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Veinte días con los dos planetas del trato humano parados al mismo tiempo, cada uno con su propio corazón de ciclo y a once días de distancia el uno del otro, calculados con efemérides.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 11 min de lectura
Mercurio se estaciona retrógrado el 24 de octubre de 2026 en 20 grados y 59 minutos de Escorpio, cuando Venus lleva ya tres semanas retrógrado. Desde ese día y hasta el 13 de noviembre los dos están retrógrados a la vez.
Son veinte días con los dos planetas que gobiernan el trato entre personas en revisión al mismo tiempo. Uno se ocupa de lo que se dice y el otro de lo que se quiere.
Casi todas las páginas cuentan cada retrogradación por separado, así que el solape se pierde. Aquí está el tramo entero, con lo que hace cada planeta, los dos días que lo parten en mitades y qué se mueve fuera de esas fechas.
Los cambios de sentido de un planeta ocurren a una hora concreta, y el de Venus del 14 de noviembre cae de madrugada en Europa.
Así que en toda América ese arranque sucede todavía el 13 de noviembre, por la tarde o por la noche según el país. Quien copia la fecha europea sin mirar anota el día equivocado.
Las horas de arriba van en tiempo universal. En España e Italia se suman dos horas hasta el 25 de octubre y una hora a partir de ahí, mientras que en Buenos Aires se restan tres, en Bogotá y Lima cinco y en Ciudad de México seis.
Ningún planeta cambia de sentido de verdad. Lo que vemos es un efecto del adelantamiento, igual que en el tren cuando otro pasa al lado y por un segundo jurarías que el que se mueve es el tuyo.
Lo que casi nunca se cuenta es que los planetas de dentro y los de fuera retrogradan en sitios opuestos del cielo, y ahí está la clave de estas semanas.
Marte, Júpiter o Saturno van por el carril de afuera y les adelantamos nosotros, así que retrogradan cuando están enfrente del Sol, lejísimos, brillando toda la noche.
Mercurio y Venus van por dentro y son ellos los que nos adelantan a nosotros. Por eso retrogradan justo cuando pasan entre la Tierra y el Sol, es decir en el momento en que están más cerca de nosotros que nunca.
Son los dos únicos que retrogradan de esa manera, porque son los dos únicos cuya órbita cabe dentro de la de la Tierra. Cualquier otro planeta que se pare a la vez lo hace desde el otro extremo del cielo.
De ahí sale el detalle que ordena todo el periodo. Cada uno de los dos, a mitad de su recorrido hacia atrás, pasa por delante del Sol y reinicia su ciclo.
Venus lo hace el 24 de octubre, en 0 grados y 45 minutos de Escorpio, o sea a menos de un grado de la frontera con Libra. Ese es el punto donde su ciclo de 584 días vuelve a empezar.
Mercurio lo hace el 4 de noviembre, en 12 grados y 10 minutos de Escorpio, a mitad de camino de su propio recorrido.
Once días separan un reinicio del otro, y los dos ocurren dentro del tramo compartido. Eso convierte estas semanas en algo con estructura, no en un bloque de mala suerte sin forma.
La primera mitad, hasta el 24 de octubre, es la de las conversaciones que cierran algo, la carpeta que se archiva y la cuenta que por fin se salda. La segunda, del 4 de noviembre en adelante, ya trae borradores que todavía no se le enseñan a nadie.
Entre los dos días quedan once jornadas de tierra de nadie, con un ciclo ya reiniciado y el otro sin reiniciar. Es el tramo donde más incoherencia se nota entre lo que alguien siente y lo que consigue decir.
Los dos planetas trabajan el mismo terreno desde lados opuestos, y esa es la mejor manera de entender el periodo.
Mercurio se ocupa del canal, o sea de la palabra dicha, del papel firmado y de la letra pequeña que nadie lee. Cuando retrograda, lo que falla no es el fondo sino la transmisión, así que aparecen el correo que no llegó y la frase que se entendió al revés.
