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Astrocartografía
La cabeza va adelantada y eso incomoda a quien manda. De ahí salen la crítica social, el trabajo por cuenta propia y una lógica que desmonta mitos.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Las ideas individuales, sin la deformación de lo que todo el mundo da por sabido, son dinamita social. Por eso quien atraviesa el cruce de las dos líneas suele tener roces con las autoridades, y esos roces pueden aparecer pronto.
La fuerza con que se nota todo esto depende de cómo se miran Mercurio y Urano en tu carta natal, y por eso cada mapa lo cuenta a su manera.
El pensamiento parece ir ligeramente adelantado a su época, atraído por teorías y por conceptos sociales que la mayoría todavía no entiende. La mente se vuelve articulada, innovadora y capaz de inspirar, y ve el engaño que se esconde en las creencias que nadie cuestiona.
Ese ingenio disfruta desmontando los mitos y las ilusiones ajenas con una lógica brillante y un humor sin reverencias, así que en poco tiempo la persona se encuentra en la vanguardia de la opinión científica, defendiendo ideas tan impopulares como el materialismo puro, la astrología, la metafísica o cualquier visión del mundo muy personal.
Se exige libertad frente al estereotipo y se ve el camino hacia la verdad como algo propio y solitario. Como esta mente no divide el mundo en dos bandos, las ideas que a otros les parecen paradójicas le resultan cómodas, porque une a toda velocidad conceptos que parecían no tener nada que ver.
En un plano menos elevado, el trabajo pasa a ser el sitio donde ocurren el cambio personal, la turbulencia interior y el crecimiento. Trabajar para otros suele costar bajo esta influencia, y por eso mucha gente acaba pensando en un oficio por cuenta propia.
Hay ingenio, capacidad de innovar, habilidad práctica y una resistencia clara a la rutina, cuatro rasgos que encajan mejor con la cuenta propia que con un jefe. Las situaciones laborales cambian a menudo, en parte porque quedan ligadas a la conciencia política de cada quien, y eso las convierte en un frente de conflicto entre lo viejo y lo nuevo.
La mirada realista no se enturbia con sentimientos, y por eso desde fuera puede parecer fría, aunque es justamente lo que permite que la individualidad se note en el trabajo, sobre todo a través de una artesanía que no se ajusta al molde y de una creatividad técnica propia. Con tanto movimiento conviene escuchar también al cuerpo y fijarte en cómo te sienta el sitio, el aire, el ruido o su ritmo, y consultar con un profesional de la salud si algo te inquieta.
A veces es exactamente lo que hace falta, y otras veces es justo lo que no toca. Verlo dibujado en el mapa aclara bastante la decisión.
Porque las opiniones propias, cuando no llevan encima el filtro de lo que se supone que hay que pensar, resultan explosivas en sociedad. Quien manda lo huele enseguida y reacciona.
Gana claridad al expresarse, gana originalidad y gana la capacidad de contagiar entusiasmo, con una facilidad particular para enlazar en un instante nociones que parecían de mundos distintos.
Porque trabajar bajo las órdenes de alguien suele costar mucho aquí, y las cuatro cualidades que la zona reparte, inventiva, maña, cabeza rápida y alergia a lo repetitivo, se aprovechan mejor sin nadie encima.
El descanso y la manera en que el cuerpo responde al sitio, al aire o al ruido, porque con la cabeza a toda velocidad es fácil pasarlo por alto. Si algo te inquieta, lo sensato es consultarlo con un profesional de la salud.
Una sesión de astrocartografía sirve para ver qué destinos empujan al oficio propio y cuáles te van a poner un jefe delante.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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