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Del 3 de octubre al 14 de noviembre, con las dos sombras, la conjunción con el Sol que parte el ciclo en dos y los once contactos que Venus hace por el camino, calculados con efemérides.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 16 min de lectura
Venus se estaciona retrógrado el 3 de octubre de 2026, en 8 grados y 29 minutos de Escorpio, y arranca directo el 14 de noviembre, en 22 grados y 51 minutos de Libra. Son 42 días.
Por el camino hace once contactos con otros planetas que casi ninguna página menciona. Y son justo los que explican por qué esta retrogradación no se va a parecer a la anterior.
Aquí tienes el calendario entero, contacto por contacto. Debajo, qué hace Venus cuando retrograda, por qué el 24 de octubre parte el periodo en dos mitades distintas y qué se hace con seis semanas así.
Una advertencia antes de la tabla. Los cambios de sentido de un planeta ocurren a una hora concreta, y el del 14 de noviembre cae de madrugada en Europa.
Así que en toda América ese arranque directo sucede todavía el 13 de noviembre, por la tarde o por la noche según el país. Si copias la fecha europea sin mirar, anotas el día equivocado.
| Fecha | Qué pasa | Grado |
|---|---|---|
| 31 de agosto | Venus entra en la sombra previa | 22°51' Libra |
| 10 de septiembre | Trígono al nodo norte, el primero de tres | 29°49' Libra |
| 10 de septiembre | Venus entra en Escorpio | 0°00' Escorpio |
| 15 de septiembre | Cuadratura a Plutón, la primera de tres | 3°17' Escorpio |
| 3 de octubre | Venus se estaciona retrógrado | 8°29' Escorpio |
| 7 de octubre | Conjunción con Mercurio | 8°13' Escorpio |
| 10 de octubre | Luna nueva en Libra | 17°21' Libra |
| 10 de octubre | Cuadratura a Marte | 7°21' Escorpio |
| 19 de octubre | Venus entra en combustión, a menos de 8 grados del Sol | 4°30' Escorpio |
| 20 de octubre | Cuadratura a Plutón, la segunda | 3°04' Escorpio |
| 24 de octubre | Conjunción con el Sol, el centro del ciclo | 0°45' Escorpio |
| 24 de octubre | Mercurio se estaciona retrógrado el mismo día | 20°58' Escorpio |
| 25 de octubre | Venus vuelve a entrar en Libra | 30°00' Libra |
| 26 de octubre | Luna llena en Tauro, con los dos retrógrados activos | 2°45' Tauro |
| 29 de octubre | Venus sale de la combustión | 27°30' Libra |
| 30 de octubre | Trígono al nodo norte, el segundo | 27°00' Libra |
| 4 de noviembre | Sextil a Júpiter | 24°43' Libra |
| 9 de noviembre | Luna nueva en Escorpio | 16°53' Escorpio |
| 10 de noviembre | Sextil a Marte | 23°08' Libra |
| 13 de noviembre | Mercurio arranca directo | 5°02' Escorpio |
| 14 de noviembre | Venus arranca directo (el 13 en América) | 22°51' Libra |
| 23 de noviembre | Trígono al nodo norte, el tercero | 24°36' Libra |
| 28 de noviembre | Sextil a Júpiter, el segundo | 26°40' Libra |
| 4 de diciembre | Venus vuelve a entrar en Escorpio | 0°00' Escorpio |
| 9 de diciembre | Cuadratura a Plutón, la tercera y última | 3°45' Escorpio |
| 12 de diciembre | Sextil a Marte, el segundo | 5°44' Escorpio |
| 15 de diciembre | Venus sale de la sombra y el ciclo se cierra | 8°29' Escorpio |
Ningún planeta cambia de sentido de verdad. Lo que pasa es que Venus va por dentro de nuestra órbita y corre más que nosotros, así que cada 584 días nos adelanta por el carril de adentro.
Durante ese adelantamiento, mirado desde aquí, parece que se va hacia atrás. Es lo mismo que sientes en el tren cuando otro te adelanta y por un segundo jurarías que el que se mueve es el tuyo.