Venus se ocupa del contenido, o sea de lo que quieres, de lo que das sin que nadie lo pida y del precio que le pones a tu tiempo. Cuando retrograda, el mensaje llega perfecto y lo que está en duda es si querías eso de verdad.
Por separado, cada uno tiene arreglo con el otro. Un malentendido se resuelve si el afecto está claro, y una duda sobre lo que quieres se sostiene si al menos puedes explicarla bien.
Del 24 de octubre al 13 de noviembre las dos muletas están fuera de servicio, porque el canal no llega limpio y el contenido todavía está sin decidir.
Por eso el consejo típico de estas fechas suena a exageración y no lo es tanto. No es que firmar traiga mala suerte, es que estás firmando con dos piezas de información incompletas al mismo tiempo.
Aquí hay un detalle que cambia la lectura y que no aparece en ninguna parte, porque solo se ve cuando miras los dos recorridos juntos.
Venus se marcha de Escorpio y Mercurio se queda dentro. El 25 de octubre Venus retrocede hasta Libra y ahí se queda el resto del periodo, mientras que Mercurio recorre hacia atrás dieciséis grados de Escorpio, de los 21 a los 5.
Los dos están retrógrados, pero no revisan el mismo terreno. Venus vuelve a su propio signo, donde el trato es cortés y se busca el acuerdo, y Mercurio se hunde en el signo de lo que no se dijo.
Eso da un periodo con dos temperaturas a la vez. Las formas se suavizan, porque Venus está en casa, y a la vez sale a la superficie material que llevaba tiempo guardado.
La combinación se parece bastante a una conversación educada sobre algo que lleva meses sin nombrarse. Muy Libra por fuera y muy Escorpio por dentro.
El 2 de octubre, la víspera de que Venus se pare, Mercurio hace cuadratura exacta a Plutón, que lleva en Acuario desde 2024. Mercurio está entonces en 3 grados y 6 minutos de Escorpio.
Es el aspecto que abre el tema. Plutón en cuadratura a Mercurio es la conversación que incomoda, la sospecha que se confirma y el dato que alguien preferiría que no saliera.
Lo interesante llega al final. Cuando Mercurio vuelve hacia atrás por esos mismos grados, se estaciona en 5 grados y 2 minutos de Escorpio y se queda a menos de dos grados de repetir la cuadratura.
La roza y se detiene antes de cumplirla.
Si lo llevas al terreno práctico, describe bastante bien un tema que se plantea con toda su intensidad el 2 de octubre y que en noviembre queda a un paso de estallar sin llegar a hacerlo, así que se aplaza para más adelante en vez de resolverse.
La Luna cruza el periodo tres veces y cada paso alumbra una parte distinta.
La luna nueva de Libra del 10 de octubre llega con Venus retrógrado y Mercurio todavía directo, así que es el último tramo despejado para decir algo antes de que se pare también el segundo.
La luna llena de Tauro del 26 de octubre cae con los dos planetas parados y a dos días de la conjunción de Venus con el Sol. Es la fecha más cargada de todo el otoño.
La luna nueva de Escorpio del 9 de noviembre aparece cuando ya se ve la salida, cuatro días antes de la primera estación directa. Funciona como el punto donde se puede empezar a pensar en otra cosa.
El mismo tramo le revisa un contrato de trabajo a una persona, una conversación con su padre a otra y el precio de su propio servicio a una tercera, porque todo depende de la casa donde caigan los grados finales de Libra y los primeros veintiuno de Escorpio en cada carta. Calcula la tuya gratis, busca dónde quedan esos grados y ya sabes por dónde te toca a ti.
Calcular mi carta natal gratisEl clima es igual para todo el mundo, y lo que cambia de una carta a otra es la intensidad. El tramo que los dos planetas recorren dos veces va de los 22 grados y 51 minutos de Libra a los 20 grados y 58 minutos de Escorpio.
Quien tenga planetas o ángulos dentro de ese arco lo vive encima y no de fondo. Y quien los tenga en el tramo opuesto, entre los 22 grados de Aries y los 21 de Tauro, lo recibe por oposición, que se siente como algo que llega desde fuera.
