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El mismo tránsito le revisa la pareja a una persona, el precio de su trabajo a otra y la relación con su propia cara a una tercera. Cómo encontrar el tramo en tu rueda y qué mueve en cada una de las doce casas.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 15 min de lectura
Venus retrógrado 2026 no le hace lo mismo a todo el mundo, y la diferencia no está en tu signo solar. Está en la casa de tu carta donde cae el tramo que Venus recorre tres veces.
Ese tramo va de 22 grados y 51 minutos de Libra a 8 grados y 29 minutos de Escorpio, y son quince grados y medio bastante estrechos.
A una persona le caen en la casa del dinero y a otra en la de la pareja, así que el mismo cielo se vive como una renegociación de tarifas o como una conversación que llevaba años aplazada.
Necesitas tres datos y no hay atajo. Fecha, hora y ciudad de nacimiento.
La hora es la que decide dónde empieza tu rueda, porque el ascendente cambia de signo cada dos horas aproximadamente y con él se mueven las doce casas.
Con la carta delante, busca dónde quedan los últimos grados de Libra y los primeros de Escorpio. Esa porción de la rueda es la que se activa.
Fíjate en el número de la casa que la contiene, y si dentro tienes algún planeta o algún ángulo, apúntalo, porque eso sube mucho la intensidad.
La calculadora es gratis y no pide correo. Pon tu fecha, tu hora y tu ciudad de nacimiento, mira dónde quedan los últimos grados de Libra y los primeros de Escorpio en la rueda, y anota el número de esa casa. Con ese número ya puedes leer la sección que te toca de aquí abajo.
Calcular mi carta natal gratisEl signo dice de qué color viene un tránsito. La casa dice en qué habitación de tu vida ocurre, y eso es mucho más concreto.
Dos personas con Venus retrógrado en Escorpio pueden vivir cosas que no se parecen en nada, una revisando su pareja y la otra revisando lo que cobra, porque el mismo grado le cae a cada una en una casa distinta.
Con este tránsito la diferencia es todavía más marcada, porque Venus solo recorre quince grados y medio. No barre media carta como haría un planeta lento, se queda trabajando en un rincón muy concreto.
Por eso conviene mirar los grados de las cúspides y no solo el signo. Si tu casa siete empieza en 2 grados de Libra, el tramo cae en su parte final, y si empieza en 25 grados de Libra, entonces casi todo el recorrido le toca a la casa anterior.
Busca tu número y lee solo ese. Y si el tramo te cruza dos casas, lee las dos, que más abajo explico cómo se reparten.
El cuerpo, la puerta de entrada y la manera en que llegas a los sitios. Cuando Venus retrograda en la casa uno, lo que entra en revisión es la relación contigo y no con nadie más.
Suele notarse en cosas muy poco solemnes. Ropa que dejas de reconocer como tuya, fotos viejas que aparecen, una incomodidad rara delante del espejo que no venía de antes.
Es el peor tramo del año para el corte radical o el retoque estético, porque el criterio con el que juzgas tu propio aspecto está justamente en el taller. Lo que decidas en octubre lo vas a ver distinto en enero.
Lo que sí rinde aquí es preguntarte cuánto de tu manera de presentarte la elegiste tú y cuánto la heredaste sin revisarla.
Aquí el tránsito se vuelve muy literal, porque la casa dos es el dinero propio, lo que tienes y lo que consideras valioso. Venus está en su terreno natural.
Es de los mejores lugares donde puede caerte este periodo, siempre que aguantes la incomodidad de mirar los números de verdad.
Aparece la cuenta de lo que cobras por debajo de lo que vale, de las horas que regalas sin haberlo decidido, y de las cosas que compras para tapar otra cosa.
La regla práctica es sencilla. Revisar tarifas sí, y con calma, pero anunciar la nueva después del 14 de noviembre, cuando el criterio ya volvió a funcionar hacia afuera.
Hablar todos los días, los hermanos, los vecinos y los trayectos cortos. Venus en la casa tres suele traer una amabilidad que engrasa todo.
Con el planeta retrógrado, esa amabilidad se examina. Sale a la luz cuánto de lo que dices lo dices porque lo piensas y cuánto porque queda bien decirlo.
Es también el sitio donde más aparece gente del pasado por vía escrita. Mensajes, correos, comentarios de alguien que llevaba años sin aparecer.
Con Mercurio también retrógrado entre el 24 de octubre y el 13 de noviembre, este tramo se duplica. Conviene releer dos veces antes de mandar y no dar por entendido lo que no se dijo.