De ese malentendido salen la mitad de las cosas raras que se leen por ahí.
La astrología no lo lee como un error del cielo, sino como un cambio de dirección, y ahí está lo que hace útil todo esto.
Con Venus directo, lo suyo va hacia afuera. Se busca compañía, se compra, se elige, se dice que sí a lo que gusta.
Cuando Venus retrograda, la corriente se da la vuelta. El planeta que sabe atraer se pone a mirar lo que ya atrajo, así que la pregunta deja de ser qué quieres y pasa a ser por qué quisiste aquello y si todavía lo quieres.
Y esto no pasa a menudo. Venus es el planeta que menos retrograda de todos, apenas 42 días cada 19 meses, así que hay años civiles enteros sin ningún Venus retrógrado.
El anterior fue del 2 de marzo al 13 de abril de 2025, en Aries y Piscis. El siguiente será del 10 de mayo al 22 de junio de 2028, en Géminis.
Esa rareza es lo primero que casi nadie dice. De tanto oír hablar de Mercurio retrógrado tres veces al año se nos quedó la idea de que todos los planetas van y vienen sin parar, y con Venus no es así.
Aquí está el corazón del ciclo, y es lo que menos se cuenta. Venus es el objeto más brillante del cielo después del Sol y la Luna, y como nunca se aleja mucho del Sol, solo se deja ver un rato al anochecer o un rato antes de que amanezca.
Los griegos le pusieron dos nombres porque durante siglos creyeron que eran dos astros distintos. Héspero cuando aparecía después del atardecer, Fósforo cuando se adelantaba a la salida del Sol.
Esa confusión antigua describe el ciclo mejor que cualquier definición moderna.
Durante agosto y septiembre Venus es el lucero de la tarde. Alcanzó su máxima separación del Sol el 14 de agosto, a casi 46 grados, y desde entonces se le ve cada noche más pegado al horizonte y menos rato.
Hacia el 19 de octubre entra en combustión, a menos de ocho grados del Sol, y se pierde del todo en la luz del crepúsculo. El 24 de octubre pasa por delante del Sol, invisible.
A partir de ahí empieza a separarse por el otro lado, así que hacia el 29 de octubre reaparece de madrugada, ya como lucero del alba, y sigue subiendo hasta el 3 de enero de 2027.
Esa desaparición y ese renacimiento son literalmente lo que está pasando ahí arriba, no una metáfora que alguien inventó para adornar. El ciclo tiene una bajada visible, una noche de invisibilidad completa y una vuelta.
Por eso las culturas antiguas asociaron a Venus con las diosas que bajan al inframundo y regresan. Y por eso estas seis semanas no se leen como una avería, sino como un descenso con retorno.
Todo esto parte el periodo en dos mitades que se portan distinto. Del 3 al 24 de octubre Venus va perdiendo luz, y ese tramo se siente como un repliegue, con menos ganas de exponerte y más cansancio social del que esperarías.
Del 24 de octubre al 14 de noviembre va ganando luz otra vez, todavía retrógrado, y ese tramo saca el material a la superficie. Suele ser cuando dices en voz alta lo que las semanas anteriores solo estabas rumiando.
Venus tiene una geometría que ningún otro planeta repite con tanta exactitud. Cinco de sus ciclos con la Tierra duran casi exactamente ocho años.
Así que cada ocho años vuelve a retrogradar en el mismo tramo del zodíaco, unos dos grados y medio más atrás cada vez. Y si unes con líneas los cinco puntos donde ocurre la conjunción con el Sol, te sale un pentagrama casi perfecto.
A esa figura se la llama la rosa de Venus, y es la razón astronómica de que los antiguos le atribuyeran la simetría y la proporción. Aquí la belleza es un hecho medible.
Para ti, con tu carta delante, esto tiene una consecuencia muy concreta. Este mismo tramo de Escorpio y Libra ya lo recorrió Venus el 5 de octubre de 2018, el 8 de octubre de 2010, el 10 de octubre de 2002, el 13 de octubre de 1994 y el 15 de octubre de 1986.