Los grados de la frontera entre Libra y Escorpio son los más señalados de todos, porque ahí cae la conjunción de Venus con el Sol del 24 de octubre.
Y hay un grupo con un matiz propio, el de quienes nacieron con Mercurio o con Venus retrógrado, porque la lectura tradicional entiende estos periodos como el momento en que ese planeta trabaja a su favor.
Mercurio retrograda tres veces al año, unas tres semanas cada vez, así que tiene muchísimas ocasiones de cruzarse con otro planeta parado. Que dos coincidan no es ninguna rareza.
Lo llamativo es cómo se reparten en el tiempo, porque no llegan sueltos sino a rachas.
Entre agosto de 1999 y abril de 2017 no hubo ni un solo día de solape, y en ese intervalo Venus retrogradó diez veces sin que Mercurio se le cruzara nunca.
Desde 2020 pasa justo lo contrario y los cruces llegan uno detrás de otro, aunque sin crecer de forma ordenada. Siete días en 2020, quince en 2022, once en 2023 y veintitrés en 2025.
Estos veinte días son el quinto de la racha. El siguiente durará veinticuatro, en mayo y junio de 2028, y esa vez Venus retrograda en Géminis.
Así que la respuesta honesta a si esto es histórico es que no lo es. Lo que tiene de propio está en el detalle fino, porque los dos reinicios de ciclo caen separados por once días.
En marzo de 2025, el cruce anterior, los dos cayeron con cuarenta y dos horas de diferencia y el efecto fue un golpe único. Aquí en cambio se abre ese tramo de once jornadas.
Del 24 de octubre al 13 de noviembre de 2026, veinte días. Mercurio se estaciona retrógrado el 24 de octubre en 20 grados y 58 minutos de Escorpio y arranca directo el 13 de noviembre en 5 grados y 2 minutos de Escorpio. Venus ya venía retrógrado desde el 3 de octubre y sigue un día más, hasta el 14 de noviembre.
No es raro que ocurra, porque Mercurio retrograda tres veces al año y siempre puede cruzarse con otro. Lo llamativo es que estos cruces llegan a rachas. Entre agosto de 1999 y abril de 2017 no hubo ni un solo día de solape, y desde 2020 llegan uno detrás de otro, con siete días en 2020, quince en 2022, once en 2023, veintitrés en 2025, veinte en este y veinticuatro en 2028.
Firmar acuerdos que dependan a la vez de un texto y de una relación, como un contrato con un socio, un alquiler compartido o el precio nuevo de un servicio. Mercurio rige la palabra y los contratos, Venus rige el valor y el vínculo, así que con los dos en revisión falta información por los dos lados.
El 24 de octubre. Ese mismo día Venus hace su conjunción con el Sol en 0 grados y 45 minutos de Escorpio, que es el punto de reinicio de su ciclo, y unas horas después Mercurio se estaciona retrógrado. Dos movimientos centrales en la misma jornada.
Se firma y no pasa nada extraordinario, porque mucha gente lo hace sin enterarse. Lo que dice la astrología es que esos acuerdos suelen pedir una revisión después, así que deja margen para el ajuste y pon por escrito todo lo que normalmente se daría por supuesto.
A quien tenga planetas o ángulos entre los 22 grados de Libra y los 21 de Escorpio, que es el tramo que los dos planetas recorren dos veces. También lo recibe por oposición quien los tenga en el tramo equivalente de Aries y Tauro.
Esta página da el calendario para todo el mundo. Tu carta dice otra cosa, en qué casa te caen los grados de Libra y Escorpio, qué planeta tuyo pisan los dos al pararse y si el tema que se abre el 3 de octubre es de trabajo, de dinero o de una conversación que llevas dos años aplazando.
Esa lectura, con las semanas todavía por delante, es trabajo de una consulta.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe. Trabaja con consultas individuales, revoluciones solares y astrocartografía, y calcula todas las posiciones de este artículo con efemérides de alta precisión, no copiadas de otras páginas.
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