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El décimo signo del zodiaco, de tierra y cardinal, gobernado por Saturno. Qué reparte de verdad, qué significa cada planeta en Capricornio y por qué le corresponde la casa 10.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga · · 7 min de lectura
Capricornio es el décimo signo del zodiaco, es de tierra y de modalidad cardinal, y lo gobierna Saturno, que también gobierna Acuario aunque allá comparte el trabajo con Urano, así que este es el signo donde manda solo. El Sol lo recorre entre el 22 de diciembre y el 19 de enero. Se le tiene por el signo frío de la rueda y esa fama confunde la cáscara con lo que hay dentro, porque lo que Capricornio reparte no es frialdad sino estructura, o sea la capacidad de hacerse cargo, de sostener a largo plazo y de llegar adonde dijo que iba a llegar, y de todo lo que un mapa astral puede darte esa es de las que menos se lucen a los veinte y más se agradecen a los cincuenta.
El orden de la rueda no es decorativo, ya que cada signo se hace cargo de lo que el anterior dejó a medias, y Sagitario deja siempre lo mismo, que es una flecha lanzada lejos, una idea grande y una fe enorme en que va a salir bien, sin ningún plan de cómo. Capricornio es el que llega adonde cayó la flecha y construye el lugar, porque de nada sirve un horizonte si nadie levanta la casa cuando se llega, y hace falta alguien que agarre la idea, la mida, calcule cuánto cuesta y se ponga a hacerla piedra a piedra. El Sol entra en Capricornio en el solsticio de diciembre, la noche más larga del año en el hemisferio norte, así que su trabajo dentro de la rueda es abrir la última vuelta, y la abre en pleno invierno, cuando lo único que se puede hacer es aguantar y construir para cuando vuelva la luz.
Se entiende mejor mirando cómo se reparten el trabajo las tres modalidades, ya que los doce signos se agrupan de tres en tres según qué hacen con la energía que les toca.
Capricornio es el cardinal de tierra, y no hay mezcla más sólida entre las doce para empezar algo que tenga que durar, porque la tierra ya piensa a largo plazo por su cuenta, y lo cardinal se dedica a dar el primer paso aunque el terreno esté helado.
Por eso quien tiene mucho Capricornio en la carta carga con un talento que tarda años en verse y después no hay quien lo discuta, y se ve en cosas muy concretas.
Lo otro, que también hay que decirlo, es que muchas veces no se dan permiso para disfrutar hasta haber terminado, y como nunca terminan del todo el permiso no llega nunca, y no por severidad sino porque aprendieron muy temprano que primero se hace lo que toca y después, si queda tiempo, lo demás.
Capricornio no significa ambición fría, por más que el tópico insista. Lo que hay es una responsabilidad que llegó antes de tiempo, y en cuanto entiende que ya no tiene que demostrarle nada a nadie esa misma responsabilidad se vuelve la parte de ti que sostiene a toda una familia, un equipo o un proyecto durante décadas, y que hace que la gente de alrededor pueda dormir tranquila.
Saturno gobierna Capricornio y también Acuario, aunque desde que se descubrió Urano comparte con él el trabajo de Acuario, de modo que Capricornio es el signo donde Saturno manda solo y donde se le ve más entero. Es el planeta más lejano de los que se ven a simple vista, el que marca el borde de lo que se conoce, y eso no es un dato de astronomía sino la clave del asunto, porque Saturno es el límite.
El relato antiguo lo hace dios del tiempo y de la cosecha, el que lleva la hoz y corta lo que no maduró, y le da además la fama de haber devorado a sus hijos por miedo a que lo destronaran, que es la parte que le dio mala prensa. Esa imagen explica bastante, porque Saturno no castiga, cobra, y lo que gobierna es justo eso, la factura que siempre llega, la frontera donde se acaba la excusa y empieza la madurez, y el tiempo que hace falta para que algo se sostenga de verdad.
Al lado de Júpiter se acaba de entender, ya que Júpiter agranda y confía de más, mientras que Saturno recorta y pide pruebas, y una vida entera con uno solo de los dos sale carísima, porque sin Júpiter no se arranca nada y sin Saturno nada se termina. Cuando tienes algo en Capricornio esa parte de ti va siempre por el de Saturno, de manera que ni se entusiasma ni promete, calcula y cumple. De ahí que la Luna lo pase mal en este signo, porque ella necesita calor y aquí lo que hay es invierno.
Un signo no se vive igual según qué planeta lo ocupe, porque cada planeta señala qué parte de ti está usando esa energía, y los cinco personales son los que más se notan en el día a día.