Si te acuerdas de alguna de esas fechas, ahí tienes un experimento que no necesita saber nada de astrología. Basta con preguntarte qué estaba pasando con tus vínculos, con tu dinero o con tu propia imagen en aquellos otoños.
Lo que suele salir de ese ejercicio no es una repetición literal, sino la misma pregunta hecha de nuevo en otra edad. La rosa de Venus no repite los hechos, repite el tema.
Y cada vuelta te encuentra con más años encima y con otra respuesta disponible. Por eso vale la pena escribir esas cinco fechas en un papel antes del 3 de octubre.
Este recorrido tiene una particularidad que no se repite siempre. Venus arranca en Escorpio, donde está en detrimento, o sea en el signo opuesto al que rige, y va hacia atrás hasta Libra, que es su propia casa.
Empieza incómodo y termina en su terreno, y ese viaje de un extremo al otro es el argumento de las seis semanas.
En Escorpio, Venus tiene que amar de una manera que le resulta ajena. Este signo no reparte afecto ni suaviza para agradar, sino que se compromete a fondo con poca gente y exige reciprocidad total.
El planeta de la simpatía se queda sin sus herramientas favoritas y le toca mirar lo que hay debajo del trato cordial, que suele ser deseo, deuda, dependencia y poder. Del 3 al 25 de octubre trabaja ahí, y por eso ese primer tramo saca lo que la buena educación mantiene tapado.
En Libra, en cambio, Venus está en casa. Hace lo que sabe hacer, que es medir el intercambio y buscar el punto donde las dos partes salen enteras.
Del 25 de octubre al 4 de diciembre revisa esos mismos temas en su propio idioma, así que la pregunta cambia de tono y pasa de qué se juega debajo a si el reparto es justo. Ahí es donde se renegocian los acuerdos, y donde muchas relaciones que sobrevivieron a octubre encuentran en noviembre la conversación que les faltaba.
Esta es la parte que casi ninguna página incluye, y es la que de verdad diferencia una retrogradación de otra. Venus no atraviesa estas semanas sola, va tocando otros planetas por el camino.
Cada contacto es un episodio con su fecha, su tema y su función. Son once en total, contando los repetidos.
Venus en cuadratura a Plutón
15 de septiembre, 20 de octubre y 9 de diciembre
Este es el contacto principal del ciclo y el único que se repite tres veces, una por cada pasada de Venus por esos grados, con Plutón alrededor de los 3 grados de Acuario.
Que un aspecto se repita tres veces le cambia la naturaleza. Deja de ser un día señalado y se convierte en un tema con desarrollo, con un planteamiento en septiembre, un nudo en octubre y un desenlace en diciembre.
Venus y Plutón juntos hablan del poder dentro del afecto, que es un asunto que casi nadie quiere mirar de frente.
Aparecen los celos, la posesividad, la sensación de que a alguien hay que conservarlo más que disfrutarlo, y la costumbre callada de usar lo que uno tiene, sea belleza, dinero, encanto o utilidad, como moneda para asegurarse el cariño.
La cuadratura no reparte eso de forma dramática ni le pasa a todo el mundo igual. Lo que hace es poner tensión justo ahí, y la tensión sirve para que se note lo que en tiempos normales pasa desapercibido.
La pregunta que deja este contacto es incómoda y muy concreta. Si mañana no pudieras dar lo que sueles dar, la ayuda, el dinero, la disponibilidad o el aspecto, quién seguiría ahí.
Si puedes responderla con nombres propios, sales de diciembre con el mapa de tus vínculos mucho más claro que en septiembre. Ese es el regalo real de un aspecto que tiene mala fama.
Venus en trígono al nodo norte
10 de septiembre, 30 de octubre y 23 de noviembre
El nodo norte anda por los últimos grados de Acuario todo el periodo y recibe de Venus tres trígonos, uno en cada pasada. Es la contraparte amable de las cuadraturas a Plutón.
El nodo señala la dirección hacia la que algo quiere crecer, y un trígono es un contacto que fluye sin resistencia. Así que estos tres momentos suelen traer los encuentros que empujan hacia adelante en vez de hacia atrás.
