CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónLo que te gusta, cómo quieres y qué consideras que vale la pena. Es el planeta del gusto propio antes que el del romance, y por eso explica tanto de la relación con el dinero como de la relación con las personas.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
Venus es lo que te gusta y cómo quieres, y conviene empezar por el gusto antes que por el amor, porque ese es el orden en que funciona. Antes de decidir a quién quieres cerca, Venus decide qué te parece bonito, qué te da placer, qué te merece la pena y cuánto vale para ti una cosa, y de ese criterio salen después tanto la manera de vincularte como la relación que tienes con el dinero.
La pareja clásica es Venus y Marte, y se entienden por contraste. Marte sale a buscar lo que quiere y va de frente, mientras que Venus se queda quieta y hace que lo que quiere venga hacia ella, y esa diferencia no es pasividad sino otro método para conseguir exactamente lo mismo.
Una persona con Venus muy marcada consigue cosas sin haber pedido nada, porque su manera de operar es volverse deseable para la situación en vez de asaltarla.
La confusión más habitual es tomar a Venus por la protagonista de todo lo amoroso, cuando el amor está repartido en la carta entera. Venus se ocupa del amor personal, del que tiene nombre y apellido y elige a alguien concreto, mientras que Neptuno se ocupa del amor sin fronteras, el que se entrega sin condiciones y sin calcular, y Marte se ocupa del deseo.
Alguien puede tener una Venus refinadísima y un Marte torpe, y entonces la seducción funciona hasta el momento en que hay que actuar.
Venus rige el valor en los dos sentidos de la palabra, el estético y el económico, y por eso la misma pieza que dice qué te parece hermoso dice también qué estás dispuesto a pagar por ello. Ahí caben las sedas, los perfumes, la mesa bien puesta, el chocolate importado y la ropa que se compra sin necesitarla, y caben también la cuenta del banco y la sensación de merecer lo que se cobra.
Quien tiene una Venus fuerte suele saber ponerle precio a su trabajo, y quien la tiene tensionada por Saturno suele cobrar por debajo durante años sin entender por qué.
De ese criterio de valor sale otra cosa que se nota mucho, la autoestima. Venus describe cuánto crees que vales sin hacer nada, o sea si te parece que hay que ganarse el cariño con méritos o si te parece que se recibe por existir.
La versión sana disfruta sin culpa y la versión torcida se compra el afecto, y las dos salen del mismo sitio.
El signo dice qué te gusta y con qué modales quieres, ya que Venus en Escorpio pide intensidad y verdad incómoda mientras que en Libra pide simetría y buenas maneras, y las dos personas creen estar hablando del mismo amor. La casa dice dónde se te despierta el gusto y de dónde esperas recibir placer, así que Venus en la casa 2 lo pone en lo que posee y en lo que gana, y en la casa 7 lo pone entero en el vínculo, hasta el punto de no saber qué quiere cuando está sin nadie.
Los aspectos dicen cuánto cuesta disfrutar. Venus con Júpiter agranda el apetito y lo vuelve difícil de saciar, y con Saturno lo recorta y lo hace esperar, aunque lo que llega dura.
Con Urano trae historias que empiezan como una novela y se acaban rápido, y con Neptuno idealiza tanto a la otra persona que tarda años en verla. Ninguno de esos contactos condena a nada, solo describe el terreno en que a cada uno le toca aprender a querer.
Venus retrograda cada diecinueve meses aproximadamente, durante unas seis semanas, y es de los tránsitos que más se notan aunque casi nadie los tenga en el calendario. En ese tramo vuelve lo que estaba cerrado, reaparecen personas del pasado y se revisa el precio que se le puso a las cosas, tanto en las relaciones como en el dinero.
No es un buen momento para el cambio grande de imagen ni para las decisiones de compromiso, no porque salgan mal, sino porque el criterio con el que se eligen está en revisión y suele cambiar cuando el planeta vuelve a marchar directo.
La otra particularidad es que en esas semanas Venus pasa entre la Tierra y el Sol, y en el cielo se la ve como estrella de la mañana o de la tarde según el tramo del ciclo. Las culturas antiguas leyeron ese doble rostro como dos diosas distintas, y la astrología conservó esa idea, la de una Venus que se muestra y otra que se retira.
Venus rige dos signos y en cada uno se ocupa de una mitad del asunto, porque en Tauro se ocupa del gusto propio, del cuerpo y de lo que se posee, mientras que en Libra se ocupa del trato con el otro, del acuerdo y de la belleza compartida. Gobierna las casas 2 y 7 del zodiaco natural, y en el cuerpo se le atribuyen la garganta, los riñones y la piel.
Su metal es el cobre, su día es el viernes y en la vida cotidiana rige el arte, la moda, la decoración, la comida buena y todo lo que se hace por placer y no por obligación.
Se exalta en Piscis, donde por fin quiere sin poner condiciones, y le cuesta en Aries y en Escorpio, sus dos exilios, porque en el primero el deseo va tan por delante que se salta el cortejo y en el segundo el amor se mezcla con el poder y con lo que no se dice. En Virgo está en caída, ya que ese signo mira el defecto antes que el conjunto y el placer no sobrevive a un examen tan minucioso.
La mitología cuenta dos nacimientos distintos para esta diosa, uno de la espuma del mar y otro de padres olímpicos, y esas dos versiones se leen como las dos maneras en que nace el amor, la que llega de golpe y sin explicación y la que se construye con el trato.
El signo cambia por completo la manera en que este planeta funciona, así que cada combinación tiene su propia página.
Lo que te gusta, cómo quieres y qué consideras valioso. Rige el gusto, el placer, la manera de vincularte y también la relación con el dinero y con lo que crees que mereces.
Venus atrae y Marte va a buscar. Venus se ocupa del gusto y del vínculo, y Marte del deseo y del empuje. Alguien puede seducir de maravilla con Venus y quedarse quieto cuando toca actuar.
No, dice cómo quieres. Los vínculos se leen con la casa 7, su regente, la Luna y Marte además de Venus, y ninguna carta promete ni niega una relación.
Se revisa lo que se valora. Cada diecinueve meses y durante unas seis semanas vuelve lo cerrado y reaparecen personas del pasado, y el criterio con el que eliges está en revisión.
Tauro y Libra, y se exalta en Piscis. En Tauro se ocupa del gusto propio y del cuerpo, y en Libra del trato con el otro. Está en exilio en Aries y Escorpio, y en caída en Virgo.
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