CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónUna facilidad que está ahí y que solo produce si se usa. Es la oportunidad de la carta, más discreta que el trígono y bastante más útil de lo que parece.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 5 min de lectura
El sextil es una puerta que se abre si la empujas. Dos planetas a sesenta grados se llevan bien y colaboran, pero a diferencia del trígono no regalan nada, ofrecen una posibilidad que se queda sin usar si nadie hace el gesto. Por eso es el aspecto más discreto de los cinco mayores y también el que más recompensa a quien lo tiene en cuenta.
La diferencia entre el sextil y el trígono está toda en el esfuerzo mínimo que hace falta. El trígono funciona solo, mientras que el sextil necesita que alguien decida usarlo, y esa condición hace que muchos sextiles pasen la vida entera sin producir nada.
No porque no sirvan, sino porque nadie los empujó.
Visto así, el sextil se parece a un contacto que se tiene y al que nunca se llama, o a una habilidad que se aprendió y no se practica. La energía está disponible, ordenada y lista, y lo único que falta es la decisión.
Los planetas en sextil suelen caer en signos de elementos compatibles, fuego con aire o tierra con agua, que son las combinaciones que se ayudan sin anularse. El aire alimenta al fuego y el agua da forma a la tierra, y esa colaboración explica por qué el sextil resulta cómodo sin llegar a la fusión del trígono.
Ese detalle también dice de qué tipo es la oportunidad. Un sextil de fuego y aire suele traer facilidad para las ideas que se convierten en acción, y uno de tierra y agua para lo que se construye con sensibilidad, como los oficios de cuidado o los trabajos manuales con criterio.
En una lectura de carta los sextiles suelen quedar en segundo plano detrás de las conjunciones y las cuadraturas, que hacen mucho más ruido. Y ahí se pierde algo útil, porque los sextiles son la parte de la carta donde el esfuerzo rinde más por unidad, ya que se avanza con poca resistencia.
Cuando alguien está atascado en un asunto difícil, mirar qué sextiles tiene disponibles suele dar una salida lateral. No resuelve el problema de frente, que eso es trabajo de la cuadratura, pero abre un camino por el que sí se puede avanzar mientras tanto.
El sextil se cuenta a 60 grados con un margen algo más estrecho que los demás mayores, unos seis grados, porque su efecto es más suave y se diluye antes. Cuanto más exacto, más se nota, aunque nunca llega a la evidencia de una conjunción.
Existe también el semisextil, a 30 grados, que es un aspecto menor y bastante más débil, y no conviene confundirlos. El sextil colabora, y el semisextil apenas roza.
La instrucción de este aspecto es concreta, y consiste en identificar qué dos partes de la carta se llevan bien y ponerlas a trabajar juntas a propósito. Un sextil entre Mercurio y Marte, por ejemplo, da facilidad para decir lo que se quiere y defenderlo, y esa facilidad solo produce resultados si la persona se atreve a usarla en una conversación difícil.
La diferencia entre una carta aprovechada y una desaprovechada suele estar justo aquí. Los aspectos tensos se hacen notar solos y los fáciles hay que ir a buscarlos, y el sextil es el que más se agradece cuando se encuentra.
Una puerta que se abre si la empujas. Dos planetas que colaboran y ofrecen una posibilidad, pero que no producen nada si nadie la usa.
El trígono funciona solo y el sextil necesita que lo uses. Por eso muchos sextiles pasan la vida entera sin producir nada.
Entre elementos compatibles. Fuego con aire o tierra con agua, que son las combinaciones que se ayudan sin anularse.
Unos seis grados, más estrecho que los otros aspectos mayores, porque su efecto es suave y se diluye antes.
No. El semisextil está a 30 grados, es un aspecto menor y mucho más débil. El sextil colabora y el semisextil apenas roza.
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