CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónEntras cuidando. Antes de decir nada ya notaste quién está incómodo en la sala, y esa antena hace que la gente te tome confianza a los cinco minutos.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
El Ascendente en Cáncer pone la Luna en la puerta, y la Luna registra el ambiente como un radar. Antes de decir nada, esta puerta ya sabe quién está incómodo, quién viene con mal día y qué se puede decir y qué no, y por eso la gente le toma confianza muy rápido. Lo que ofrece de entrada es cuidado, y eso se nota sin que haga falta ninguna palabra.
Este Ascendente se reconoce por la manera de mirar y por la suavidad del trato. Hay una atención al otro que funciona sola, un gesto que se adapta al estado de la sala y una piel que reacciona a lo que pasa alrededor.
La tradición le da a Cáncer el gobierno del estómago y del pecho, y por eso aquí las emociones se sienten literalmente en la barriga y los disgustos quitan el hambre o la abren de más.
Lo que la gente percibe es cercanía y protección. Con esta puerta se recibe a los demás, se pregunta cómo están y se sostiene una conversación difícil sin apuro, y por eso quien tiene este Ascendente termina siendo la persona a la que todo el mundo cuenta sus cosas, muchas veces sin haberlo pedido.
Con Cáncer en la casa 1, el regente del Ascendente es la Luna, y eso es una diferencia importante respecto de los demás ascendentes, porque la Luna cambia de signo cada dos días y cuarto y de fase cada semana, así que la puerta también cambia. Esta persona tiene días en que se abre entera y días en que baja la persiana, y ese vaivén es su normalidad y no un defecto.
La pregunta útil es en qué casa y en qué signo cayó tu Luna, porque ahí está el sitio donde este Ascendente cuida mejor y donde necesita que lo cuiden. Una Luna en la casa 10 lleva ese cuidado al terreno público y suele traer profesiones de cuidado, y una en la casa 12 lo lleva a lo privado y pide bastante más soledad de la que se atreve a pedir.
A esta puerta se la lee como blanda, y ese juicio se cae en cuanto se mira bien. Cáncer es cardinal, o sea que inicia, y lo hace por una vía que no se parece a la de Aries, porque no empuja de frente sino que rodea, espera el momento y avanza cuando el terreno está preparado.
Es una estrategia distinta, no una falta de fuerza, y quien la ha visto proteger a alguien sabe que ahí no hay nada blando.
La sensibilidad tampoco es un problema en sí. El problema aparece cuando lo que se capta del ambiente se carga como propio, y esa es la tarea concreta de este Ascendente, aprender a registrar el mal humor de alguien sin llevárselo a casa.
Con el Ascendente en Cáncer el Descendente cae en Capricornio, así que lo que se busca en los vínculos es estructura, solidez y alguien que sostenga. Es muy habitual la atracción por personas mayores, por gente con oficio y con posición o por quien transmite seguridad, y también la impaciencia con quien no se compromete.
El aprendizaje de ese eje es hacer propia la solidez que se busca fuera, o sea aprender a poner límites y a sostenerse sin depender de que alguien más ponga la estructura. Cuando eso ocurre, la sensibilidad deja de ser un punto débil y se convierte en un talento con suelo.
La ventaja es un talento que no se enseña en ningún sitio, el de leer el clima emocional de una habitación en cuanto se entra. Eso vale en cualquier trabajo con personas, en cualquier negociación y en cualquier casa, y es la razón por la que la gente se acerca sola.
El entrenamiento que pide es la frontera. Saber qué es tuyo y qué es del ambiente, decir que no sin sentirse culpable y aceptar que cuidar no obliga a cargar.
Con esa frontera puesta, esta puerta se vuelve una de las más útiles del zodiaco.
Entras cuidando. Es la manera de entrar a los sitios y la primera impresión que deja, no el carácter entero.
la Luna. Ese planeta pasa a ser la pieza más importante de la carta después del Sol y la Luna, así que hay que mirar en qué casa cayó.
Porque nadie se ve entrar a los sitios. Esta parte de la carta la conocen mucho mejor las personas de alrededor, y suele confirmarla alguien de confianza.
El Sol es en qué te vas convirtiendo y el Ascendente es cómo entras. Los dos son verdad a la vez, y por eso una persona puede sentirse muy distinta de como la describen.
Capricornio. Es el signo de la casa 7, y describe lo que se busca en los vínculos y la parte propia que está sin desarrollar.
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