CARTA NATAL - Grabada
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Reservar sesiónDos planetas en el mismo sitio, con sus energías fundidas en una sola. Es el aspecto más fuerte de la carta y a la vez el que menos se nota desde dentro, porque quien lo tiene nunca conoció una fuerza sin la otra.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 5 min de lectura
La conjunción es dos planetas puestos en el mismo sitio, o casi, y por eso sus energías dejan de funcionar por separado. Cada vez que actúa una actúa la otra, sin que haya manera de pedirle a una que se quede fuera, y de esa fusión sale el aspecto más determinante de cualquier carta. Es también el más difícil de reconocer en uno mismo, y el motivo tiene que ver con cómo se forma.
Cada aspecto se entiende mejor sabiendo por qué número se divide el círculo para formarlo, y en la conjunción el círculo se divide por sí mismo, o sea por uno. El uno es el número de la unidad, y esa es exactamente la esencia del aspecto, porque los planetas en conjunción están unidos y actúan al unísono.
Cuanto más exacta es, más se parece a dos campanas sonando a la vez, hasta el punto de que ya no se distingue el sonido de una del de la otra.
De ahí viene su efecto práctico. Una conjunción no crea una suma de dos planetas, crea algo nuevo que funciona como si fuera un planeta más, y por eso quien la tiene no puede separar esas dos energías ni observarlas por turnos.
Esta es la particularidad que conviene entender bien. La influencia de una conjunción es tan subjetiva que la persona que la tiene rara vez reconoce su peso, mientras que para quien la mira desde fuera resulta evidente.
Alguien con el Sol junto a Mercurio se identifica por completo con su manera de pensar y da por hecho que sus opiniones son él, mientras que quien no tiene ese aspecto distingue con facilidad entre lo que piensa y lo que es.
Ese punto ciego explica por qué las conjunciones suelen ser lo primero que otra persona describe de alguien y lo último que esa persona ve de sí misma. En una lectura de carta merece la pena empezar por ahí justamente por eso.
A diferencia del trino o de la cuadratura, la conjunción no tiene un carácter propio. No hay nada intrínsecamente fácil ni difícil en ella, simplemente une, y el resultado depende entero de qué dos planetas se juntaron.
Un Sol con Venus reparte encanto y facilidad para gustar, y un Sol con Saturno reparte exigencia desde muy pronto, y las dos son conjunciones exactas.
La regla práctica es leer primero qué hace cada planeta por separado y después imaginarlos funcionando sin poder soltarse. Ahí aparece el retrato, y suele ser bastante más literal de lo que la persona espera.
Si tres planetas o más caen juntos en el mismo signo o en la misma casa, eso se llama stellium y multiplica todo lo anterior. La zona de la carta donde ocurre se convierte en el centro de la vida, con una concentración de energía que puede ser un talento enorme o una obsesión, y muchas veces las dos cosas por temporadas.
La casa donde cae el stellium dice en qué área se juega ese peso, y suele ser el asunto por el que esa persona es conocida. Lo que rara vez ocurre es que pase desapercibido, porque tanta energía junta se nota desde fuera aunque desde dentro parezca lo normal.
La conjunción se cuenta cuando los dos planetas están a menos de unos ocho grados de distancia, aunque el margen cambia según la escuela y según qué planetas sean, ya que al Sol y a la Luna se les concede más. Cuanto más cerca están, más fuerte es el efecto, y una conjunción a menos de un grado se llama exacta y pesa muchísimo.
Un detalle que confunde a quien empieza es que dos planetas pueden estar en conjunción y en signos distintos, porque lo que cuenta es la distancia en grados y no el signo. Un planeta a 29 grados de Aries y otro a 2 de Tauro están a tres grados de distancia, así que están en conjunción aunque el signo no coincida.
Dos planetas juntos con sus energías fundidas. Actúan siempre a la vez y no se pueden separar, y por eso es el aspecto más fuerte de la carta.
Ninguna de las dos, depende de qué planetas se junten. El Sol con Venus reparte encanto y el Sol con Saturno reparte exigencia, y las dos son conjunciones.
Porque nunca conociste una fuerza sin la otra. Su influencia es tan subjetiva que se ve desde fuera con claridad y desde dentro casi nunca.
Tres planetas o más juntos. Convierte esa zona de la carta en el centro de la vida, con un talento enorme o una obsesión, y muchas veces las dos cosas.
Sí, porque lo que cuenta son los grados. Uno a 29 de Aries y otro a 2 de Tauro están a tres grados, así que están en conjunción.
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