CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónEntras con la seriedad puesta. Esta puerta da desde muy temprano un aire de persona mayor y una manera de llegar que no busca llamar la atención sino hacerse cargo.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
El Ascendente en Capricornio trae un aire de persona mayor desde muy temprano. Esta puerta no llega buscando llamar la atención, llega dispuesta a hacerse cargo, y por eso se la tiene por responsable, reservada y de fiar, aunque por dentro no siempre se sienta tan firme como se la ve. Saturno rige esta puerta, y lo que ofrece de entrada es solidez.
Este Ascendente se reconoce por la economía de gestos y por una expresión que no se altera fácil. Suele haber una estructura ósea marcada, una manera de mantenerse erguido y una seriedad en la cara que hace que de joven se le eche más edad de la que tiene.
La tradición le da a Capricornio el gobierno de los huesos, las rodillas y la piel, o sea de lo que da estructura y de lo que envejece.
Ahí aparece una particularidad de esta puerta que conviene saber. Capricornio rejuvenece con los años, así que quien la tiene suele empezar la vida con más responsabilidad de la que le tocaba y llegar a la madurez con una ligereza que no tuvo de joven.
La vida va a mejor, y eso no es un consuelo, es cómo funciona este ascendente.
Con Capricornio en la casa 1, el regente del Ascendente es Saturno, así que ese planeta dirige la vida entera. La pregunta práctica es en qué casa cayó tu Saturno, porque ahí está el área donde llegan las pruebas y donde se construye lo que después se sostiene solo.
Un Saturno en la casa 10 duplica el asunto profesional y suele traer una carrera que tarda y que después no se cae, mientras que uno en la casa 7 pone el aprendizaje en los vínculos y trae compromisos que llegan tarde y bien. En los dos casos la regla es la misma, porque con este regente lo que cuesta es lo que dura.
A esta puerta se la lee como fría, y el juicio se cae en cuanto se mira lo que hay debajo. Lo que ocurre no es falta de emoción sino una contención aprendida muy pronto, casi siempre porque hubo que hacerse cargo antes de tiempo, y esa contención se confunde con distancia.
La tarea concreta es no confundir seriedad con dureza, ni con uno mismo ni con los demás. Y hay algo más difícil todavía, que es aceptar que se puede pedir ayuda sin perder el respeto de nadie, porque con este Ascendente lo habitual es aguantar en silencio hasta que la cosa no da más.
Con el Ascendente en Capricornio el Descendente cae en Cáncer, así que lo que se busca en los vínculos es cuidado, calor y alguien con quien bajar la guardia. Es muy habitual atraer a personas protectoras y sensibles, y a la vez costar mucho dejarse cuidar de verdad.
El aprendizaje del eje es permitirse necesitar. Mientras el cuidado esté siempre en el otro lado, esta puerta seguirá cargando sola con todo, y cuando aprende a recibir, la estructura que sostiene deja de pesar tanto.
La ventaja es una capacidad de sostener que muy pocas energías tienen. Quien tiene esta puerta termina lo que empieza, cumple lo que promete y construye cosas que siguen en pie cuando otras se han caído, y eso genera una confianza que se nota en cualquier ámbito.
El entrenamiento que pide es aflojar el listón y dejar sitio para lo que no es útil. Descansar sin justificarlo, disfrutar sin haberlo ganado antes y aceptar ayuda cuando se ofrece.
Con eso puesto, esta puerta gana en ligereza sin perder ni un gramo de solidez.
Entras con la seriedad puesta. Es la manera de entrar a los sitios y la primera impresión que deja, no el carácter entero.
Saturno. Ese planeta pasa a ser la pieza más importante de la carta después del Sol y la Luna, así que hay que mirar en qué casa cayó.
Porque nadie se ve entrar a los sitios. Esta parte de la carta la conocen mucho mejor las personas de alrededor, y suele confirmarla alguien de confianza.
El Sol es en qué te vas convirtiendo y el Ascendente es cómo entras. Los dos son verdad a la vez, y por eso una persona puede sentirse muy distinta de como la describen.
Cáncer. Es el signo de la casa 7, y describe lo que se busca en los vínculos y la parte propia que está sin desarrollar.
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