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Astrocartografía
Te quieren, te ascienden y se come bien. Lo que este cruce cobra a la larga es el apetito de conseguir algo.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Te invitan a cosas a las que no te habrían invitado en otra parte, y encima llegas de buen humor. Así se nota este cruce desde el primer mes, porque en el punto donde ambas líneas coinciden el entorno público y el privado empujan a la vez en tu dirección, y mientras los vaivenes del dinero no quiten el sueño, pocas zonas de un mapa se le parecen.
Esta combinación instala una sensación difícil de discutir desde dentro, la de que el mundo está bien como está, la autoridad merece respeto y lo que ya se tiene, sobre todo si viene de familia, basta para ocupar un buen lugar entre la gente que importa.
De esa comodidad salen dos ramas curiosas. Una es la devoción religiosa, que aparece con fuerza y suele tomar la forma de un apego a los rituales o a un maestro concreto. La otra es el estudio, porque tanto las habilidades sociales como la cabeza se pulen sin esfuerzo en un ambiente cultivado, y el camino académico funciona bien si se busca a propósito.
La estima llega desde todos los lados a la vez, que es lo raro de esta combinación. Quien tiene autoridad muestra preferencia, y quienes ocupan una posición menor siguen tratándote con cariño en lugar de con recelo, mientras alrededor se acumula lo mejor de los placeres sociales y materiales.
El progreso llega sin forcejeo, con dinero y reconocimiento que alcanzan también a la familia, y el humor y la cabeza atraen a personas que hacen favores y abren puertas. Ese aire culto y algo exótico se refuerza con oportunidades que vienen de lejos, ya sea por gente de fuera o por viajes que empiezan en esta zona. La salud suele acompañar, salvo por lo que entre por la boca. Y los oficios que mejor encajan son la filantropía, la obra social, la enseñanza y la función pública, todo lo que la sociedad aplaude sin reservas.
La capacidad de disfrutar de la buena comida y la buena bebida crece bajo esta influencia, y por ahí asoma la factura. El exceso de bienestar termina apagando el interés por conseguir nada, de modo que lo que se pierde es el apetito de logro, y se pierde despacio y sin ruido.
La contrapartida se nota en forma de rachas malas que llegan de vez en cuando por pura falta de empuje, y también en cierta tendencia a sentirse en posesión de la razón y a hacer el bien de manera un poco condescendiente. Con todo, el balance suele salir a favor, siempre que alguien se acuerde de que la abundancia sola no construye nada.
Lo raro sería no tener ninguno, y lo útil es saber en qué continente cayeron los tuyos. Se ven todos de una vez con la fecha, la hora y el lugar de nacimiento.
Reconocimiento social amplio, ascensos que no cuestan trabajo, holgura económica que llega también a los parientes y un clima agradable del que se benefician los convivientes.
Las profesiones de servicio con buena reputación, desde las fundaciones benéficas hasta la docencia y la administración del Estado.
Porque el clima de la zona convence de que nada esencial falla, y esa confianza necesita expresarse. Termina haciéndolo en la liturgia o en la figura de un guía.
La ambición. Vivir con holgura desactiva sin ruido el impulso de ganarse las cosas, y cuando se advierte ya llevaba tiempo pasando.
Bastante bien en general, con un único flanco débil, el de la mesa, porque el gusto por comer y beber se agudiza de forma notable.
En una sesión de astrocartografía se miran los cruces que alcanzan el lugar que tienes en mente, uno por uno.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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