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Astrocartografía
Se oye bien y se habla bien, y aun así la información entra y no sale convertida en nada que sirva.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Se oye perfectamente y se habla sin problema, y aun así hay temporadas en que parece imposible sacar algo con sentido de toda la información que entra. Ese atasco es lo más reconocible de este punto donde las dos líneas se cortan.
Lo que aquí se describe es la tendencia del lugar, y la medida en que te alcanza la pone la posición de Mercurio y Plutón en tu carta natal.
Debajo de esa dificultad para comunicarse suele haber un miedo a la realidad más dura, que frena la frase justo antes de que salga. Es un freno que se activa en el último tramo, cuando la frase ya estaba lista.
Cuesta imaginar qué tienen en común el mensajero ligero de los dioses y el señor sombrío del inframundo, y como la mente y la muerte no son conceptos que se dejen unir con facilidad, de su encuentro sale precisamente esa clase de nudo.
El resto de la vida acusa lo mismo. El trabajo y los asuntos del día a día en el barrio tienden a recibir intromisiones de lo oscuro, de manera que si la vida corriente no pone a esa persona en contacto con los absolutos y con las peleas por el poder, el sexo o la muerte, esa vida está expuesta a cambios drásticos.
La mente se siente atraída por terrenos técnicamente difíciles o socialmente mal vistos, y entrar en ellos puede exigir un lenguaje simbólico nuevo o una manera atrevida de juntar los datos. Ahí está el aviso, porque es fácil que la atención se quede atrapada en detalles interesantes que no tienen que ver con el conjunto y se pierda en callejones de investigación que no llevan a ninguna parte.
Las ideas que salen de aquí, por novedosas que sean, no suelen dar popularidad, y a veces despiertan rechazo por el simple hecho de decirlas en voz alta. Llegar a un acuerdo con quien critica y con quien se opone suele costar mucho, y eso hace que mantener la vida ordenada durante mucho tiempo resulte difícil aquí.
Quien tiene la mente en orden y se sabe gobernar puede usar esta energía para ver el universo como un holograma, de forma que al dirigir la atención a cualquier parte le llega el conocimiento del conjunto. Por ese camino se descubren, se entienden y se reconducen los patrones de familia y de cultura que gobiernan a cada quien, y desafiarlos trae transformaciones continuas de la actitud y cambios en lo que se considera importante.
El talento mayor de esta zona es sacar el grano universal de verdad que está debajo del montón de contradicciones y de ruido de cualquier asunto que se decida investigar. Y es aquí donde se plantan, sin ruido, las semillas de una transformación interior completa, muchas veces por la vía de un dato que parecía inocente.
Hubo quizá una época en que no conseguías explicarte, y tuvo un sitio. Averiguar cuál es cuestión de poner tu fecha, tu hora y tu ciudad de nacimiento.
Que todo lo que se escucha y se lee entra sin problema y después no encuentra la manera de volver a salir hecho algo con sentido. Debajo suele latir el temor a lo que se vería si se mirara de frente.
Los que exigen preparación técnica alta y los que están mal vistos, y para entrar en ellos hace falta inventar un vocabulario simbólico propio o combinar los datos de una forma que nadie ha probado.
Porque con quien lleva la contraria cuesta mucho llegar a un acuerdo, y lo que se piensa en esta zona rara vez gana simpatías por original que resulte, y a veces despierta rechazo.
Enredarse en pormenores fascinantes que no llevan al asunto principal, y terminar con muchas horas invertidas en un camino cerrado.
Las reglas heredadas de la familia y de la cultura que rigen a alguien sin que se dé cuenta, que aquí se hacen visibles y se pueden llevar hacia otro sitio, con el vuelco de actitud que eso supone.
Ir al fondo de un asunto lleno de ruido y contradicciones y traer de vuelta lo poco que resulta cierto. De ese hallazgo arranca un cambio interior que empieza sin que nadie lo note.
Hay sitios que sostienen esa clase de trabajo y otros que lo hacen imposible. Separarlos es parte de lo que se mira en una sesión de astrocartografía.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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