CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónLo que rompe con lo establecido cuando se queda viejo. Es la actualización del sistema, el cambio que llega sin avisar y la parte de ti que no encaja en el molde y que tampoco quiere encajar.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
Urano es lo que rompe con lo establecido cuando se queda viejo. La actualización del sistema, el terremoto que se lleva lo que no estaba bien sujeto y la mirada que ve lo que todavía no existe. Es el primero de los tres planetas lentos y el primero que se descubrió con telescopio, en 1781, en plena época de revoluciones, y desde entonces la astrología le dio el gobierno de justamente eso.
La diferencia entre Urano y los demás planetas de cambio está en el aviso. Saturno anuncia con años de antelación lo que va a pedir, Plutón trabaja despacio y por dentro, y Urano llega de golpe, casi siempre desde fuera y casi siempre en el sitio donde la vida se había vuelto previsible.
Lo que rompe no es lo que estaba bien, es lo que se había quedado sin vida y seguía en pie por inercia, y ese matiz cambia entera la lectura de un tránsito suyo.
Por eso la sensación de un paso de Urano es doble, incómoda mientras ocurre y liberadora después. La persona que pierde el trabajo que odiaba, la que rompe la relación que llevaba años vacía o la que se muda de golpe a otro país suele contar lo mismo unos meses más tarde, que no lo habría hecho por su cuenta y que no volvería atrás.
Urano tarda ochenta y cuatro años en dar la vuelta al zodiaco y pasa siete en cada signo, así que su signo lo tienen todos los que nacieron en el mismo tramo de siete años y no dice nada personal. Urano en Escorpio o en Sagitario describe el aire que respiró una generación entera, no el carácter de nadie, y ese es el error más repetido de quien empieza a leer cartas.
Lo que sí es tuyo es la casa en que cae y los aspectos que hace a tus planetas personales. La casa señala el área de la vida donde nada se queda quieto y donde no soportas que te digan cómo hacer las cosas, y los aspectos al Sol, a la Luna o al Ascendente son los que meten esa energía dentro del carácter.
Un Urano sin contacto con nada personal se nota poco, y uno pegado a la Luna hace que hasta la manera de descansar sea rara.
La casa dice dónde aparece lo imprevisto y dónde vive tu parte más independiente, ya que Urano en la casa 4 suele contar una infancia sin estabilidad o una casa que cambia muchas veces, y en la casa 10 una carrera que no sigue el camino que se esperaba de esa persona y que a menudo ni siquiera existía cuando empezó.
Los aspectos dicen a qué le toca romperse el molde. Urano con el Sol trae una identidad que no cabe en lo que la familia tenía pensado, con la Luna una necesidad de libertad que convive mal con la de refugio, con Venus vínculos que empiezan como un rayo y necesitan mucho aire, y con Marte una manera de actuar impulsiva que se lleva por delante lo que haya.
En todos los casos la instrucción es la misma, porque esa energía no se puede domesticar y solo se puede dirigir.
Como el ciclo entero dura ochenta y cuatro años, alrededor de los cuarenta y dos Urano llega a la oposición con su propio lugar natal, y ese tránsito le pasa a todo el mundo en la misma franja de edad. Es el fondo astrológico de lo que se llama la crisis de la mitad de la vida, y se nota como una necesidad urgente de cambiar algo antes de que sea tarde, muchas veces en el área de la casa por donde Urano está pasando.
Lo que se decide en esos meses tiene fama de precipitado y no siempre lo es. Cuando el cambio venía preparándose por dentro, este tránsito solo le da el empujón, y cuando es puro impulso suele deshacerse en un par de años.
La diferencia está en si lo que se rompe estaba vivo o ya no.
Urano es el regente moderno de Acuario, y comparte ese signo con Saturno, que lo gobernaba en la tradición antigua, así que Acuario tiene las dos cosas a la vez, la estructura que sostiene un grupo y la ruptura que lo actualiza. Rige la casa 11 del zodiaco natural, o sea los grupos, las causas y los amigos con los que se comparte una idea, y en la vida cotidiana se le atribuyen la tecnología, la electricidad, la astrología misma y todo lo que llega antes de tiempo.
La tradición moderna le asigna la exaltación en Escorpio, donde la ruptura llega hasta el fondo y no deja el terreno a medias. Del mito conviene saber que Urano fue el cielo primordial que aplastaba a sus hijos para que no nacieran, hasta que uno de ellos lo derrocó, y que ese relato de lo viejo que impide nacer a lo nuevo es exactamente el mecanismo que este planeta ejecuta cada vez que aparece en una carta.
Lo que rompe con lo que se quedó viejo. Trae los cambios que llegan de golpe y señala el área de la vida donde no soportas que te digan cómo hacer las cosas.
Porque pasa siete años en cada signo. Su signo lo comparten todos los nacidos en ese tramo, así que lo personal está en la casa donde cae y en los aspectos a tus planetas rápidos.
La oposición de Urano a su lugar natal, cerca de los cuarenta y dos. Le pasa a todo el mundo en la misma franja de edad y se nota como urgencia de cambiar algo antes de que sea tarde.
Acuario, como regente moderno. Comparte ese signo con Saturno, su regente antiguo, así que Acuario tiene la estructura que sostiene a un grupo y la ruptura que lo actualiza.
En 1781, y fue el primero encontrado con telescopio. Coincidió con la época de las revoluciones, y de ahí le viene el gobierno de todo lo que rompe con el orden anterior.
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