CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónDos planetas puestos uno enfrente del otro, tirando en direcciones contrarias. Es el aspecto que más se nota en las relaciones, porque lo que no se reconoce como propio acaba apareciendo en la persona que se tiene delante.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 5 min de lectura
La oposición es el círculo dividido por dos, y con el dos entra en juego la polaridad, que es una de las leyes con las que funciona todo. El yo y el tú, la luz y la sombra, lo de dentro y lo de fuera. Dos planetas enfrentados tiran cada uno hacia su lado, y esa tensión no se resuelve eligiendo un bando sino aprendiendo a usar los dos.
Lo que sorprende de las polaridades es que las cosas opuestas suelen tener bastante en común, y lo que las separa es el grado más que la materia. Una oposición en la carta ocurre siempre entre signos complementarios, que comparten modalidad y se necesitan, así que no son dos extraños peleando sino dos maneras de resolver el mismo asunto.
Por eso la oposición no pide renunciar a una mitad. Pide entender que no se pueden abrir las dos puertas a la vez pero sí por turnos, y quien lo consigue gana una perspectiva que las cartas sin oposiciones no desarrollan igual.
Aquí está el mecanismo que hace que este aspecto se note tanto. De las dos mitades de una oposición, casi siempre se reconoce una antes que la otra, y la que se reconoce suele ser la que encaja con la imagen que uno tiene de sí mismo.
La otra se queda esperando fuera, como alguien que llama a una puerta que no se abre.
Y lo que no se abre no se va, aparece por otro lado. Esa mitad rechazada se acaba encontrando en las personas de alrededor, casi siempre en la pareja o en los socios, y por eso las oposiciones se viven como conflictos con otro y no como una tensión propia.
Cuando esa parte se reconoce como propia, el conflicto de fuera baja de intensidad casi solo.
El propósito de este aspecto es hacer consciente, y por eso trabaja con incomodidad. Mientras algo funciona sin roce, nadie lo mira, y la oposición se encarga de que haya roce suficiente para que sea imposible seguir sin verlo.
Es un aspecto de relación, así que las relaciones son a la vez el sitio donde da más problemas y donde más se aprende.
Quien tiene oposiciones importantes suele oscilar entre los dos extremos durante años, y eso no es un fracaso sino la manera en que se recorre el aspecto. Cada oscilación deja algo aprendido, y con el tiempo esa persona sabe moverse de un lado a otro a voluntad en vez de ser arrastrada.
Una oposición cae siempre entre signos opuestos, o sea Aries con Libra, Tauro con Escorpio y así hasta completar los seis ejes. También conecta casas opuestas, y ahí es donde se ve el asunto concreto, porque una oposición entre la casa 4 y la casa 10 pone la tensión entre la familia y la carrera, y entre la 2 y la 8 la pone en el dinero propio frente al compartido.
Leer las dos casas antes que los dos planetas suele aclarar la lectura entera, porque la tensión rara vez es abstracta. Se juega en dos áreas de la vida que piden tiempo y atención a la vez.
La oposición se cuenta cuando los planetas están a 180 grados con un margen de unos ocho, más generoso si hay luminarias implicadas. Cuanto más exacta, más se nota, y una oposición a menos de un grado marca la vida entera de esa persona.
Como en la conjunción, los grados mandan sobre los signos. Dos planetas pueden estar en oposición sin que sus signos sean exactamente opuestos si están cerca del final o del principio de un signo, y eso se llama oposición fuera de signo, que funciona igual aunque pierda parte de la lógica de los elementos.
Dos planetas enfrentados que tiran en direcciones contrarias. No se resuelve eligiendo un lado, sino aprendiendo a usar los dos por turnos.
Porque la mitad que no reconoces aparece en el otro. Se acepta primero la parte que encaja con la imagen propia, y la otra se encuentra en la pareja o los socios.
Es un aspecto tenso con un propósito. Trabaja con incomodidad porque su función es hacer consciente algo que sin roce nadie miraría.
Entre signos opuestos y complementarios. Aries con Libra, Tauro con Escorpio, y así los seis ejes, que comparten modalidad y se necesitan.
Cuando los grados cuadran y los signos no. Pasa cerca del principio o del final de un signo, y funciona igual aunque pierda la lógica de los elementos.
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