CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónCálculo de alta precisión (±1 arcominuto) - casas Placidus. Ajusta el huso horario si tu fecha tuvo horario de verano.
Ajustes finos del dato de nacimiento. Cambia el huso si tu fecha tuvo horario de verano, o escribe las coordenadas si tu ciudad no salió en la búsqueda.
Cómo se reparte el cielo en las 12 casas. Placidus es el más usado. Si estudias con otro sistema, elígelo aquí.
Los cuerpos que se dibujan en tu rueda además de los planetas. Apaga los que no quieras ver.
Los ángulos entre planetas y sus líneas dentro de la rueda. El orbe define qué tan exacto tiene que ser el ángulo para contar.
Toca cualquier planeta, signo o eje de la rueda para leer qué significa en tu carta
Elige un evento del cielo y salta al día en que ocurre.
Tus lunas nuevas no caen donde caen las de los demás, porque cada una aterriza en una casa distinta de tu carta. Elige desde qué mes quieres el año y te armo la hoja con las doce, con su fecha exacta, el signo y el cuarto de tu vida que se abre en cada una.
Cada luna nueva abre un ciclo de seis meses, así que al lado de cada una verás también el día en que la Luna vuelve llena en ese mismo signo, que es cuando se ve lo que sembraste. Las fechas salen en el huso que tengas puesto arriba, en los datos de tránsito.
Para guardarla, toca «Descargar en PDF» y elige «Guardar como PDF» en el cuadro de impresión. En el teléfono aparece como «PDF» o «Guardar en Archivos».
Tu carta natal es la foto exacta del cielo en el minuto en que naciste, y ahí está escrito por qué reaccionas como reaccionas y dónde tienes talentos que usas sin darte cuenta. En el reporte te la entrego entera y explicada, para leerla con calma y volver a ella cuando la necesites.
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Con estos tres datos te preparo la carta antes de que nos veamos.
Tu revolución solar se levanta en el sitio donde estés ese día, así que este dato lo cambia todo. Si te mudas de planes, escríbeme y la rehacemos.
Esto es lo que más me sirve para llegar a la sesión con tu carta ya leída.
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La carta natal es la foto del cielo en el momento exacto en que naciste, tomada desde la ciudad donde naciste. En esa foto queda registrado en qué signo estaba cada planeta, en qué zona de tu vida cayó y qué ángulos formaba con los demás, que es lo que en astrología llamamos aspectos. No es un pronóstico de lo que te va a pasar, sino el mapa de cómo funcionas por dentro: dónde tienes el motor, dónde está el freno, a qué corres cuando algo te sobrepasa y qué te sale con una facilidad que a otra gente le cuesta años. Por eso dos personas nacidas el mismo día pueden parecerse en algunas cosas y ser completamente distintas en otras, porque la hora y el lugar mueven el mapa entero. Aquí la calculas gratis y puedes tocar cada planeta, cada signo y cada eje de la rueda para leer qué significa en tu caso.
Necesitas tres datos: la fecha, la hora y la ciudad donde naciste. La fecha coloca a cada planeta en su signo, la ciudad aporta las coordenadas y el huso horario, y la hora es la que fija el ascendente y reparte las doce casas, que es justo la parte que hace que la carta sea tuya y no la de cualquier persona que naciera ese mismo día. En el formulario escribes el nombre de tu ciudad y las coordenadas se completan solas, así que no tienes que buscarlas por tu cuenta. La hora suele estar en la partida de nacimiento o en el registro civil del país donde naciste, y si prefieres preguntarle a tu familia, pídeles un rango en vez de un número redondo, porque un "fue de madrugada, cerca de las tres" sirve más que un tres en punto que alguien redondeó de memoria hace años.
Puedes calcular la carta igual, marcando la casilla "No sé mi hora" que está debajo del campo. Lo que se pierde sin ese dato es el ascendente y las doce casas, porque dependen de la rotación de la Tierra y van cambiando a lo largo del día, así que sin la hora no hay manera de ubicarlas. Lo que sí queda fiable son los planetas en sus signos y los aspectos entre ellos, que es bastante más de lo que parece y ya te da una lectura con sustancia. La única que hay que mirar con cuidado es la Luna, que se mueve cerca de medio grado por hora y en un día entero recorre casi medio signo, así que si naciste con ella en los primeros o los últimos grados, puede cambiar. Cuando consigas tu hora, la agregas y la carta se recalcula completa.
El ascendente es el signo que venía subiendo por el horizonte del este en el instante en que naciste, visto desde tu ciudad. Funciona como la puerta de tu carta, porque es lo primero que se nota de ti antes de que nadie te conozca, la manera en que arrancas cualquier cosa y el filtro por el que te entra lo que pasa afuera. La hora importa tanto porque el ascendente se mueve un grado cada cuatro minutos y cambia de signo cada dos horas de media, así que equivocarte por media hora puede dejarte con el ascendente correcto pero con las casas corridas, y equivocarte por dos te puede dar otro signo entero. Ese punto además marca dónde empieza la casa uno y arrastra a las once restantes, que es por lo que media carta se recoloca cuando corriges la hora.
Por defecto usa Placidus, que es el sistema más extendido en la astrología occidental moderna y el que vas a encontrar en casi cualquier libro o curso en español. Si estudias con otro, en Opciones avanzadas puedes cambiarlo por Signos completos, Koch, Igual, Porfirio, Regiomontano o Campanus, y la rueda se vuelve a dibujar con ese reparto sin que tengas que escribir tus datos otra vez. El cálculo va con efemérides de alta precisión, con un margen de un arcominuto, así que las posiciones coinciden con las de cualquier programa profesional. Ojo con una cosa, que confunde mucho: el sistema de casas cambia en qué casa cae cada planeta, no en qué signo está. Un planeta puede pasar de la casa nueve a la diez según el reparto que elijas, pero su signo y sus aspectos no se mueven.
