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Astrocartografía
El resultado depende por completo de con qué se llegue, y va del carisma que arrastra hasta unos enemigos que no se ven.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
La danza, la gimnasia y el ballet, y en general las artes que mueven el cuerpo, encuentran aquí una imaginación y una intuición poco comunes. Lo mismo pasa en los negocios, aunque en esta intersección de dos líneas las aspiraciones suelen quedar desproporcionadas respecto a lo que la realidad permite.
Hay un caso raro en el que esto sale espectacularmente bien, y es cuando alguien llega a convertirse en símbolo de belleza, algo que consiguen de vez en cuando las figuras de televisión, los deportistas mediáticos y quienes trabajan de modelo.
Debajo de eso hay un poder sobre los demás que funciona por atracción y que permite influir en la gente casi contra su voluntad, a base de carisma.
En el mejor de los casos alguien llega aquí a defender al desvalido por medios pacíficos y con una astucia de las que no necesitan violencia.
Todo lo anterior depende de una cosa, la de llegar con una actitud sana y con los pies en el suelo respecto al propio empuje y al propio deseo. Sin eso, esta zona se convierte en un enredo de posibilidades y de imposibles que no lleva a ninguna parte.
Para quien no está a gusto con su propio empuje ni con su propio deseo, y eso incluye a bastante gente, el lugar puede resultar francamente desagradable. Aparecen las enfermedades, los ataques sin motivo de gente desconocida, las alergias, los problemas con parásitos, el hábito de recurrir a sustancias y una paranoia que crece sola.
Todo eso compone la prueba de un ambiente hostil que no se puede señalar con el dedo, donde lo que ataca resulta invisible, encubierto o inconsciente, y muchas veces sale de dentro. Contar con aliados es aquí una apuesta arriesgada.
La humillación, la derrota y el abuso son con demasiada frecuencia el resultado del intento de llevar los propios ideales a la práctica en esta zona, y saberlo de antemano cambia bastante la manera de plantearse una estancia larga.
Si bailas, actúas o compites, esta zona te interesa por los dos lados. Sale dibujada con tu fecha, tu hora y tu lugar de nacimiento.
En todo lo que se expresa moviéndose, el baile, la acrobacia y las disciplinas de escenario, y también en el comercio, aunque ahí lo que se pretende suele superar con mucho lo que se puede.
La de quien acaba encarnando un ideal estético, cosa que logran de vez en cuando algunas caras conocidas de la pantalla, ciertas figuras del deporte y quienes posan para vivir.
De presentarse con la cabeza en su sitio respecto al propio impulso. Faltando eso, el lugar se convierte en un revoltijo de proyectos que no cuajan.
Dolencias, agresiones gratuitas de gente que no se conoce, reacciones alérgicas, bichos, el hábito de recurrir a sustancias y una suspicacia que se alimenta sola.
Porque quien golpea no se ve, actúa a escondidas o ni siquiera es consciente de lo que hace, y con frecuencia el golpe nace dentro. Así no hay a quién acusar ni de quién fiarse por completo.
En una sesión de astrocartografía se revisa qué cruces alcanzan el lugar donde vives y qué le pide cada uno a quien se instala ahí.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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