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Astrocartografía
Aquí se puede vivir de servir, con una institución detrás que lo sostiene. El precio se cobra en la parte terrenal de la vida.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Aquí se puede vivir bien haciendo el bien, y esa ironía es lo primero que hay que entender del sitio. Quien pasa por el punto en que ambas líneas se dan la mano puede acabar sostenido con comodidad y sin esfuerzo aparente por el Estado o por alguna institución, a cambio de sus votos de entrega.
El crecimiento y el éxito personal se enlazan aquí con lo religioso, con el sacrificio por unos ideales y con los anhelos espirituales y comunitarios de la gente. Aparece la sensación de que entregarse y compartir el dolor de vivir es lo más valioso que se tiene, así que se busca una carrera religiosa, de ayuda o, con la misma frecuencia, musical.
Lo más habitual es acabar en la medicina, la enfermería, el acompañamiento o la gestión de servicios sociales, viendo el trabajo con quien no tiene nada como una vocación de verdad. Quien interpreta música puede funcionar aquí como un canal, con éxito al dar forma a lo que la gente anhela sin saber decirlo.
En contadas ocasiones alguien llega a convertirse en símbolo de una causa o de un ideal, y entonces sacrifica buena parte de su vida privada para encarnar el anhelo de perfección espiritual de los demás. Es raro, y cuando ocurre se paga caro.
La vida monástica, la filosofía, la intuición y el humanismo reflejan una cabeza de alcance universal, cómoda con lo abstracto en lo social, en lo histórico y en lo espiritual, aunque reacia a mirar con escepticismo la parte cruel de la vida.
Las creencias sociales y políticas tienden a lo no violento, y ese talante amable y generoso atrae animales, gente humilde y personas que dependen de otras, aunque con la misma facilidad puede atraer parásitos.
La meditación, el rezo y la contemplación dan fruto, con el riesgo de acabar de gourmet de la conciencia, entre modas pasajeras y delirios de grupo.
El ego tiene que sacrificarse por los ideales y por la posición social, y el éxito solo llega por la vía de la renuncia y del servicio. Como lo terrenal se desatiende, pueden surgir escándalos materiales que enredan en peleas interminables por asuntos triviales, justo los que se quería evitar, o dejan a la persona crédula y expuesta al fraude.
Si tu oficio consiste en atender a otros, esta zona te interesa por lo que da y por lo que cobra. Sale dibujada con tus tres datos de nacimiento.
Los sanitarios y los de acompañamiento, la administración de la ayuda pública y, con igual frecuencia, la música, entendida como el arte de darle voz a lo que la gente siente sin poder nombrarlo.
Porque una entidad o un organismo oficial pueden acabar cubriendo los gastos con holgura, sin apenas esfuerzo, a cambio del compromiso de servir.
Que el orgullo personal quede en segundo plano frente a la causa. Lo que funciona aquí es renunciar y servir, nunca empujar en beneficio propio.
De quienes se arriman a aprovecharse, atraídos por la misma dulzura que atrae a la gente sencilla, y de las corrientes espirituales de temporada.
Todo lo que tiene que ver con el suelo y con las cuentas, y de ese descuido nacen líos materiales que terminan en discusiones absurdas.
En una sesión de astrocartografía se mira qué destino sostiene esa entrega y cuál te la va a cobrar entera.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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