La identidad
Te reconoces en lo que construyes y en lo que sostienes, así que las etapas sin un objetivo claro te dejan con la sensación rara de estar perdiendo el tiempo aunque estés descansando. Tu forma de crecer pasa por levantar algo que dure más que tú, y la trampa es confundir lo que vales con lo que produces, porque el día que no produces sigues valiendo lo mismo, aunque te cueste creerlo.
El refugio emocional
La Luna está en el signo opuesto al suyo, o sea en exilio, porque ella necesita calor y este signo lo guarda. Tu refugio es la hiperindependencia, la certeza de que puedes sostenerte por tu cuenta pase lo que pase, y cuando algo te duele lo que te calma es resolverlo, no que te consuelen. Aprendiste muy temprano a no pedir, y lo que más te cuesta es dejarte cuidar sin sentir que estás fallando.
La cabeza y la palabra
Mercurio es el filtro con el que traduces el mundo, y en Capricornio piensa con método y habla con economía. No dices nada que no hayas pensado, vas al grano, y tienes una cabeza que sabe planificar a diez años vista mientras los demás siguen en la semana que viene. Lo que mejor le sienta a esta posición es la responsabilidad, porque cuando algo depende de ti tu cabeza rinde el doble.
El amor y el gusto
Venus está en un signo que le pide seriedad, así que aquí el amor se demuestra cumpliendo y se ofrece cuando ya está seguro. Tardas en abrirte, no te gustan los juegos, y cuando eliges a alguien lo eliges para construir. Te cuesta el romanticismo de película, y la ventaja rara de esta posición es que quien te tiene sabe que va a estar ahí en el mal año, que es cuando la mayoría desaparece.
La acción y el deseo
Marte se exalta en Capricornio, que en lenguaje clásico significa que aquí trabaja mejor que en ningún otro signo, porque la fuerza por fin tiene un plan. Tienes una disciplina que sostiene el esfuerzo años, no te enfadas por tonterías y cuando te enfadas es con frialdad y con razón. Lo que mejor le sienta a esta posición es un objetivo grande y lejano, porque para eso está hecha, y con lo pequeño se aburre.
Cada signo tiene una casa que le corresponde por orden, y a Capricornio le toca la casa 10, que es la de lo que construyes de cara al mundo, o sea la carrera, la reputación, el lugar que ocupas en la sociedad y aquello por lo que te van a recordar. Encaja tan bien que casi sobra explicarlo, porque la casa 10 es el techo del mapa, el punto más alto, y levantar eso piedra a piedra y sostenerlo es exactamente el trabajo de Capricornio.
Ojo con una confusión que se repite mucho. Que Capricornio gobierne la casa 10 en el zodiaco natural no significa que la ocupe en tu carta. En la tuya, Capricornio cae en la casa que le toque según la hora y el lugar en que naciste, y ahí es donde te haces cargo y donde exiges resultados. Si te cae en la casa 7 buscas una pareja seria y tardas en comprometerte pero después no te vas, y si te cae en la casa 4 tu familia te dio responsabilidad muy pronto o tú se la diste a ella.
Y esa es la parte que más alivio da del signo entero, porque donde tengas Capricornio hay un área de tu vida en la que tienes derecho a tomarte el tiempo que haga falta, y tardar no es quedarse atrás sino la manera que tiene este signo de que lo que construye no se caiga.
Entre el 22 de diciembre y el 19 de enero, con un día de variación según el año. El inicio no es una fecha fija de calendario sino el solsticio de diciembre, que cae entre el 20 y el 22, así que quien nació justo en el borde necesita su hora de nacimiento para saber de qué signo es de verdad.
No, Saturno sigue siendo su único regente. El reparto moderno le dio Escorpio a Plutón, Acuario a Urano y Piscis a Neptuno, y a Capricornio no lo tocó. Y como Saturno comparte Acuario con Urano desde entonces, Capricornio quedó como el signo donde Saturno manda solo.
Sí, y es lo que pasa casi siempre. El Sol es uno de los diez puntos que se miran en una carta, así que puedes tener el Sol en Leo y la Luna, Mercurio, Venus, Marte o el Ascendente en Capricornio. Además Capricornio siempre ocupa alguna casa de tu carta, o sea que absolutamente todo el mundo tiene un área de la vida gobernada por él.
No. Lo que reparte es estructura, no frialdad. La confusión viene de que no muestra lo que siente hasta estar seguro, cuando lo que gobierna de verdad es la capacidad de hacerse cargo, de sostener a largo plazo y de llegar adonde dijo que iba a llegar. Lo que parece frío es casi siempre alguien que aprendió a resolver antes de tener edad para eso.
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