CARTA NATAL - Grabada
Envío We-Transfer
Reservar sesiónLa casa del otro. La pareja, los socios, los contratos y también quien se te enfrenta de cara, porque todos son la misma operación, alguien puesto delante con quien hay que negociar.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
La casa 7 es la casa del otro. Empieza en el Descendente, justo enfrente del Ascendente, y ahí se coloca todo lo que en una vida ocurre con alguien delante, la pareja estable, los socios, los contratos, los clientes y también quien se te opone de frente. La tradición los agrupó a todos en el mismo sitio porque comparten el mecanismo, ya que en los cuatro casos hay que negociar con alguien que tiene el mismo derecho que tú.
La palabra clave de esta casa es igualdad. No cubre a los jefes ni a los hijos ni a la familia, cubre a las personas con las que se trata de tú a tú, y por eso la pareja y el socio de negocios se leen en el mismo sitio.
Le corresponde Libra y su regente natural es Venus, así que el asunto de fondo es el acuerdo, la medida y el equilibrio entre dos que quieren cosas distintas.
De ahí sale lo que más llama la atención de esta casa, y es que también gobierne a los enemigos declarados. Tiene su lógica, porque un enemigo abierto es alguien que está enfrente con la misma fuerza, mientras que la traición que viene por la espalda es asunto de la casa 12.
La casa 7 no distingue entre querer y pelear, distingue entre tener a alguien delante o no tenerlo.
Aquí ocurre un fenómeno que se ve en todas las consultas. Lo que hay en la casa 7 suele describir a las personas que uno atrae, y esa descripción apunta a la parte propia que se ha dejado sin vivir.
Quien tiene Marte en la casa 7 suele encontrarse con gente que discute y decide, muchas veces porque ha dejado su propia fuerza sin ejercer, y quien tiene Saturno ahí atrae a personas serias y exigentes hasta que aprende a poner sus propios límites.
Por eso una lectura útil de esta casa no describe a la pareja ideal sino la tarea propia. Cuando alguien empieza a hacer suyo lo que hay en su Descendente, deja de encontrárselo enfrente en forma de conflicto y empieza a encontrarlo en forma de compañía.
El signo de la cúspide dice qué buscas en el vínculo, ya que un Descendente en Capricornio pide alguien sólido y con oficio, mientras que uno en Piscis pide sensibilidad y a veces trae relaciones difíciles de definir. El regente dice dónde aparecen esas personas, así que su regente en la casa 6 suele traer vínculos que nacen en el trabajo, y en la casa 9 los que llegan viajando o estudiando.
Los planetas dentro pesan mucho porque esta casa es angular. Venus aquí facilita el trato y a veces hace depender demasiado del acuerdo, Júpiter agranda al otro y trae parejas de otro país o de otra cultura, Urano da vínculos que empiezan de golpe y necesitan libertad, y Plutón trae relaciones intensas donde se negocia el poder todo el tiempo.
Conviene decirlo claro, porque es la pregunta más repetida. La casa 7 no anuncia si alguien va a casarse, ni cuándo, ni con quién, y ninguna carta lo hace.
Lo que describe es la manera de vincularse, lo que se busca, lo que se teme y qué hace falta aprender para que un vínculo funcione, y eso es información mucho más útil que un pronóstico.
Tampoco se lee sola. Para entender la vida afectiva de una persona hacen falta al menos la casa 7 y su regente, Venus, Marte y la Luna, y de la combinación de las cuatro piezas sale un retrato con matices.
Una casa 7 vacía no significa soledad, significa que el tema se resuelve por el regente.
La 7 y la 1 son las dos mitades de la misma pregunta, cuánto sitio ocupa uno y cuánto deja para el otro. En la 1 está la identidad propia y en la 7 la capacidad de compartirla sin perderla, y una vida sana se mueve entre las dos según el momento en vez de instalarse en un extremo.
Cuando alguien vive demasiado en la 7 se define por quien tiene al lado y no sabe qué quiere estando solo, y cuando vive demasiado en la 1 llega a cada relación con las condiciones puestas de antemano. La casa 7 empieza además la mitad social de la carta, así que a partir de aquí todo lo que se lee pasa por otras personas.
El vínculo de igual a igual. La pareja estable, los socios, los contratos, los clientes y también quien se te enfrenta de cara.
La cúspide de la casa 7, justo enfrente del Ascendente. Describe lo que buscas en el otro y, muchas veces, la parte propia que no estás viviendo.
No, y ninguna carta lo dice. Describe la manera de vincularte, lo que buscas, lo que temes y qué hace falta aprender para que un vínculo funcione.
Porque un enemigo declarado también está enfrente. Lo que viene por la espalda es asunto de la casa 12, no de esta.
Nada, se lee por su regente. Una casa 7 sin planetas no significa soledad, significa que el asunto se resuelve donde cayó el regente del Descendente.
Envío We-Transfer
Reservar sesión
Vía Zoom
Reservar sesión
Envío por WeTransfer
Reservar sesión
Vía Zoom
Reservar sesión
Envío Wetransfer
Reservar sesión
Vía Zoom - ¿Dónde pasar mi cumpleaños?
Reservar sesión
Vía Zoom
Reservar sesión
Vía Zoom
Reservar sesión