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Astrocartografía
Un sitio serio, con lo que termina siempre de fondo. También el que más dignidad y criterio propio desarrolla.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Lo que se decide aquí llega más lejos de lo que nadie calcula. Lo definitivo es un rasgo de la zona donde estas dos líneas se cierran una sobre otra, así que en ella se pesa el alma propia, se toman decisiones para el resto de la vida y el pasado se cierra detrás, firmemente.
Las experiencias en esta zona tienden a lo serio y a lo responsable, con la muerte, el deber y lo que se acaba de fondo. Se respeta lo que se percibe como autoridad indiscutible y se venera cualquier cuerpo de conocimiento o de tradición, aunque las ideas conservadoras propias acaben cerrando opciones que estaban abiertas.
El lado luminoso es la individualidad, la dignidad y una resistencia callada frente a lo injusto. El otro contiene la posibilidad de una experiencia muy real de la muerte, la fascinación por lo sombrío, el duelo, las cargas que nadie pidió, el crecimiento en pausa y el reconocimiento forzado de la propia impotencia ante fuerzas que aplastan.
Puede ocurrir que alguien mayor o dependiente, que ya venía apagándose, se vaya mientras se está aquí, y eso deja humillado ante fuerzas que no se controlan y frente a la propia fragilidad.
La destrucción y la transformación son temas grandes de esta zona, así que los finales llevan siempre dentro la semilla de un comienzo. Hay además un poder enorme que nace de entender, por intuición, que las ideas sobre la muerte y sobre el cambio tienen que incorporarse a la vida común para el bien de todos.
De ese poder sale a menudo el impulso de derribar alguna institución establecida o de transformarla en algo más receptivo al cambio, y con él una desconfianza profunda hacia cualquier coacción y una agitación interior constante.
La fascinación por la arqueología, por la historia o por la geología mueve a investigar durante horas, porque el pasado, entendido como símbolo de los instintos más primitivos y de las formas sociales antiguas, tiene que incorporarse de algún modo a la vida diaria. La disciplina y la compulsión entran en conflicto, aparecen fobias y miedos difusos, y como las multitudes incomodan se busca el aislamiento, que es justo el ambiente que esa transformación lenta necesita.
Tuvo un lugar, y ese lugar suele estar marcado. El mapa se traza con tu fecha, tu hora y tu ciudad de nacimiento.
Porque lo irreversible forma parte del carácter del sitio, de manera que lo que se resuelve allí llega mucho más lejos de lo que nadie es capaz de prever cuando lo resuelve.
Lo que se termina, la obligación y la propia caducidad, con una gravedad y un peso que impregnan cada cosa que sucede durante esa etapa.
El criterio que no se presta, el porte que no se dobla y una firmeza silenciosa ante lo que está mal, las tres cosas que la zona hace crecer.
Que muera alguien de edad avanzada o a cargo de uno que ya venía apagándose, y eso pone a quien lo vive delante de su propia caducidad.
Porque lo remoto, tomado como emblema de los impulsos más antiguos y de las maneras de convivir de antaño, reclama un hueco dentro de la rutina diaria.
Hay lugares donde lo que se firma pesa el doble. Saber si estás en uno es parte de lo que se mira en una sesión de astrocartografía.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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