CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónEl borde donde tú terminas y empieza el mundo. Es la casa que abre la carta, la que se ve desde lejos y la que decide con qué cara entras a los sitios antes de que alguien te conozca.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
La casa 1 es la puerta por la que sales al mundo. Empieza exactamente en el Ascendente, el grado que asomaba por el horizonte del este en el minuto de tu nacimiento, y por eso es la primera pieza que se coloca al levantar una carta y la que decide dónde caen todas las demás. Todo lo que ocurre en esta casa se ve desde fuera, se nota antes que nada y colorea lo que la gente piensa de ti antes de haber cruzado dos frases.
Esta casa gobierna la primera impresión, y conviene entender que la primera impresión no es una máscara sino una parte tuya de verdad, solo que la de fuera. El cuerpo, la manera de moverte, el tono con que saludas, la ropa que eliges sin pensarla y la velocidad a la que entras a una habitación salen todos de aquí, y por eso dos personas con el mismo signo solar pueden dar sensaciones opuestas cuando tienen Ascendentes distintos.
De ahí viene la confusión más común de quien empieza, la de no reconocerse en su Ascendente. Ocurre porque nadie se ve entrar a los sitios, así que esta casa la conocen mucho mejor las personas de alrededor que uno mismo.
Cuando alguien la escucha descrita por primera vez suele decir que eso no es él, y a los pocos días alguien de confianza le confirma que es exactamente eso.
La casa 1 no solo describe la apariencia, describe el arranque de cualquier cosa. Cómo empiezas una conversación, un trabajo o una relación, si te lanzas o si esperas a que te inviten, si preguntas o si observas primero.
Le corresponde Aries, el signo que abre la rueda entera, y ese parentesco explica por qué esta casa habla siempre de lo que se hace antes de tener información completa.
También cubre los primeros años de vida y la manera en que el ambiente recibió a esa persona al llegar, que es donde se aprendió si el mundo era un sitio en el que se podía entrar de frente o uno en el que convenía mirar antes de entrar. Ese aprendizaje se queda puesto y sigue funcionando a los cuarenta.
Aquí está lo que más se pasa por alto. El signo que cae en la cúspide de esta casa tiene un planeta que lo rige, y ese planeta se llama regente del Ascendente y es el más importante de la carta después del Sol y de la Luna, porque señala hacia dónde va la vida entera.
Un Ascendente en Libra pone a Venus al mando, así que la vida de esa persona gira alrededor de lo que Venus haga en su carta, esté donde esté.
Por eso una carta no se lee mirando solo qué planeta hay dentro de la casa 1, sino siguiendo a su regente hasta la casa en que aterrizó. Si el regente del Ascendente cae en la casa 9, la vida se dirige hacia lo lejano, el estudio y el extranjero, aunque no haya ni un planeta dentro de la primera.
Cuando un planeta cae aquí, su color se pega a la persona entera y se ve desde el primer minuto. Marte en la casa 1 se nota en el cuerpo antes que en las palabras, con prisa y con arranque, mientras que Saturno en la casa 1 suele traer a alguien que de joven parecía mayor y que va soltándose con los años, y que casi siempre creció con la sensación de tener que demostrar algo.
La Luna aquí hace que el estado de ánimo se lea en la cara sin que la persona pueda evitarlo, y Neptuno difumina los contornos hasta el punto de que cada uno ve en esa persona lo que quiere ver. Sea cual sea el planeta, la regla es la misma, porque en esta casa nada se guarda.
Toda casa se lee con la de enfrente, y la 1 mira directamente a la 7, que es la de los vínculos de igual a igual. Ese eje plantea la única pregunta que importa en el trato con los demás, cuánto espacio ocupa uno y cuánto deja para el otro, y las cartas suelen inclinarse hacia un lado.
Quien tiene la 1 muy cargada llega a los vínculos sabiendo perfectamente quién es y le cuesta ceder terreno, y quien tiene la 7 cargada se define tanto por la relación que sin alguien enfrente no sabe qué quiere.
La casa 1 es angular, igual que la 4, la 7 y la 10, y las angulares son las que más se notan en la vida real porque coinciden con los cuatro puntos cardinales de la carta. Un planeta en cualquiera de ellas pesa mucho más que el mismo planeta en otro sitio.
La puerta por la que sales al mundo. El cuerpo, la primera impresión, la manera de arrancar cualquier cosa y los primeros años de vida.
El Ascendente es donde empieza la casa 1. Uno es el grado exacto que asomaba por el horizonte y la otra es todo el tramo de carta que arranca ahí.
Porque nadie se ve entrar a los sitios. Esta casa la conoce mucho mejor la gente de alrededor que uno mismo, y suele confirmarla alguien de confianza.
El planeta que rige el signo de la casa 1. Es la pieza más importante después del Sol y la Luna, porque señala hacia dónde va la vida entera.
Que ese planeta se te ve desde lejos. Su color se pega a la persona entera y aparece en el primer minuto, sin que se pueda guardar.
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