Fíjate en las fechas, porque no caen al azar dentro del ciclo. El primero, el 10 de septiembre, coincide casi con la entrada de Venus en Escorpio y funciona como aviso de por dónde va a venir lo bueno.
El segundo, el 30 de octubre, llega seis días después de la conjunción con el Sol, justo cuando Venus vuelve a hacerse visible. Y el tercero, el 23 de noviembre, cae con el planeta ya directo, que es cuando lo revisado empieza a poder aplicarse.
Venus en conjunción a Mercurio
7 de octubre en 8°13' de Escorpio
Cuatro días después de estacionarse, Venus recibe a Mercurio en el mismo grado, a 8 grados y 13 minutos de Escorpio.
La coincidencia es notable porque ese es prácticamente el punto donde Venus acaba de detenerse. El planeta de la palabra pasa por encima del planeta parado y le pone nombre a lo que allí se quedó quieto.
En la práctica, el 7 de octubre y los dos días de alrededor suelen traer la conversación que abre el periodo. El mensaje de alguien de antes, la charla que venías postergando, o el momento en que te escuchas decir en voz alta algo que no sabías que pensabas.
Anota lo que pase esos días. Mercurio se estaciona retrógrado el 24 de octubre y va a volver sobre ese mismo territorio.
Venus en cuadratura a Marte
10 de octubre en 7°21' de Escorpio
Marte transita Leo y le hace a Venus una cuadratura exacta el 10 de octubre, el mismo día de la luna nueva de Libra.
Venus y Marte son los dos planetas del vínculo, pero trabajan al revés. Venus atrae y espera a que la vengan a buscar, mientras que Marte sale a buscar y toma lo que quiere, y una cuadratura entre ellos es el desajuste entre lo que se desea y lo que se quiere sostener.
Ese desajuste se nota de dos maneras opuestas según la persona. Unos empujan de más y convierten en competencia lo que era una relación, discutiendo por cosas que no lo merecen.
Otros se repliegan y ceden por evitar el conflicto justo cuando ceder no les conviene. Con Venus recién estacionado y Marte en Leo, que no es un signo discreto, la semana del 10 de octubre pide cuidado con las escenas grandes.
Venus en conjunción al Sol
24 de octubre en 0°45' de Escorpio
El 24 de octubre, Venus y el Sol se juntan en 0 grados y 45 minutos de Escorpio. Es el punto medio exacto de la retrogradación, y el momento en que Venus está más cerca de la Tierra en todo el ciclo, invisible, entre nosotros y el Sol.
La tradición llama a esto el corazón del ciclo, y funciona como el punto cero desde el que se cuenta todo lo demás.
Lo que entiendas alrededor de esa fecha suele ser el resumen de las seis semanas, aunque llegue sin aviso y en un momento poco solemne.
No es un día para decidir, porque el material está caliente y Venus sigue retrógrado veintiún días más. Es un día para escuchar lo que aparezca. Que Mercurio se estacione retrógrado esa misma jornada refuerza la señal de esperar antes de convertir la revelación en un mensaje enviado.
Venus en sextil a Júpiter
4 y 28 de noviembre en Libra
Júpiter recorre los últimos grados de Leo y le da a Venus dos sextiles, el 4 de noviembre con Venus todavía retrógrado y el 28 de noviembre con Venus ya directo. Son los dos días más ligeros de todo el periodo, con más ganas de gente y más generosidad.
Y ahí está el aviso, porque Júpiter agranda todo lo que toca y no distingue entre lo que conviene y lo que no. El 4 de noviembre esa expansión invita a gastar de más y a prometer de más, así que disfruta el clima sin firmar nada debajo de él.
El 28 de noviembre, con el planeta ya directo y la revisión hecha, ese mismo impulso sí sirve para volver a abrir la puerta.
Venus en sextil a Marte
10 de noviembre y 12 de diciembre
Marte vuelve a aparecer, esta vez en buenos términos. El sextil del 10 de noviembre llega con Venus a punto de estacionarse directo y suele traer la capacidad de decir lo que quieres sin pelear por ello, que es justo lo que faltaba en octubre.