Donde creciste, la familia y el suelo sobre el que estás parado. Venus retrógrado en la casa cuatro trabaja hacia adentro y hacia atrás a la vez.
Lo que suele destaparse es de dónde te viene tu idea de lo bonito y de lo correcto. El gusto, como el acento, se hereda antes de poder elegirlo.
También es un tramo en que la casa física pide atención, aunque la reforma grande y la compra de muebles caros rinden mejor en diciembre.
Y aparecen escenas de familia que se creían archivadas, muchas veces por una foto, una mudanza o un objeto que cambia de manos.
Placer, romance, hijos y todo lo que haces porque sí. La casa cinco es donde Venus se siente más ella misma, así que su retrogradación se nota rápido.
Suele venir con una pregunta bastante seca. Qué de lo que haces por gusto sigue gustándote de verdad y qué se quedó en costumbre.
Es de los sitios donde más reaparecen romances antiguos, y también donde más fácil se confunde la nostalgia con las ganas.
Lo que sí funciona aquí, y funciona muy bien, es retomar un proyecto creativo abandonado. Lo que se retoma en un retrógrado va a favor de la corriente, al revés que lo que se estrena.
El trabajo de cada día, la rutina, la salud y la gente que te echa una mano. Esta casa no tiene glamour y por eso casi nadie la lee con atención.
Venus retrógrado ahí revisa la calidad de tus días normales, que es donde vive la mayor parte de la vida.
Aparece el reparto de tareas que nunca acordaste, la persona del equipo con la que el trato se volvió tenso, o el hábito de cuidarte que abandonaste sin darte cuenta.
Hay un detalle curioso de esta casa. Venus tiende a proyectar aquí el afecto sobre quien te presta un servicio, así que a veces el vínculo que se revisa es con el fisioterapeuta, la persona que cuida, o incluso el animal de casa.
Es la lectura que todo el mundo espera de este tránsito, y cuando cae aquí no defrauda. La casa siete es la pareja, los socios y todo el que se sienta enfrente.
Venus en esta casa funciona de una manera muy concreta. Le presta al otro su propia belleza para poder verla reflejada, y por eso mirar bien a la pareja ayuda a sentirse bien.
Retrógrada, ese préstamo se revisa. Lo que se pregunta no es si esa persona te quiere, sino cuánto de lo que admiras en ella es tuyo y se lo colgaste encima.
Es también el tramo donde vuelven ex con más fuerza y donde las parejas largas encuentran la conversación aplazada. Ni empezar ni cortar en caliente, y si la decisión sigue en pie el 20 de noviembre, era de verdad.
Con la casa ocho el tránsito se pone serio, porque aquí vive el dinero compartido, la intimidad profunda, lo que se hereda y todo lo que circula entre dos personas sin figurar en ningún papel.
Las relaciones que activan esta casa no son un pie en el agua para refrescarse. Son aguas donde hay que aprender a nadar, porque destapan pasiones ocultas y asuntos viejos que no se resolvieron.
Venus retrógrado por aquí saca a la superficie las cuentas que nadie lleva en voz alta. Quién puso más, quién debe qué, qué se está pagando con favores en vez de con dinero.
Con las tres cuadraturas a Plutón encima, este es el emplazamiento más intenso de los doce. La buena noticia es que lo que se destapa aquí se puede renegociar, y casi siempre se renegocia mejor de lo que estaba.
Estudios largos, extranjero, creencias y todo lo que te obliga a salir de tu barrio. Venus en la casa nueve se enamora de países, de idiomas y de maneras distintas de hacer las cosas.
Cuando retrograda ahí, vuelve un lugar. La ciudad donde viviste una temporada, la gente de aquel viaje, el idioma que dejaste a medias.
También se revisan las creencias que dabas por buenas, sobre todo las que sostienen tu idea de lo que es justo. Venus en esta casa solo considera digno de adoración lo que le parece equitativo.
Si estabas por firmar algo con el extranjero o cerrar una formación cara, este tramo pide releer las condiciones y dejar la firma para diciembre.
La carrera, la reputación y la manera en que apareces ante quien no te conoce. Venus en la casa diez quiere que se la vea por su gusto y su estilo.
Retrógrada, la pregunta se afila. Cuánto de tu imagen profesional te representa todavía y cuánto es un traje que te quedó viejo.
Suele venir con contactos que vuelven del mundo laboral, antiguos jefes, clientes de antes, proyectos que se dieron por muertos y respiran.
Es mal tramo para el rebranding, la web nueva o el cambio de nombre, porque el criterio estético está en revisión. Todo eso rinde mucho más a partir de diciembre.
