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Astrocartografía
La vida toma otro rumbo en esta zona, y el precio de entrada suele ser que algo se venga abajo primero.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Aquí la vida cambia de dirección, y el precio de entrada suele ser que algo se venga abajo primero. En la zona donde estas dos líneas se solapan ocurren cambios vitales grandes y se toman rumbos nuevos, casi siempre después del derrumbe de estructuras y de vínculos en los que se confiaba.
El asunto de fondo es el poder personal, su uso, su abuso y lo que provoca en las relaciones. Se pueden encontrar aquí situaciones extremas de dominio y de sumisión, y tocar cualquiera de los dos extremos.
Todo lo que tiene que ver con la acción, la energía, la fuerza física, la manera de proyectarse y el dominio del entorno, deja de conseguirse con facilidad y pasa a involucrar las zonas más hondas y más sensibles del carácter en una batalla por imponerse a fuerzas que a veces parecen sobrehumanas.
Todo se convierte en una competición, y una preocupación obsesiva por la imagen de fuerza refleja en realidad una represión sutil del deseo, que se transmuta en una búsqueda de poder peligrosamente inflada.
Es una zona antisocial, donde los valores morales se ven como algo prescindible, sea por quien la habita o por la gente con la que le toca tratar. De ahí que la posibilidad de acabar rozando lo delictivo sea real, y se puede terminar en el papel de quien lo comete o en el de quien lo sufre.
Lo que mueve todo eso es la venganza, la pasión o el afán de establecer poder sobre otra persona. La intimidad, si no se reprime del todo, puede tomar formas poco comunes, y cuando se deja salir resulta explosiva y liberadora, con cambios de rumbo que suelen acompañar a esos descubrimientos.
En un clima tan intenso y tan competitivo, la violencia puede parecer la respuesta a cualquier problema, y el carácter se vuelve más tosco, más rudo y más indomable, lo cual encaja con las artes marciales y con las situaciones exigentes donde la competitividad directa es una ventaja.
Lo militar y el deporte de alto nivel son las salidas profesionales que enfocan de forma productiva una energía que de otro modo resulta imposible de manejar. La salud y todo lo relacionado con la reproducción se complican, y aparece una atención insistente a los procesos del cuerpo y a la descomposición, como parte del tema de la muerte y del renacer que atraviesa esta zona entera.
Y si antes se cayó algo, más todavía. El mapa dirá si esta combinación pasaba por ahí, y trazarlo no cuesta nada.
La existencia toma un rumbo distinto, y eso llega normalmente cuando ya se han desmoronado armazones y relaciones que parecían firmes.
La capacidad de mandar, cómo se ejerce y cómo se pervierte, con episodios extremos de imponerse y de agachar la cabeza en los que se puede terminar en cualquier extremo.
Porque nada que dependa del empuje o del músculo se logra ya sin pelear, y hasta el asunto más pequeño se convierte en una prueba de fuerza.
Un deseo que no encuentra salida y que, en lugar de expresarse, se transforma en una sed de mando desmedida.
Acercarse al delito, ya sea cometiéndolo o padeciéndolo, porque en esta zona la norma moral se percibe como algo que sobra.
En el combate reglado, en la carrera militar y en la competición deportiva de élite, que la vuelven útil en lugar de destructiva.
Cuando algo se viene abajo, el lugar donde pasó dice bastante. Eso es parte de lo que se revisa en una sesión de astrocartografía.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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