El del 12 de diciembre, con Marte ya en Virgo y Venus otra vez en Escorpio, cierra el ciclo con el deseo y el vínculo del mismo lado. Buena fecha para lo que quedó pendiente de hablar.
Venus no toca a Saturno, ni a Urano, ni a Neptuno en todo el recorrido, y ese silencio dice tanto como los contactos.
Sin Saturno no está la firma del cierre definitivo ni el peso del deber, sin Urano no está la ruptura súbita que llega de la nada, y sin Neptuno falta la niebla del que idealiza y no ve.
Lo que queda es un ciclo gobernado por Plutón y por Marte, o sea por el poder y por el deseo. Eso es bastante más caliente que frío.
La consecuencia práctica es que esta retrogradación probablemente no traiga desapariciones limpias ni desilusiones lentas. Trae fricción, intensidad y cosas que salen a la luz, y eso se parece más a una conversación difícil que a un adiós silencioso.
Todo planeta retrógrado pisa tres veces los mismos grados, una yendo, otra volviendo y otra yendo de nuevo. Y esos tres pases no se sienten igual.
El primero llega como un hecho externo bastante reconocible, alguien que aparece, una cifra que cambia, una conversación que se da.
El segundo, el retrógrado, es el más difícil de leer mientras ocurre, porque el material se mueve por dentro y muchas veces no hay ningún acontecimiento al que señalar, solo un cambio de perspectiva que nadie más ve.
El tercero es donde se cosecha, ya con el planeta directo y con la información completa.
Con este ciclo, ese ritmo se lee con el calendario en la mano. Lo que se movió entre el 31 de agosto y el 3 de octubre fue el planteamiento, aunque en su momento pareciera un episodio suelto.
Lo que pasa del 3 de octubre al 14 de noviembre es la parte que casi no puedes explicarle a nadie mientras dura. Y lo que ocurre del 14 de noviembre al 15 de diciembre es la aplicación, cuando aquello ya se puede convertir en una decisión.
Hay un detalle técnico que explica una frustración muy común. Un planeta que se estaciona lo hace despacísimo, y Venus se mueve el 14 de noviembre a dos centésimas de grado por día, o sea prácticamente quieto, y no recupera velocidad normal hasta principios de diciembre.
Por eso el destrabe del día siguiente no existe. Si esperas que el 15 de noviembre todo vuelva a fluir, el chasco es previsible.
Del 24 de octubre al 13 de noviembre, los dos planetas personales que gobiernan el trato humano están retrógrados al mismo tiempo, y los dos en Escorpio.
Mercurio rige la palabra, los papeles, los acuerdos y los contratos. Venus rige el vínculo, el gusto y el valor de las cosas. Ese solapamiento pone en revisión a la vez lo que se dice y lo que se siente.
Es un tramo poco recomendable para estrenar cualquier cosa que dependa de una firma o de una promesa. Y bastante bueno para lo contrario, que es revisar acuerdos, releer condiciones, retomar conversaciones a medias y ordenar cuentas compartidas.
La luna llena de Tauro del 26 de octubre cae justo en el medio, con los dos planetas retrógrados y a dos días de la conjunción de Venus con el Sol, así que es la fecha más cargada del otoño.
Si tienes que elegir momentos limpios para lanzar algo, la primera semana de octubre y la última de noviembre son claramente mejores que el centro.
Esos veinte días tienen página propia, con las fechas exactas de las dos estaciones y los dos reinicios de ciclo, en Mercurio y Venus retrógrados a la vez.
La Luna pasa por todo esto tres veces, y cada paso ilumina una parte distinta del proceso.
La luna nueva de Libra del 10 de octubre cae en el signo que Venus rige, así que abre el mes con el tema del reparto encima de la mesa, el mismo día de la cuadratura a Marte.
La luna llena de Tauro del 26 de octubre cae en el otro signo de Venus y llega dos días después de la conjunción con el Sol. Las lunas llenas muestran lo que estaba a medio ver, así que suele ser cuando se hace evidente lo que hasta entonces era una sospecha.
La luna nueva de Escorpio del 9 de noviembre llega en el tramo final, con las dos estaciones directas a cuatro días. Funciona como el punto donde ya puedes empezar a plantearte otra cosa.
