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Astrocartografía
Ni atajos ni sustos. Es la zona del mapa donde lo que se construye tarda, y después no se cae.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Cada cosa cuesta lo suyo y ninguna se pierde. En esta zona donde ambas líneas se emparejan el ahorro se acumula de manera constante y previsible, y quien atajaba deja de poder hacerlo, aunque tampoco pierde lo que le corresponde por haberse quedado corto una vez.
La moderación, el logro social y una subida lenta pero firme salen de un entorno que empuja hacia delante con el palo y con la zanahoria. El palo llega primero y se ve enseguida, y en cambio la zanahoria puede tardar años en aparecer.
El ambiente refuerza una vida ordenada, concienzuda y ambiciosa, con valores de clase media, así que lo que ocurre tiene un aire práctico, equilibrado y poco inspirado. Con un sentido de la dignidad clásico y honorable de por medio, aquí hay que trabajar por todo lo que se consigue.
Aparece una sensación de necesidad y de apremio que funciona al margen de lo que de verdad pasa, con la impresión de que el tiempo se acaba deprisa. De ahí sale la exigencia de crear seguridad y de perseverar hacia unas metas que se quedan cortas en cuanto se alcanzan.
La idea de fondo es que hay que construirse una base material, filosófica y social, y que la posición y el éxito son requisitos y no adornos. Las oportunidades aparecen de vez en cuando por sorpresa, pero rara vez se apuesta todo a ellas, porque el éxito de verdad se entiende como el resultado de la rutina tenaz, del deber y del ascenso merecido.
La vida puede acabar cayendo en la rutina, aunque solo después de haber aprovechado unas cuantas oportunidades notables, casi siempre reuniones fructíferas con gente poderosa, con líderes y con quienes marcan la dirección de las cosas. Y lo sorprendente es que esa gente encuentra interesante a quien está aquí y le atribuye recursos que necesita.
Aunque a veces toque trabajar muchas horas por poco dinero, los empleos que interesan suelen ser de los seguros, del tipo de la función pública o de los puestos con plan de jubilación detrás. El tiempo es el mayor aliado de esta zona. Las posibilidades nuevas se reciben con ansiedad y con recelo, por miedo a que cualquier cambio suponga una pérdida, y aun así la constancia casi siempre acaba dando el control de la situación, aunque sea despacio.
El amor por la estabilidad, la organización cuidadosa, la ortodoxia, la sobriedad y un materialismo de miras cortas resumen la preocupación por el propio sitio en la sociedad. Y hay una paradoja al final, porque cuanto más se persigue ese éxito respetable, más fácil es temer haberse perdido algo por el camino.
Suele ser el mismo donde todo costaba el doble de esfuerzo. Ver si esta combinación pasaba por ahí lleva un minuto con tus datos de nacimiento.
Paso a paso y sin recular. El sitio aprieta y a la vez tienta, primero lo uno de forma bien visible y solo mucho después lo otro, que puede tardar años en asomar.
Entra a base de sudarlo y se acumula sin sobresaltos ni sorpresas. Recortar por la vía rápida no cuela, y a cambio un tropiezo aislado no arrebata lo ya conseguido.
Porque el ambiente convence de que quedan pocas horas, aunque los hechos digan otra cosa, y esa impresión dispara las ganas de asegurarse el terreno.
Aquellos relativamente seguros, como los del sector público o los de empresas con pensión al final, aunque exijan jornadas largas mal retribuidas.
Que a medida que se corre detrás del reconocimiento formal, es más fácil sospechar que algo importante se quedó fuera.
No todos los lugares sirven para lo mismo. En una sesión de astrocartografía se distingue el que sostiene un proyecto largo del que lo agota.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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