Con el ascendente en Aries entras a cada situación de frente y con prisa. La gente te percibe como alguien que arranca, decide y se mueve primero.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 6 min de lectura
La ficha del Ascendente en Aries
MarteRegente
FuegoElemento
CardinalModalidad
LibraDescendente
CabezaEn el cuerpo
Dos horasDura en el cielo
El ascendente es el signo que salía por el horizonte en el minuto en que naciste. Describe cómo arrancas las cosas, tu primera reacción y la impresión que dejas antes de abrir la boca. En Aries esa puerta de entrada funciona con el motor encendido. Llegas, miras y ya estás haciendo algo, muchas veces antes de que nadie te lo pida.
Tu primer impulso llega antes que la duda
Aries es el primer signo del zodiaco y tiene la lógica del arranque. Con el ascendente aquí, tu cuerpo reacciona antes que tu cabeza. Si algo se cae, ya lo estás levantando. Si hay que hablar en una reunión, eres quien rompe el silencio. La gente registra esa velocidad en segundos y te asocia con la acción.
En el trato diario este ascendente se ve como franqueza. Dices lo que piensas porque callarlo te cuesta más que decirlo. Ahora, ojo con confundir rapidez con acierto. Muchas veces la primera idea es buena, y otras veces no lo es. El problema aparece cuando defiendes la primera versión por orgullo y te cuesta cambiarla.
Tienes la valentía de empezar lo que otros aplazan
Arrancas proyectos sin esperar a que las condiciones sean perfectas. Si en tu trabajo hace falta alguien que abra un área nueva o pruebe un sistema, te ofreces antes de que termine la reunión.
Reaccionas rápido cuando hay una urgencia. Si se inunda el baño o alguien se marea en la fila del banco, tu cuerpo ya se está moviendo mientras los demás todavía miran.
Hablas claro y la gente sabe a qué atenerse contigo. En pareja eso ahorra semanas de indirectas, porque si algo te molesta lo dices el mismo día.
Tienes una capacidad de arranque que contagia. Si propones salir a caminar o mover los muebles de la sala, el resto termina levantándose del sofá contigo.
Te recuperas rápido de los golpes. Un rechazo en una entrevista de trabajo te dura un par de días, y a la semana ya estás mandando la siguiente solicitud.
La impaciencia te cobra en los detalles
Te cuesta terminar lo que empezaste con tanto entusiasmo. El curso en línea se queda en la tercera clase y la pared de la casa queda pintada a medias cuando aparece otro plan.
Tu tono puede sonar más duro de lo que pretendes. Un correo de dos líneas a tu jefe o a tu suegra puede leerse como un regaño aunque solo querías ir al grano.
Esperar te pone de mal humor. La fila del supermercado, el trámite del banco o una respuesta que tarda en llegar te pueden cambiar el día entero.
Tiendes a decidir con el dinero en caliente. Compras el pasaje, la herramienta o el celular nuevo en el momento del impulso, y la cuenta llega a fin de mes.
Te cuesta pedir ayuda porque sientes que lo resuelves más rápido por tu cuenta. En la familia eso te deja cargando la mudanza o el cumpleaños sin que nadie se entere.
Cruzas cada puerta como si llegaras tarde
Entras a una tienda sabiendo lo que buscas, lo tomas y pagas en diez minutos. Si la persona que te acompaña se queda mirando vitrinas, empiezas a mover el pie.
En una discusión de pareja quieres resolver el asunto ahora mismo. Si la otra persona pide tiempo para pensarlo, lo vives como si te dejaran con la palabra en la boca.
En el trabajo eres quien contesta primero el correo del grupo. Muchas veces propones la solución antes de que el problema esté explicado completo.
Manejas con prisa aunque salgas temprano. Cambias de carril, calculas el semáforo y llegas con la sensación de haber ganado una carrera que nadie corría.
Cuando algo te gusta lo dices en voz alta y en el momento. Un regalo, una comida o una idea de tu hermano reciben tu reacción antes de que termine de explicarla.
Usa la chispa y deja que otros cierren contigo
Antes de contestar un mensaje que te molestó, espera quince minutos. Escribe la respuesta en las notas del celular y mándala solo si todavía te parece justa.
Divide cada proyecto nuevo en tres etapas con fecha. Así el entusiasmo del comienzo alcanza para la primera, y la agenda empuja las otras dos.
Busca a alguien que disfrute terminar lo que tú empiezas. En el trabajo puede ser un colega ordenado, y en la casa tu pareja o un familiar con paciencia.
Mueve el cuerpo todos los días, aunque sean veinte minutos. Caminar rápido o subir escaleras baja la tensión que de otro modo sale en forma de discusión.
Antes de una compra grande, déjala 48 horas en espera. Si pasado ese tiempo la sigues queriendo, cómprala con la cabeza fría.
Marte decide hacia dónde corres
El regente del ascendente en Aries es Marte, así que su posición en tu carta dice hacia dónde va toda esa prisa. Con Marte en la casa 10, el motor se gasta en la carrera. Con Marte en la casa 4, la energía se queda en la casa y la familia. Mira también su signo, porque un Marte en Cáncer o en Libra suaviza bastante este ascendente.
El ascendente abre la casa 1, y los planetas que están ahí se suman a tu entrada. Un Saturno en la casa 1 frena el impulso y te vuelve más prudente. Si la Luna hace una cuadratura al ascendente, podrías arrepentirte seguido de lo que dijiste en caliente. Tu descendente está en Libra, así que te atraen parejas que ponen calma y diplomacia.
Lo que preguntan sobre el Ascendente en Aries
¿Qué significa tener el Ascendente en Aries?
Tener el ascendente en Aries significa que te presentas al mundo con iniciativa, rapidez y franqueza. La gente te ve como alguien que actúa primero, y tu reto está en terminar lo que empiezas.
¿Qué planeta rige el Ascendente en Aries?
Marte. Ese planeta pasa a ser la pieza más importante de la carta después del Sol y la Luna, así que hay que mirar en qué casa cayó.
¿Por qué no me parezco a mi Ascendente en Aries?
Porque nadie se ve entrar a los sitios. Esta parte de la carta la conocen mucho mejor las personas de alrededor, y suele confirmarla alguien de confianza.
¿Qué diferencia hay entre el Ascendente en Aries y el signo solar?
El Sol es en qué te vas convirtiendo y el Ascendente es cómo entras. Los dos son verdad a la vez, y por eso una persona puede sentirse muy distinta de como la describen.
¿Qué signo cae en el Descendente con Ascendente en Aries?
Libra. Es el signo de la casa 7, y describe lo que se busca en los vínculos y la parte propia que está sin desarrollar.