El mismo Venus retrógrado le revisa una relación a una persona, el precio de su trabajo a otra y su manera de verse en el espejo a una tercera, porque todo depende de la casa donde caiga el tramo de Libra y Escorpio en cada carta. Calcula la tuya gratis, busca dónde quedan los grados finales de Libra y los primeros de Escorpio, y ya sabes qué área entra en revisión del 3 de octubre al 14 de noviembre.
Calcular mi carta natal gratisEl clima es general, la intensidad no. Venus recorre tres veces el tramo que va de los 22 grados y 51 minutos de Libra a los 8 grados y 29 minutos de Escorpio.
Si tienes planetas o ángulos ahí, lo vives encima y no de fondo. Y si los tienes en el tramo opuesto, entre 22 grados y 51 minutos de Aries y 8 grados y 29 minutos de Tauro, te llega por oposición, que es igual de directo aunque venga desde afuera.
Dentro de ese grupo hay dos posiciones que se llevan lo más fuerte. Quien tenga algo en los 8 grados de Escorpio recibe el punto donde Venus se detiene y se queda casi inmóvil durante días, y un planeta que se estaciona encima de un punto natal pesa mucho más que uno que pasa de largo.
Quien tenga algo en los 22 y 23 grados de Libra recibe la otra estación, la del arranque, que es la que marca por dónde vas a poder salir. En los dos casos, la casa donde caigan esos grados dice el área concreta.
Después están quienes lo notan por vía indirecta, que son bastantes más. Si tienes el Sol, la Luna o el ascendente en Libra, Escorpio, Tauro o Aries, estás en el eje de este ciclo.
Y quien nació con Venus retrógrado suele vivir estas semanas al revés que el resto, más cómodo de lo normal, porque el planeta se mueve como se movía el día que llegó al mundo.
Del 3 de octubre al 14 de noviembre de 2026. Se estaciona retrógrado el 3 de octubre en 8 grados y 29 minutos de Escorpio y arranca directo el 14 de noviembre en 22 grados y 51 minutos de Libra, que en América es todavía el 13 de noviembre por la tarde.
Cada 19 meses aproximadamente, unos 42 días cada vez. Es el que menos retrograda de todos, muy lejos de Mercurio, que lo hace tres veces al año. El anterior fue en marzo y abril de 2025 y el siguiente será en mayo y junio de 2028.
La sombra previa empieza el 31 de agosto, cuando Venus pisa por primera vez los grados a los que va a volver. La posterior termina el 15 de diciembre, cuando recupera el grado donde se había estacionado. Contando las sombras, el ciclo entero dura tres meses y medio.
Porque el planeta vuelve a pasar por grados que ya había pisado, y ese movimiento describe vínculos que pasan otra vez por el mismo punto. Lo que casi nunca se dice es que vuelven para verse con la información que faltaba, y no necesariamente para quedarse. La prueba de fuego llega cuando Venus está directo, después del 14 de noviembre.
Se puede, y mucha gente lo hace sin enterarse. Lo que dice la astrología es que los acuerdos hechos bajo este cielo suelen pedir una revisión después. Si la fecha se puede elegir, conviene fuera del periodo, y si no se puede, dejas margen para el ajuste y hablas todo lo que normalmente darías por supuesto.
No, y esa es la reducción más común. Venus rige el vínculo, pero también el dinero, el precio de las cosas, el gusto, la belleza y el propio sentido de lo que uno vale. Así que estas semanas se notan igual de fuerte en una negociación de sueldo o en la relación con el espejo que en una pareja.
Esta página da el calendario para todo el mundo. Tu carta dice otra cosa, en qué casa te cae el tramo de Libra y Escorpio, qué planeta tuyo pisa Venus al detenerse, y qué te pasó en octubre de 2018 y de 2010 cuando recorrió estos mismos grados.
Esa lectura, con las seis semanas por delante, es trabajo de una consulta.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe. Trabaja con consultas individuales, revoluciones solares y astrocartografía, y calcula todas las posiciones de este artículo con efemérides de alta precisión, no copiadas de otras páginas.
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