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Astrocartografía
Empiezas una novela, la dejas por un curso, el curso por un viaje. Aquí la mente va de una cosa a la siguiente buscando la sensación que hay al doblar la esquina.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Hay quien se muda y a los tres meses tiene empezada una novela, un curso y un plan de viaje, y terminado ninguno de los tres. Esa dispersión tiene una explicación, porque en el punto donde estas dos líneas se tocan las ganas van conectadas directamente a la cabeza.
Tu carta natal tiene la última palabra, porque cómo se llevan en ella la Luna y Mercurio decide cuánto de este ritmo te toca.
Es un buen rincón del mapa para una entrevista de trabajo, del tipo que sea, porque el carácter y la destreza suelen salir a relucir a la vez y el resultado a menudo sorprende a quien llega con pocas esperanzas.
Con el empleo estable pasa algo parecido. El comercio, el periodismo y todo lo que se hace en una oficina funcionan bien bajo esta influencia, y con ellos dos oficios que consisten en rastrear papeles y hablar con mucha gente, la genealogía y el negocio inmobiliario.
La inteligencia viva y la lectura rápida de las situaciones dan de comer, así que se puede vivir del propio ingenio sin depender de ningún título colgado en la pared.
La cabeza funciona como una esponja y se queda con cuanto toca, lo cual suena estupendo hasta que se mira la otra mitad del asunto, y es que absorbe sin criterio, sin dirección y sin concentración. Retiene mucho y elige poco.
A cambio trabaja de maravilla la capacidad de fabricar ideas nuevas con las piezas de las viejas, de modo que las habilidades verbales y los idiomas encuentran su mejor momento. Vale la pena buscar a propósito lo que desafíe esa parte del cerebro, porque suele responder.
La réplica veloz da popularidad y el ojo para el detalle también, aunque ese mismo ojo se va detrás de la vida ajena y el comentario acaba en líos. Con el dinero, además, la línea entre lo correcto y lo cómodo puede difuminarse, sobre todo cuando pertenece a otras personas, así que conviene llevar las cuentas claras y por escrito. En la cocina de casa se libra además una discusión permanente entre lo que enseñaron en la infancia y lo que se piensa ahora. Y por su cuenta, sin relación con esa pelea, aparece la costumbre de salir en defensa del que lleva las de perder. Descansar aquí cuesta, porque el ritmo rara vez afloja.
Casi todo el mundo tiene una en la cabeza. Con tu fecha, tu hora y tu lugar de nacimiento se comprueba en un minuto si era esta combinación, sin costo.
Para el comercio, el periodismo, el trabajo de oficina, la genealogía y el negocio inmobiliario. Todos comparten el mismo requisito, moverse rápido entre datos y entre personas.
Suele ser un buen sitio para eso. Bajo esta combinación el carácter y la destreza tienden a aparecer juntos, así que es frecuente llegar a la cita en mejor forma de la esperada.
Porque la mente absorbe cuanto toca pero sin criterio ni dirección, de modo que retiene mucho y elige poco. Sostener un proyecto largo pide entonces un esfuerzo extra.
Que la línea entre lo correcto y lo cómodo se difumine cuando hay una cantidad de por medio, y el peligro sube cuando ese dinero pertenece a otras personas.
Cuesta. La vida en esta zona suele ir llena de cambios veloces, de gente nueva y de movimiento laboral, así que para reposar conviene buscar otro punto del mapa.
En una sesión de astrocartografía se revisan los cruces de tu mapa y qué ciudad sostiene lo que quieres aprender ahora.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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