La carta natal se calcula una sola vez y no cambia nunca, mientras que las otras dos se mueven contigo. Los tránsitos son los planetas de hoy, o de la fecha que elijas, pasando por encima de tu carta de nacimiento, y sirven para ver qué se está activando ahora mismo y hasta cuándo dura. La revolución solar se calcula para el instante exacto en que el Sol vuelve a la posición que tenía cuando naciste, que cae cerca de tu cumpleaños, y describe el año que va de un cumpleaños al siguiente. La natal explica cómo funcionas y las otras dos te dicen en qué momento estás, que es la razón por la que una lectura seria las cruza en vez de mirarlas por separado. En esta calculadora tienes las tres, y también la carta progresada, la sinastría, la carta compuesta y el mapa de astrocartografía, todas con los mismos datos que escribiste una sola vez.
Escrito por Maria Fernanda Abreu (Mafe), astróloga de Espacio de Mafe. Última actualización: 23 de julio de 2026.
El cielo no se repite. La posición de cada planeta el día que naciste, mirada desde la ciudad donde ocurrió y a la hora exacta en que ocurrió, no se había dado antes y no vuelve a darse, así que lo que la carta natal guarda es esa foto irrepetible del momento en que empezaste a respirar por tu cuenta. Esa foto se queda quieta para siempre, mientras el cielo de verdad sigue girando por encima.
Lo que casi todo el mundo espera de ese dibujo es que le diga lo que va a pasarle, y ahí conviene afinar, porque una carta no describe sucesos sino la manera en que circula tu energía. Dice con qué voltaje viene tu fuerza vital, que es el Sol, con qué caudal la sientes por dentro cuando nadie te mira, que es la Luna, y con cuánta facilidad o cuánta resistencia sale hacia el mundo, que es el ascendente. Los hechos los pone la vida y los pones tú, mientras que la carta explica con qué material los estás haciendo.
Tres datos, y ninguno de ellos es tu correo:
De los tres, el que más manda es la hora, y conviene saber por qué antes de calcular con una aproximada. La Tierra gira sobre sí misma, de modo que el grado que asoma por el horizonte avanza un grado cada cuatro minutos y da la vuelta entera cada veinticuatro horas. Eso significa que tu ascendente, tu medio cielo y el reparto de las doce casas dependen del minuto, mientras que tus planetas en signo salen bien igual, porque ninguno de ellos cambia de signo en un solo día salvo la Luna, que en dos días y medio cruza uno entero.
Si no tienes la hora, calcula igual y lee lo que sí es tuyo, que son los planetas y los aspectos entre ellos. Deja el ascendente y las casas en pausa hasta que consigas el dato, y hasta entonces trátalos como una hipótesis y no como una respuesta.
La rueda aparece dibujada con tus datos y todo lo demás cuelga de ella. Al tocar cualquier planeta se abre qué significa en tu signo, en tu casa y en los aspectos que forma, escrito para que se entienda sin haber estudiado astrología y sin que tengas que buscar el significado en otro sitio.
El panel trae cuatro cosas, y cada una responde una pregunta distinta:
Una carta se malinterpreta casi siempre por lo mismo, que es leer sus piezas sueltas, como si fueran fichas de un catálogo. Las cinco hacen trabajos distintos y solo dicen algo cuando se cruzan entre sí. Los planetas son las funciones, o sea las ganas de cada cosa, ya que Venus quiere gustar, Marte quiere ir y Saturno quiere garantías. Los signos son la manera en que esa función se comporta, así que el mismo Marte empuja de frente en Aries y negocia por los lados en Libra.
Las casas son el terreno donde ese asunto te ocurre de verdad, que puede ser el trabajo, la casa, los vínculos o el dinero de otros, y son las que bajan la carta del concepto a tu semana. Los aspectos son las conversaciones entre planetas, o sea si dos funciones tuyas colaboran, se ignoran o se estorban. Y los elementos cuentan de qué está hecha la mezcla completa, porque una carta con mucho fuego y poca tierra arranca proyectos que después le cuesta sostener. Lee las cinco a la vez y la carta empieza a sonar a alguien concreto en lugar de a horóscopo.
Cuando alguien dice que es de Libra está nombrando dónde estaba el Sol el día que nació, que es una pieza de las trece que la carta calcula. Por eso el horóscopo del periódico habla en general, ya que reparte el mismo texto entre todas las personas nacidas en un mes, sin saber dónde tienes la Luna, qué signo asomaba por el horizonte a tu hora ni en qué casa cayó cada planeta.
La diferencia se nota enseguida en el resultado. Dos personas del mismo signo solar pueden tener una la Luna en Capricornio y ascendente Virgo, y la otra la Luna en Piscis y ascendente Sagitario, y en la vida real no se parecen en casi nada, aunque las dos lean el mismo horóscopo cada semana. Calcular la carta completa es lo que cambia esa foto de grupo por una tuya.
Tu carta se lee mejor sabiendo qué hace cada pieza. Esto es la teoría, escrita para que se entienda sin haber estudiado astrología.
Prueba colores y fuentes en vivo. Es privado, tus visitas no ven esto. Cuando te guste, pulsa Copiar y me lo pasas para dejarlo fijo.
Tus planetas no cambian de signo por mudarte. Lo que se mueve son el ascendente, el medio cielo y las casas, que reparten los mismos planetas en otras áreas de tu vida.