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Astrocartografía
Se vive con holgura y con buen tono, y por debajo hay un apetito de afecto que nunca llega a llenarse.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Sobra de casi todo y aun así se quiere más. Ese es el mecanismo de este punto donde ambas líneas se solapan, y explica a la vez lo bien que se vive en él y la insatisfacción de fondo que nadie termina de nombrar.
La cultura y la belleza se convierten en materia de estudio y de imitación, y se glorifica el arte por su estilo, casi siempre dentro de un ambiente acomodado, de moda y bien situado. A las amistades se las aprecia sobre todo por su gracia, por su trato y por su refinamiento.
Con todo, ese ambiente tiene un punto de telenovela, con demasiada preocupación por sentimientos corrientes y algún que otro carácter de estrella. Es una zona de dinero abundante, y de círculos a los que se entra por la puerta que corresponde.
Debajo de esa comodidad hay una avidez que va más allá del placer y alcanza al afecto. En cuestión de cariño nunca parece haber cantidad suficiente, y lo que ya se tiene resulta la mitad de atractivo que lo que podría llegar, así que a quien se ama le toca decepcionar tarde o temprano.
De ahí sale también la costumbre de sobrevalorar las apariencias, con una vanidad que suele tapar una inseguridad callada sobre el propio atractivo. Y de ahí la tentación de jugar con los vínculos librándose alegremente de cualquier responsabilidad.
Casi todo el mundo se alimenta aquí de caer bien, con el deseo de gustarle a todos y de no hacerle daño a nadie, y la manera más rápida de conseguirlo es hacerse amigo de cualquiera y entrar en los círculos que corresponden a la propia edad y educación.
Antes o después se descubre que ese afecto no tiene consistencia, y en ese momento aparece la otra cara de la combinación, la del interés por lo religioso, por la filosofía o por lo que sea capaz de darle sentido a la vida. También se despierta una generosidad amplia hacia quien lo necesita, que sienta bien a quien la ejerce y que de paso le sube el aprecio de los demás, y que encaja en cualquier oficio de cuidar.
Casi todo el mundo tiene una, y no siempre le hizo un favor. Ver si esta combinación pasaba por ahí pide solo la fecha, la hora y el lugar de nacimiento.
Con desahogo económico y buenas maneras, entre gente bien situada, en un clima donde lo culto y lo bello se contemplan para copiarlos. A las amistades se las mide por su elegancia y por su manera de tratar.
Porque el hambre de cariño no toca fondo nunca, y aquello que ya se posee pierde brillo frente a lo que podría venir. Así, la persona amada acaba quedándose corta por comparación.
Una desconfianza silenciosa en el propio encanto físico, que se disimula concediéndole al aspecto más peso del que merece.
Asoma la otra mitad de la combinación, que busca en la fe o en el pensamiento aquello que le dé un porqué a lo vivido, cuando el afecto ligero deja de sostener a la persona.
Sí. Nace una largueza amplia hacia quien anda escaso, que reconforta a quien la practica y de paso le gana simpatías, y que sirve de base a cualquier profesión dedicada a atender a otros.
En una sesión de astrocartografía se distingue el sitio que te da holgura del que te acomoda, que por fuera se parecen bastante.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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