Con el Sol en Aries arrancas antes que el resto y esperar te pone de mal humor. Aquí ves cómo usar ese impulso para llegar hasta el final de lo que empiezas.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
El Sol en Aries
FuegoElemento
CardinalModalidad
MarteRegente del signo
IrradiaQué describe
ExaltaciónDignidad del Sol
Casa y aspectosSe lee además con
El Sol en tu carta es hacia dónde vas. Describe qué te da energía y qué tipo de logro te hace sentir orgullo. En Aries está en exaltación, uno de sus mejores lugares, así que ese motor funciona a toda marcha. Te mueves por iniciativa, decides rápido y te sientes con vida cuando empiezas algo nuevo. La parte difícil llega después, cuando toca terminar lo que empezaste.
Tu motor enciende antes de que termines de pensar
Aries es el primer signo, el que abre la rueda. Con el Sol aquí, tu identidad se construye actuando. Sabes quién eres cuando te mueves y cuando resuelves. Por eso los periodos de espera te desordenan más que a otras personas. Una sala de espera o un trámite que no avanza te sacan de ti con una facilidad que sorprende.
El manual te pinta con agresividad, y usualmente es otra cosa. Te aburres pronto y el aburrimiento se te sale como enojo. La exaltación te da esa confianza de fábrica. Lo que no te da es paciencia.
Donde otras personas dudan tú ya diste el primer paso
Tomas decisiones rápidas cuando hay presión. Si en tu trabajo se cae el sistema de cobro un sábado, eres quien propone otra salida mientras el resto sigue preguntando qué pasó.
Te animas a empezar de cero en situaciones que asustan a otras personas. Una mudanza a otra ciudad, un negocio propio a los cincuenta o volver a estudiar te dan más ganas que miedo.
Dices lo que piensas sin rodeos y eso ahorra tiempo. En una reunión familiar tensa eres quien pregunta en voz alta lo que todo el mundo estaba evitando.
Te recuperas rápido de un golpe. Te rechazan en una entrevista de trabajo y a los dos días ya mandaste tres solicitudes nuevas a otras empresas.
Contagias energía al grupo cuando algo necesita arrancar. En la junta de vecinos, en el club o en la oficina, si hay que organizar algo desde cero te buscan a ti.
El problema aparece cuando toca esperar o terminar
Te cuesta terminar lo que empezaste cuando ya perdió la novedad. El curso en línea que pagaste completo se queda en el módulo tres porque ya entendiste la idea y el resto te aburre.
Reaccionas antes de escuchar la frase completa. Tu pareja empieza a contarte un problema y tú ya estás dando la solución, cuando solo necesitaba desahogarse un rato.
La impaciencia te hace pagar de más. Aceptas el primer alquiler que ves para no seguir buscando y a los meses descubres que en la otra cuadra había opciones mejores.
Te enojas rápido y se te pasa igual de rápido, pero la otra persona puede quedarse con el golpe durante días. Tú ya olvidaste la discusión del desayuno y tu hijo sigue callado en la cena.
Te cuesta pedir ayuda porque sientes que te hace ver con menos capacidad. Cargas las cajas de la mudanza sin avisarle a nadie y terminas a medianoche sin nadie al lado.
Así se ve un martes cualquiera con este Sol
Llegas al trabajo con tres ideas nuevas antes de revisar los pendientes de ayer. Si tu jefa no te da luz verde rápido, empiezas por tu cuenta y le cuentas cuando ya está avanzado.
En el tráfico cambias de carril cada dos minutos aunque sabes que llegas a la misma hora. Es tu forma de sentir que algo en ese trayecto depende de ti.
En casa alguien tarda media hora en decidir qué cenar y tú ya abriste el refrigerador, sacaste la sartén y tienes la cebolla picada.
Te inscribes en el gimnasio en enero con muchas ganas y en marzo ya cambiaste a natación porque te prometía algo distinto y más difícil.
Si te dicen que algo no se puede, lo tomas como un reto personal. Tu cuñado duda de que armes el mueble sin el instructivo y a la hora ya está de pie en la sala.
Lo que te toca hacer para que el impulso rinda
Antes de empezar algo nuevo, escribe en un papel qué significa terminarlo. Una fecha y una cosa concreta, como entregar el primer capítulo o vender las diez primeras piezas.
Cuando sientas que vas a responder en caliente, sal de la habitación cinco minutos. Lava un plato o baja por agua, y vuelve a la conversación con la mitad de la carga.
Busca una persona de confianza que disfrute cerrar lo que tú abres. Tú arrancas el proyecto y esa persona lo lleva hasta la entrega, y ambas partes salen ganando.
Mueve el cuerpo varias veces por semana con algo que te exija físicamente. Esa energía, si no sale en la cancha o en la caminata, suele salir en discusiones con la familia.
Antes de una compra grande, ponte una regla de 48 horas. Si pasados dos días sigues con las mismas ganas, adelante, y si ya no te importa, te ahorraste el dinero.
Tu Sol cambia de tono según la casa y los planetas que lo tocan
La casa donde está tu Sol dice en qué zona de la vida pones ese impulso. En la casa 10 lo notas en la carrera. En la casa 4 lo notas en el hogar, con reformas o mudanzas seguidas. Revisa también dónde está Marte, el regente de Aries. Si Marte está en un signo de tierra, tu impulso gana paciencia. Si está en fuego, todo se acelera todavía más.
Los aspectos lo matizan mucho. Un Sol en Aries en cuadratura con Saturno arranca con fuerza y siente el freno al mismo tiempo, así que puede que dudes justo cuando más quieres avanzar. Con un trígono a Júpiter, en cambio, las puertas suelen abrirse con menos esfuerzo. Y si tu Luna está en un signo de agua, lo que decides rápido lo vas a sentir hondo después.
Lo que preguntan sobre el Sol en Aries
¿Qué significa tener el Sol en Aries?
Tener el Sol en Aries significa que tu identidad se construye actuando, tomando la iniciativa y empezando cosas nuevas. Está en exaltación, así que el impulso te sobra, y lo que más te va a costar es esperar y terminar lo que empiezas.
¿Cómo sé en qué signo tengo el Sol?
Hace falta la fecha de nacimiento. Con la fecha basta para saber el signo, y la hora hace falta para saber en qué casa cayó.
¿Qué significa que el Sol se exalte en Aries?
Que encuentra aquí su mejor forma. La exaltación describe un encaje entre lo que el planeta busca y lo que el signo ofrece.
¿El Sol en Aries se lee solo?
No. La casa donde cae dice en qué área de la vida aparece, y los aspectos cuentan qué otros planetas lo modifican.
¿Qué diferencia hay entre el signo solar y el Ascendente?
El Sol es en qué te vas convirtiendo y el Ascendente es cómo entras en cada sitio. Por eso alguien puede sentirse de una manera por dentro y dar otra impresión al llegar.