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Astrocartografía
Rara vez es un sitio amable, y aun así hay quien lo busca a propósito por lo que enseña en el silencio.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Los fantasmas del pasado piden cuentas y los secretos peor guardados terminan a la vista de todos. Rara vez es una zona amable, y en este punto donde las dos líneas convergen aparecen el pesimismo, la soledad y una obsesión sin sentido con lo que no importa.
Puede resultar acogedora para quien busca soledad y contemplación, para quien vive en retiro o en silencio, y en cambio es sobre todo negativa, o cuando menos muy exigente, para casi todo el que quiera una vida activa y productiva.
El avance profesional se vuelve lento y a menudo se busca por vías indirectas, que normalmente acaban descubriéndose. La realidad y la imaginación se confunden, con la consiguiente tendencia a la desconfianza, a las ilusiones, a la sensación de persecución y a visiones desatadas de catástrofe. Y aun con todo eso encima, quien pasa por aquí puede ejercer un poder casi hipnótico sobre los demás.
Lo ideal y lo real casi nunca funcionan juntos en esta zona, y la fricción entre los dos lleva a trabajar de más, con períodos de mala salud, de fatiga, de adicción, de encierro o de una austeridad extrema.
La disciplina espiritual rigurosa es la práctica para la que este lugar resulta bueno, y en ella se puede avanzar de verdad, igual que se pueden introducir novedades en la teoría musical, en el yoga o en las ideas sociales complejas.
Las ilusiones se pinchan una detrás de otra, y es posible acabar siendo víctima o autor de un fraude o de un engaño. El trato con instituciones resulta difícil de evitar, y si no llega por una carrera de servicio, como la enfermería, el trabajo en prisiones o la labor social, puede llegar por la fuerza.
El sacrificio propio, incluso sin el premio del agradecimiento ajeno, es lo que esta pareja de planetas favorece, aunque se puede salir de él con la sensación de que sirvió de poco. El reto de fondo es aprender a manejar esa necesidad imparable de llevar el idealismo utópico al mundo material, y de volver realizable lo que se espera de él.
No suele ser casualidad, y tiene coordenadas. El mapa se traza con tu fecha, tu hora y tu ciudad de nacimiento.
Que lo enterrado de otras épocas vuelve a reclamar su parte y aquello que se prefería callar acaba delante de todos, sometido a la mirada ajena.
Para quien persigue el retiro y el recogimiento, y para las prácticas del espíritu que exigen rigor. Cualquier otro plan con vocación de prosperar lo va a pasar mal.
El rigor en el camino interior, y también las ideas nuevas dentro de la música, de las disciplinas del cuerpo y de los planteamientos sociales complicados.
Agotarse hasta caer enfermo, arrastrar un cansancio que no se va, terminar dependiendo de algo, quedarse recluido o abrazar una privación llevada al límite, además de acabar metido en un engaño desde cualquiera de las dos orillas.
Traer al terreno de lo posible ese anhelo de mundo perfecto, y darle una forma que aguante el contacto con lo cotidiano.
Hay lugares que sostienen un retiro y otros que lo convierten en encierro. Distinguirlos es parte de una sesión de astrocartografía.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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