CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónTe calma el horizonte. Cuando algo pesa, planear un viaje o aprender algo nuevo te devuelve el aire, aunque el viaje sea para dentro de un año.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
La Luna en Sagitario se calma con la sensación de que hay más mundo. Cuando algo aprieta, esta posición no busca refugio sino perspectiva, y le basta con saber que existe una salida, un plan o un sitio al que ir para que la presión baje. Es una de las Lunas más resistentes al mal rato, siempre que no se le cierre el horizonte.
Lo que ocurre aquí no es negación, es un mecanismo real. Esta Luna encuentra rápido el sentido de lo que le pasa o la parte que se puede aprovechar, y eso le permite atravesar cosas duras con una entereza que sorprende a los de alrededor.
La contrapartida aparece cuando ese optimismo se usa para no mirar. Con esta posición es fácil pasar a la siguiente aventura sin haber terminado de digerir la anterior, y lo que no se digiere no desaparece, se acumula.
La señal es empezar muchos planes nuevos justo después de algo doloroso.
Con esta Luna la libertad no es un lujo. Los ambientes controladores, las relaciones que piden cuentas y las rutinas sin ninguna ventana abierta le quitan el aire de una manera muy física, y quien la tiene puede volverse irritable sin saber por qué en cuanto se siente atrapado.
Basta con bastante menos de lo que parece. No hace falta emigrar, hace falta saber que se podría, y por eso un plan futuro, un curso, un billete lejano o un proyecto propio funcionan aquí como funciona una manta en una Luna en Tauro.
Esta Luna dice lo que piensa, y lo dice cuando lo piensa. Esa honestidad es una de sus mejores cualidades porque con ella nadie tiene que adivinar nada, y a la vez llega a veces sin que la hayan pedido y con más contundencia de la que la situación necesitaba.
Con la gente cercana eso se nota más, porque es donde la Luna funciona sin filtro. Preguntar antes de opinar es un gesto pequeño que a esta posición le ahorra la mitad de sus conflictos domésticos.
Una Luna en Sagitario suele describir una casa con movimiento, con viajes, con gente de fuera o con una manera de vivir poco convencional, y también aparece cuando la familia estaba repartida entre países o culturas distintas.
En otras cartas cuenta lo contrario, o sea una infancia estrecha de la que se salió pronto buscando aire. En los dos casos, la vida adulta de esta Luna se organiza alrededor de no volver a sentirse encerrada.
Júpiter rige Sagitario, así que con esta Luna la posición de Júpiter dice dónde está la ventana por la que respira esa persona. Con Júpiter en la casa 9 el aire llega viajando y estudiando, y en la casa 5 llega creando y jugando.
La casa de la Luna dice dónde busca esa amplitud, y los aspectos deciden cuánto freno hay. Con Saturno encima, esta Luna aprende a comprometerse sin sentir que pierde libertad, que es justo lo que necesita aprender.
Te calma el horizonte. Es cómo reaccionas cuando algo se tuerce y qué necesitas para sentirte a salvo.
Hace falta la fecha y, si es posible, la hora. La Luna cambia de signo cada dos días y cuarto, así que quien nació en un día de cambio necesita la hora exacta.
El Sol es lo que decides ser y la Luna lo que ya eras. El Sol se gana con los años y la Luna aparece entera en cuanto algo te pilla desprevenido.
Ninguna de las dos. La Luna no tiene dignidad en Sagitario, así que aquí no hay ni ventaja ni desventaja de partida, solo una manera concreta de calmarse.
No. La casa donde cae dice en qué área buscas ese refugio y los aspectos cuentan cómo aprendiste a manejarlo.
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