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Reservar sesiónLa cabeza de todos los días. Cómo piensas, cómo hablas, cómo aprendes y cómo te mueves por lo que tienes cerca, incluidos los hermanos, los vecinos y los trayectos que haces sin pensarlos.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
La casa 3 es la cabeza de todos los días. La manera en que piensas cuando no estás filosofando, las palabras que usas sin elegirlas, lo que aprendes en los primeros años de escuela y todo lo que queda a distancia de un trayecto corto. Es la casa del entorno inmediato, y por eso mete en el mismo saco a los hermanos, a los vecinos, a los mensajes que mandas y al camino que haces cada día sin mirar el mapa.
La casa 3 se entiende de golpe cuando se pone al lado de la 9, que es su opuesta. La 3 recoge información concreta, útil y de aquí al lado, mientras que la 9 busca el sentido general y lo que está lejos, así que una lee el periódico local y la otra estudia filosofía.
Las dos son inteligencia, solo que a distancias distintas, y una carta necesita las dos, porque quien vive solo en la 3 acumula datos sin ordenarlos y quien vive solo en la 9 tiene teorías preciosas que no sabe aplicar el martes por la mañana.
Ese parentesco con Mercurio, su regente natural, es lo que le da su carácter. Aquí no hay contenido propio, hay circulación, y por eso la casa 3 mide sobre todo el ancho de banda de una persona, cuánta información maneja a la vez y con qué facilidad la convierte en palabras.
Que esta casa gobierne a los hermanos no es un capricho antiguo, tiene su lógica. Los hermanos son las primeras personas con las que se aprende a negociar de igual a igual, a repartir, a competir y a hablar, y ese entrenamiento se queda como patrón para toda relación cercana que venga después.
En una carta sin hermanos, esta casa describe igual a los primos, a los amigos de la infancia o a quien ocupó ese lugar.
Aquí entra también la primera escolarización, la que enseña a leer, a escribir y a contar, y ahí se ve una diferencia importante con la casa 9, que es la de la enseñanza superior. Un problema en la casa 3 suele contar a alguien a quien de pequeño le costó seguir el ritmo o le dijeron que no se explicaba bien, y eso deja marca en la manera de hablar en público durante años.
El signo de la cúspide dice a qué ritmo funciona esa cabeza, ya que una casa 3 en Aries piensa rápido y contesta antes de terminar de oír, mientras que una en Tauro necesita masticar cada idea y no se la saca nadie una vez decidida. El regente dice de qué se habla y con quién, así que su regente en la casa 10 suele traer a alguien que se gana la vida comunicando.
Los planetas dentro colorean todo lo anterior. Mercurio en su propia casa da facilidad de palabra y muchos frentes abiertos, Saturno aquí frena la expresión y da un pensamiento lento que acierta más de lo que cree, Urano da una mente que salta pasos, y Neptuno da a alguien que imagina mejor de lo que informa, que es un problema para un correo de trabajo y un regalo para escribir.
La astrología es muy concreta con esta casa. Los desplazamientos cortos, el camino al trabajo, el barrio, los recados, el coche que se usa para eso, los mensajes, las llamadas, los papeles del día a día, todo cae aquí.
Cuando un tránsito activa la casa 3 lo habitual no es un acontecimiento grande sino un aumento del ruido, más gestiones, más conversaciones, más idas y venidas, y la sensación de que el día se llena de cosas pequeñas.
Por eso una casa 3 muy cargada suele traer vidas con mucho movimiento cotidiano y poca quietud, y quien la tiene así funciona mejor con varios asuntos a la vez que con uno solo durante horas.
La 3 es cadente, igual que la 6, la 9 y la 12, y las cadentes son las que preparan el terreno para las siguientes. No tienen la fuerza visible de las angulares, y esa es justamente su función, porque aquí se recoge, se aprende y se ensaya lo que después se usará en otro sitio.
Un planeta en casa cadente trabaja por dentro y se nota menos desde fuera.
Eso no la hace menos importante. Toda la información con la que una persona toma decisiones pasa antes por esta casa, así que si aquí hay ruido o miedo, las decisiones de la vida entera se toman con datos incompletos.
Cómo piensas, hablas y aprendes. Rige la mente concreta, los hermanos, los vecinos, los papeles y los trayectos cortos.
La distancia. La 3 recoge información concreta y de aquí al lado, y la 9 busca el sentido general y lo que está lejos, los idiomas y el extranjero.
Porque son la primera negociación de igual a igual. Con ellos se aprende a repartir, a competir y a hablar, y ese patrón se repite después.
Que ese planeta colorea tu manera de pensar y hablar. Saturno aquí da un pensamiento lento que acierta, y Urano una mente que salta pasos.
Una que prepara el terreno. La 3, la 6, la 9 y la 12 recogen y ensayan lo que se usará después, así que trabajan por dentro y se notan menos.
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