CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónEntras leyendo quién está con quién. Esta puerta suaviza el aire de la sala nada más llegar, y de ahí viene esa fama de persona amable, elegante y fácil de tratar.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
El Ascendente en Libra entra buscando el equilibrio del sitio. Lo primero que hace al llegar es leer quién está con quién y bajar la tensión del ambiente, y de ahí viene esa fama de persona amable y fácil de tratar, con una cara que la gente encuentra agradable aunque no sepa explicar por qué. Venus rige esta puerta, y lo que ofrece de entrada es trato.
Este Ascendente se reconoce por los modales. Hay una atención al otro que se traduce en preguntar antes de opinar, en no interrumpir y en encontrar la manera de decir algo incómodo sin que suene mal, y esa habilidad abre puertas que a otras energías les cuesta abrir.
La tradición le da a Libra el gobierno de los riñones y de la zona lumbar, que son órganos de equilibrio, y aquí las molestias suelen aparecer cuando algo lleva tiempo sin resolverse.
Lo que la gente percibe es armonía, y conviene decir que eso no es una máscara. Libra es cardinal, así que su función es iniciar, y lo que inicia son relaciones, acuerdos y conversaciones que no existían antes de que esta persona entrara en la sala.
Con Libra en la casa 1, el regente del Ascendente es Venus, así que ese planeta dirige la vida entera y la pregunta útil es en qué casa cayó. Un Venus en la casa 7 refuerza todavía más el peso de los vínculos y suele traer a alguien que se define por sus relaciones, mientras que uno en la casa 10 lleva ese don del trato a la carrera y funciona muy bien en cualquier oficio que dependa de la gente.
El signo de Venus cambia el estilo de esa amabilidad. Uno en Escorpio la vuelve intensa y selectiva, y uno en Sagitario la vuelve expansiva y con menos filtro.
Esa combinación es la que hace que dos personas con el mismo Ascendente traten de maneras muy distintas.
A esta puerta se la acusa de no saber decidir, y el juicio pierde de vista el mecanismo. Lo que hace no es dudar por falta de criterio, hace algo más costoso, que es sostener a la vez las dos partes de un asunto porque las dos tienen razón en algo.
Esa capacidad es la que la convierte en buena mediadora y en mala eligiendo rápido.
La trampa real es otra y es más seria, la de medir tanto lo que quiere quien se tiene delante que se acaba olvidando lo que se quería uno mismo. La tarea de este Ascendente es decir lo que prefiere antes de preguntar qué prefiere el otro, aunque solo sea para tener el dato encima de la mesa.
Con el Ascendente en Libra el Descendente cae en Aries, así que lo que aparece en los vínculos es justo lo que esta puerta no trae de serie, o sea la franqueza directa, el arranque y la capacidad de discutir sin miedo. Es muy habitual atraer a personas con carácter, decididas o incluso bruscas.
El aprendizaje es hacer propia esa franqueza. Mientras la fuerza siga estando fuera, aparecerá en forma de conflicto o de gente que decide por uno, y cuando se empieza a ejercer, la amabilidad deja de ser una forma de evitar el choque y pasa a ser una elección.
La ventaja es un talento para el trato que se nota desde el primer día en cualquier trabajo con personas, y una capacidad real de bajar la tensión de una sala con dos frases. Eso resuelve situaciones que nadie más sabe resolver.
El entrenamiento que pide es el criterio propio. Saber qué se quiere antes de entrar a la conversación, y sostenerlo aunque a la persona de enfrente no le encaje.
Con eso resuelto, la diplomacia de esta puerta deja de costar y empieza a rendir.
Entras leyendo quién está con quién. Es la manera de entrar a los sitios y la primera impresión que deja, no el carácter entero.
Venus. Ese planeta pasa a ser la pieza más importante de la carta después del Sol y la Luna, así que hay que mirar en qué casa cayó.
Porque nadie se ve entrar a los sitios. Esta parte de la carta la conocen mucho mejor las personas de alrededor, y suele confirmarla alguien de confianza.
El Sol es en qué te vas convirtiendo y el Ascendente es cómo entras. Los dos son verdad a la vez, y por eso una persona puede sentirse muy distinta de como la describen.
Aries. Es el signo de la casa 7, y describe lo que se busca en los vínculos y la parte propia que está sin desarrollar.
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