Amistades, grupos, comunidades y hacia dónde quieres ir. La casa once es donde eliges con quién caminas.
Venus aquí tiene una costumbre que conviene nombrar. A veces se siente valiosa solo cuando el grupo correcto la acepta, y elige amistades por lo que abren más que por lo que dan.
La retrogradación pone eso encima de la mesa. Aparece el amigo del que te alejaste sin pelea, y aparece también la incomodidad de un grupo donde ya no encajas y sigues por costumbre.
No hace falta cerrar nada en octubre. Basta con notar con quién sales cansado y con quién sales contento, que es un dato bastante fiable.
Lo que no se ve, lo que se guarda y lo que ocurre por debajo de la conciencia. Venus en la casa doce sueña con una forma de amor que el mundo casi nunca alcanza.
Cuando retrograda por esta casa, lo que vuelve rara vez llama por teléfono. Vuelve en sueños, en una canción, en una escena que creías olvidada.
Es el emplazamiento más difícil de contar y el más común de vivir en silencio. Amores que no llegaron a ser, decisiones que nunca explicaste, cariño guardado en un sitio donde no se pudo entregar.
Lo que rinde aquí no es actuar, es dejar de empujar. El retiro, dormir más, escribir sin que lo lea nadie y bajar el ritmo social hacen bastante más que cualquier conversación.
Pasa a menudo, porque el recorrido cruza el final de Libra y el principio de Escorpio, y muchas cúspides caen justo ahí.
Cuando ocurre, el periodo se lee en dos actos. El primero en la casa donde Venus se estaciona el 3 de octubre y el segundo en la casa donde arranca directo el 14 de noviembre.
El cambio de tema se nota alrededor del 25 de octubre, que es el día en que Venus vuelve a entrar en Libra. Suele sentirse como que el asunto se muda de habitación.
Y si la cúspide cae justo dentro del tramo, las dos casas se activan a la vez durante todo el recorrido. Es más trabajo de leer, aunque suele ser el caso más rico.
Dentro de esos quince grados hay tres posiciones que pesan más que el resto, y vale la pena mirar si tienes algo natal cerca.
Los 8 grados y 29 minutos de Escorpio, donde Venus se estaciona el 3 de octubre. Un planeta que se detiene encima de un punto natal y se queda ahí días pesa mucho más que uno que pasa de largo.
Los 0 grados y 45 minutos de Escorpio, donde Venus se junta con el Sol el 24 de octubre. Es el punto medio del ciclo y donde suele entenderse de golpe lo que llevaba semanas dando vueltas.
Los 22 grados y 51 minutos de Libra, donde arranca directo el 14 de noviembre. Esa es la salida, y marca por dónde se destraba el asunto.
Y no olvides el tramo opuesto, de 22 grados y 51 minutos de Aries a 8 grados y 29 minutos de Tauro. Lo que tengas ahí recibe el tránsito por oposición, que suele llegar a través de otra persona.
Calculando tu carta con fecha, hora y ciudad de nacimiento, y buscando en la rueda dónde quedan los últimos grados de Libra y los primeros de Escorpio. La casa que contenga ese tramo es el área que entra en revisión.
Sin hora no hay casas fiables, porque el ascendente cambia cada dos horas aproximadamente y con él se mueve la rueda entera. Lo que sí puedes leer sin hora son los aspectos a tus planetas, o sea si tienes algo entre 22 grados de Libra y 8 grados de Escorpio, o en el tramo opuesto de Aries y Tauro.
Se activa igual. Una casa es un área de la vida y no depende de que haya planetas dentro. Lo que cambia es la intensidad, porque quien tenga un planeta natal en esos grados lo vive encima y quien tenga la casa vacía lo vive como clima de fondo.
Hacen falta los grados, porque Venus solo recorre quince grados y medio. Si tu casa siete empieza en 25 grados de Libra, casi todo el recorrido cae en la casa seis, y la lectura cambia entera.
Sirve cualquiera que use un sistema de casas estándar y te dé los grados de las cúspides. Lo que no sirve es un dibujo sin grados, porque en este tránsito los grados son justamente el dato.
Esta página te dice qué casa se activa. Tu carta dice bastante más, qué planeta tuyo pisa Venus al detenerse, qué aspectos le hace de paso, y qué pasó en octubre de 2018 y de 2010, cuando recorrió estos mismos grados en la misma casa.
Esa lectura, con las seis semanas por delante, es trabajo de una consulta.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe. Trabaja con consultas individuales, revoluciones solares y astrocartografía, y calcula todas las posiciones de este artículo con efemérides de alta precisión, no copiadas de otras páginas.
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