempre puedes recoger. Lo que mejor le sienta a esta posición es tener varios frentes abiertos a la vez, porque uno solo se te hace corto y la energía sobrante acaba en discusiones que no hacían falta.
Cada signo tiene una casa que le corresponde por orden, y a Géminis le toca la casa 3, que es la del barrio, o sea los hermanos, los vecinos, los recados, los trayectos cortos, la escuela primaria y todo lo que se aprende hablando con quien tienes cerca. Encaja tan bien que casi sobra explicarlo, porque la casa 3 es el mundo al que llegas caminando, y moverse por él y contarlo es exactamente el trabajo de Géminis.
Ojo con una confusión que se repite mucho. Que Géminis gobierne la casa 3 en el zodiaco natural no significa que la ocupe en tu carta. En la tuya, Géminis cae en la casa que le toque según la hora y el lugar en que naciste, y ahí es donde tienes curiosidad y palabras de sobra. Si te cae en la casa 7 necesitas una pareja con la que hablar hasta las tres de la mañana, y si te cae en la casa 10 lo tuyo pasa por comunicar, enseñar o vender, aunque tu profesión oficial diga otra cosa.
Y esa es la parte que más alivio da del signo entero, porque donde tengas Géminis hay un área de tu vida en la que tienes derecho a cambiar de opinión, y hacerlo no es falta de carácter sino la señal de que te llegó un dato nuevo y lo tuviste en cuenta.
Entre el 21 de mayo y el 20 de junio, con un día de variación según el año. El Sol entra en Géminis cuando termina el recorrido de Tauro, y como el zodiaco arranca en el equinoccio de marzo y no en una fecha fija de calendario, quien nació justo en el borde necesita su hora de nacimiento para saber de qué signo es de verdad.
No, Mercurio sigue siendo su único regente. El reparto moderno le dio Escorpio a Plutón, Acuario a Urano y Piscis a Neptuno, y a Géminis no lo tocó. Mercurio gobierna además Virgo, y en cada uno de los dos hace un trabajo distinto, que aquí es recoger y contar y allá ordenar y afinar.
Sí, y es lo que pasa casi siempre. El Sol es uno de los diez puntos que se miran en una carta, así que puedes tener el Sol en Capricornio y la Luna, Mercurio, Venus, Marte o el Ascendente en Géminis. Además Géminis siempre ocupa alguna casa de tu carta, o sea que absolutamente todo el mundo tiene un área de la vida gobernada por él.
No. Lo que reparte es curiosidad, no doblez. La fama viene del símbolo de los gemelos, cuando lo que dice ese símbolo es que este signo necesita dos puntos de vista para entender cualquier cosa, y por eso cambia de opinión cuando le llega un dato nuevo. Eso no es traicionar lo que dijo antes, es haber seguido escuchando.
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