CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónEres una esponja con el ambiente. Te cargas del ruido de todo el mundo, así que vaciar la cabeza, el agua y el descanso son tu mantenimiento.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
La Luna en Piscis absorbe el ambiente sin poder evitarlo. Esta posición registra el estado de ánimo de la gente de alrededor y lo vive como si fuera propio, así que después de un día entre mucha gente puede sentirse fatal sin que le haya pasado nada. Es una de las Lunas más sensibles del zodiaco, y su tarea principal no es sentir más sino aprender a distinguir qué es suyo.
Lo que ocurre aquí es que el filtro entre lo propio y lo ajeno es muy fino. Esta Luna capta la tristeza de alguien, la tensión de una casa o el ambiente de un sitio y lo incorpora sin decidirlo, y por eso muchas veces está mal por motivos que no le pertenecen.
Reconocer ese mecanismo cambia mucho la vida diaria. La pregunta útil cuando algo pesa sin explicación es sencilla y no siempre se hace, y consiste en revisar con quién se estuvo y qué había en ese ambiente antes de dar por hecho que la emoción es propia.
Con esta Luna hace falta vaciar con regularidad, igual que otras Lunas necesitan comer o moverse. El agua funciona muy bien, sea una ducha larga, un baño o el mar, y también el silencio, el sueño suficiente y los ratos en los que nadie necesita nada.
Eso no es un capricho, es lo que evita el agotamiento raro que esta posición conoce bien, el que no se arregla durmiendo una noche. Cuando el mantenimiento falta, esta Luna acaba buscando maneras menos buenas de desconectar, y ahí es donde conviene estar atento.
Esta Luna entiende a la gente sin que tenga que explicarse, perdona con facilidad y se pone en el lugar del otro incluso cuando no le conviene. Esa capacidad es un talento poco común y está detrás de casi todos los oficios de cuidado y de casi todo el arte que emociona.
La versión que hay que vigilar es la que confunde compasión con no poner límites. Entender por qué alguien hace algo no obliga a aceptarlo, y con esta posición esa distinción cuesta más que con ninguna otra.
Una Luna en Piscis suele describir una casa donde había algo que no se nombraba, una figura ausente o presente a medias, o una atmósfera emocional difusa en la que costaba saber qué estaba pasando. También aparece cuando alguien tuvo que ocuparse emocionalmente de un adulto.
De ahí sale la sensibilidad al ambiente y también el hábito de adaptarse antes de que se lo pidan. Con los años, esa adaptación es lo que hay que revisar, porque empezó siendo útil y termina borrando a la persona.
Piscis tiene dos regentes, Júpiter y Neptuno, y con esta Luna conviene mirar los dos. Júpiter dice dónde esta persona encuentra sentido y expansión, y Neptuno dice dónde se le difuminan más los contornos y dónde conviene pedir una segunda opinión antes de decidir.
La casa de la Luna dice dónde busca ese refugio, y en la casa 12 la sensibilidad se multiplica y hace falta bastante más soledad de la que suele pedirse. Los aspectos deciden la estructura, y con Saturno tocando a esta Luna aparece el contorno que la posición sola no trae.
Eres una esponja con el ambiente. Es cómo reaccionas cuando algo se tuerce y qué necesitas para sentirte a salvo.
Hace falta la fecha y, si es posible, la hora. La Luna cambia de signo cada dos días y cuarto, así que quien nació en un día de cambio necesita la hora exacta.
El Sol es lo que decides ser y la Luna lo que ya eras. El Sol se gana con los años y la Luna aparece entera en cuanto algo te pilla desprevenido.
Ninguna de las dos. La Luna no tiene dignidad en Piscis, así que aquí no hay ni ventaja ni desventaja de partida, solo una manera concreta de calmarse.
No. La casa donde cae dice en qué área buscas ese refugio y los aspectos cuentan cómo aprendiste a manejarlo.
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