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Astrocartografía
Un cruce de escala pequeña y sin pretensiones, donde la identidad se apoya en lo que sabes hacer con la cabeza y con la palabra.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Este cruce no promete nada espectacular, y ahí está justamente su valor. Donde la línea del Sol se encuentra con la de Mercurio, lo que se ordena es la escala pequeña de la vida, el oficio, el estudio, el trato con quien tienes al lado. Los cruces del mapa suelen leerse buscando la gran transformación, y este pide leerse al revés, mirando lo que se hace bien todos los días.
La voluntad, en esta esquina del mapa, no se va hacia el escenario sino hacia la mesa de trabajo. Es lo que pasa cuando el planeta que ordena la información se junta con el que necesita firmar lo que hace, y encuentra su salida en la formación, en el empleo y en los asuntos de la comunidad cercana. Es una combinación poco pretenciosa, y esa falta de pretensión es la que la hace funcionar.
Lo que mejor se da aquí son las cosas que sirven, no las que impresionan. La aptitud, la técnica y la destreza se desarrollan hasta un nivel alto, porque el Sol dirige la energía de forma que el método se domina antes que el escaparate. De ahí salen hábitos que llevan a logros de verdad, y un trabajo al que la gente le reconoce sobre todo que funciona bien.
La conversación, la formación profesional y los temas del barrio ocupan buena parte de la atención en este cruce, así que rinde para quien enseña, escribe, informa, investiga o pone a la gente en contacto, y para cualquiera que quiera aprender un oficio nuevo. Quien llega con una herramienta a medio dominar suele salir dominándola.
El techo está en otro sitio, y es más sutil. La vida bajo este cruce tiende a volverse teórica y libresca, con el mundo vivido de segunda mano a través de lo que se lee y se comenta, y con ello llega una especie de juventud perpetua que se acomoda en esa distancia. Se sabe mucho de muchas cosas y se participa poco de ellas.
El mapa que dibuja la calculadora de Espacio de Mafe marca las cuatro líneas de cada planeta, así que los puntos donde el Sol y Mercurio se tocan quedan a la vista. Gratis y sin registro.
Pone el pensamiento a las órdenes del propósito, en la franja donde ambas líneas coinciden. Lo que se quiere hacer encuentra ahí su cauce en la formación, en el empleo y en lo que pasa en el barrio.
Logros discretos y sólidos, nunca ruidosos. La destreza y el dominio del método suben mucho, se instalan rutinas que dan resultado y lo hecho se aprecia porque cumple, no porque deslumbre.
Quedarse en la cabeza y conocer el mundo por lo que otros cuentan de él. Con eso llega un aire de eterna adolescencia, muy cómodo, que aplaza cualquier compromiso serio.
Para los que se sostienen en la habilidad y en el lenguaje, desde la enseñanza y el periodismo hasta la ciencia, el trabajo por cuenta propia y la organización del barrio. El resultado destaca por eficaz antes que por vistoso.
Sirve para dominar una herramienta o pulir la que ya se tiene, no para saltar de categoría. Quien llega a medias con un oficio suele marcharse con él aprendido, y en eso consiste su cambio.
Hay lugares que enseñan y lugares que distraen. En la sesión se ve cuál es cuál en tu mapa concreto.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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