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Astrocartografía
Ideas que suelen cotizarse, contactos que llegan de lejos y una posición social que puede subir. Con una advertencia al final.
Por Maria Fernanda Abreu, astróloga | | 3 min de lectura
Si el oficio de alguien consiste en escribir, enseñar o negociar con gente de fuera, esta zona del mapa le interesa. Es frecuente que el cruce de estas dos líneas le dé terreno fértil a quien vive de las ideas.
Mercurio y Júpiter también tienen su sitio en tu carta natal, y de cómo estén allí depende cuánto de esto llega a tu escritorio.
Rinden aquí la venta por catálogo, la edición, todo lo que trate con la comunicación, la importación y la exportación, los viajes, cualquier asunto que roce otros países, otras culturas y otras lenguas, el comercio, la escritura, la publicidad, los medios, la administración, el trabajo con la comunidad, el sector público y las bibliotecas.
Las ideas propias se vuelven cotizadas y pueden acabar publicadas si alguien se toma el trabajo de intentarlo. Es una zona donde los negocios grandes suelen arrancar, lo académico tiende a avanzar y las promociones pueden llegar con menos forcejeo que en otros sitios.
La inteligencia puede ganar en hondura y en anchura de forma que se nota desde fuera, y con ella llega un aire de integridad, de autoridad y de experiencia que le abre a la persona un papel importante entre los demás.
Organizar y planificar cualquier cosa se convierte en el punto fuerte. El criterio se vuelve claro y fiable, y un humanismo razonable y abierto empuja hacia los puestos donde se decide, tanto en el trabajo como en el barrio.
Lo más llamativo pasa con quien creció lejos de la cultura, porque en esta zona puede subir de posición social, absorber lo que el arte y el estudio ofrecen y estrenar un aire de mundo, de humor y de irreverencia que antes no llevaba. La red de contactos se amplía con gente de ideologías y procedencias distintas, buena parte llegada de otros países.
Los peligros de esta combinación son tres y van juntos, exagerar, simplificar de más lo que es complicado y caer en la soberbia intelectual. Las ideas cruzan la cabeza en tal cantidad y con tal importancia que a los demás les puede parecer un despiste permanente. A cambio, se instala una vida sencilla que valora más lo que se piensa que lo que se tiene.
Saber dónde cae puede cambiar la decisión de aceptar una residencia, una maestría o un traslado. Se ve dibujado con la fecha, la hora y el lugar de nacimiento.
La edición, los medios, la publicidad, la enseñanza superior, la administración, las bibliotecas, el comercio y todo lo que trate con otros países, otras lenguas y otras culturas.
Porque las ideas propias suelen cotizarse y es más fácil que encuentren salida publicada.
Puede cambiar, sobre todo en quien tenía difícil el acceso a la cultura. Ahí el ascenso suele ser rápido y viene acompañado de un aire de mundo que antes no estaba.
La capacidad de organizar y de planificar, más un criterio claro y fiable que empuja hacia los puestos donde se toman decisiones.
Exagerar, resolver de un plumazo lo que es complicado y volverse arrogante con las ideas propias, que es la trampa clásica de esta combinación.
Bastante, y de perfiles muy variados, con gente de ideologías y orígenes distintos, buena parte de ella llegada de fuera.
En una sesión de astrocartografía se cruzan tus líneas con los destinos que te interesan y se ve cuál sostiene el proyecto que tienes ahora.
Maria Fernanda Abreu, astróloga profesional, fundadora de Espacio de Mafe.
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