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Reservar sesiónEl Sol y la Luna se juntan en el mismo grado y no queda distancia entre lo que necesitas y lo que persigues. Es la noche más oscura del mes.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 5 min de lectura
La luna nueva se ha vuelto la noche de pedir, y esa lectura se queda corta. Lo que de verdad ocurre es que el Sol y la Luna se ponen en el mismo grado del mismo signo, así que por unas horas lo que necesitas y aquello hacia lo que vas apuntan al mismo sitio.
El Sol y la Luna se ponen en el mismo grado del mismo signo, y eso es todo lo que hace falta para que haya luna nueva. Ocurre cada veintinueve días y medio, o sea doce o trece veces al año.
Lo interesante es qué representa cada uno. El Sol dice hacia dónde vas y qué estás tratando de llegar a ser, mientras que la Luna dice qué necesitas para sentirte en paz contigo y con los demás.
Cuando esos dos se juntan no queda distancia entre lo que necesitas y lo que persigues. Es la única noche del mes en que la necesidad y la meta apuntan al mismo sitio.
En luna nueva la Luna está entre la Tierra y el Sol, así que su cara iluminada mira para el otro lado y desde aquí no se ve nada. No hay luna en el cielo.
Ese detalle astronómico explica el resto. Lo que empieza en esos días todavía no se ve, ni siquiera para quien lo empieza, y por eso no da señales inmediatas.
De ahí sale también la parte que casi nadie cuenta, o sea que en luna nueva se mueve mucho por debajo del nivel consciente. Se toman decisiones cuyo motivo real aparece semanas después.
La luna nueva se ha vuelto la noche de pedir, y esa lectura se queda a medias. El mecanismo no es pedir.
Ese día no hay tensión entre lo que quieres y lo que necesitas, así que una decisión tomada ahí sale entera.
Escrito en concreto, sirve para lo que llevas meses aplazando porque una parte tuya quería y otra no. Ese día suele faltar esa pelea.
Lo que no hace es garantizar resultado. Una luna nueva abre una ventana de unos días para arrancar algo, y después el trabajo es el de siempre.
Catorce días más tarde, el Sol y la Luna quedan enfrentados y sale la luna llena en el signo opuesto. La de Aries se ve en Libra, la de Tauro en Escorpio, y así con las doce.
Ese es el momento en que lo que empezaste se hace visible, porque ahora la Luna está iluminada del todo. Lo que se plantó a oscuras se ve con luz.
Por eso conviene leer las dos juntas. La luna nueva dice qué empieza y su luna llena dice qué hay que ver para que eso siga en pie.
La misma luna nueva cae en un área distinta de la vida de cada persona, y eso depende de la hora y la ciudad de nacimiento. En una carta la luna nueva en Libra toca la casa del trabajo y en otra la de la pareja.
Por eso dos personas viven la misma lunación de manera distinta sin que ninguna se equivoque. El signo dice de qué está hecha y la casa dice dónde te pasa.
El signo cambia por completo lo que esa lunación abre, así que cada una tiene su propia página.
El Sol y la Luna en el mismo grado del mismo signo. Ocurre cada veintinueve días y medio.
Doce o trece. Suele haber una en cada signo y algún año se repite alguna.
Sirve para decidir sin pelea interna. Ese día lo que necesitas y lo que quieres apuntan al mismo sitio.
La ventana útil es de unos tres días. El ciclo entero dura hasta la siguiente, o sea un mes.
Es floja para lo que necesita verse. No hay luz, así que un lanzamiento público luce poco.
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